En 50% se ha incrementado la violencia en niños y adolescentes en Lima Metropolitana durante la pandemia

Nota de Prensa
Estudio del Instituto Nacional de Salud Mental también evidencia un aumento de casos de trastornos mentales en la capital
En 50% se ha incrementado la violencia en niños y adolescentes en Lima Metropolitana durante la pandemia

Fotos: Minsa

20 de setiembre de 2021 - 10:20 a. m.

En un 50% se han incrementado las agresiones y los trastornos clínicos en los niños, niñas y adolescentes, así como las conductas violentas intrafamiliares, en comparación con años anteriores; según los resultados del estudio epidemiológico realizado a nivel de Lima Metropolitana por el Instituto Nacional de Salud Mental (INSM) del Ministerio de Salud (Minsa)
 
La investigación ha identificado que, durante la pandemia, el 60,3% de niños de 6 a 11 años, el 44.4% en edades de 1.5 a 5 años y el 59,3% de adolescentes han sido víctimas de conductas de maltrato físico por parte de sus cuidadores. Asimismo, fueron violentados psicológicamente el 40.7% de adolescentes, el 34% de niños de 6 a 11 años y el 25% en menores de 1.5 a 5 años. 
 
Entre los problemas clínicos, la depresión es más frecuente en el 31.5% de adolescentes, y el miedo a separarse de una figura de apego predomina en el 42.40 % de niños de 6 a 11 años de edad.
 
Al respecto, el doctor Humberto Castillo Martell, director general del Instituto Nacional de Salud Mental, manifestó que el estudio demuestra un incremento significativo en la prevalencia de trastornos mentales en la población infanto-juvenil; que se traduce en una mayor demanda de cuidados y atención para la familia, el Estado y la sociedad.
 
Resaltó que la ola de mala salud mental sigue creciendo silenciosamente y es preocupante más aún en las poblaciones vulnerables como son los niños y adolescentes. Por tanto, es oportuno fortalecer las políticas de prevención como la presencialidad saludable y progresiva en el ámbito escolar, y seguir impulsando la reforma de servicios de salud mental que se viene dando en el país desde hace algunos años.
 
En esa línea, indicó que el instituto está enfocado en fortalecer la red nacional de servicios de salud mental comunitaria. “En cada centro de salud comunitaria se contempla una unidad mental de niños y adolescentes y el INSM está llamado a brindar el soporte, asesoría y acompañamiento para que se pueda llevar servicios de salud mental de calidad a la población”, remarcó.
 
Por su parte, el psiquiatra Rolando Pomalima Rodríguez, director ejecutivo de la Dirección de Investigación, Docencia y Atención Especializada de Niños y Adolescentes del INSM, unidad orgánica que realizó la investigación, sostuvo que el estudio señala -además- que los progenitores, tensionados durante la pandemia, perciben la conducta del niño como estresante, conllevando a conductas violentas que atemoriza o aleja a los menores, afectando el normal desarrollo y condicionando al incremento de la agresividad en sus hijos, a largo plazo.
 
De igual manera, exhortó a estar alerta y buscar ayuda profesional ante síntomas de depresión y ansiedad; y externalizantes como los problemas de conducta, agresividad y de sueño que viene incrementándose. “Los menores se muestran más callados o irritables, se encierran en su cuarto, no pueden dormir y tienen sentimientos de culpa; están sufriendo”, anotó.
 
Los padres son la figura de apego principal de los niños y adolescentes, dándoles seguridad, generándoles calma y regulándolos emocionalmente en situaciones estresantes como la que estamos pasando. La comunicación constante, la escucha activa y el diálogo con afecto promueve el acercamiento con ellos. “Están restringidos en su libertad, también sienten miedo por la pandemia y buscan sentirse acompañados por sus padres o tutores para enfrentarlo”, refirió.  
 
El estudio para conocer el impacto de la COVID-19 en la salud mental de la población infantil se realizó en una muestra de 1537 de niños y adolescentes entre edades de 1,5 a 18 años, con una distribución de un 31.9% de niños de 1,5 a 5 años, 38% en edad de 6 a 11 años y 30.1% adolescentes.