Sunedu y Sineace coinciden en que se necesita articular el licenciamiento y la acreditación

Nota de Prensa
Así lo afirmaron en la primera edición de Diálogos de Calidad.

Oficina de Comunicaciones e Imagen Institucional

12 de octubre de 2020 - 2:57 p. m.

Es fundamental que los procesos de licenciamiento y acreditación trabajen de manera articulada para asegurar la calidad educativa universitaria, informaron representantes de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) y el Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa (Sineace).

Durante la primera edición deDiálogos de Calidad, el secretario general de la Sunedu, Joseph Dager Alva, explicó que el licenciamiento asegura las condiciones básicas de calidad de las universidades, lo que ha permitido que “ordenen la casa”, y se mejoren significativamente el servicio educativo, la investigación y la formación docente. En esa línea, comentó que el licenciamiento debe seguir en esa ruta, mientras que la acreditación debe incentivar y reconocer la excelencia educativa.

Asimismo, comentó que es necesario seguir reflexionando sobre el trabajo de estos procesos que apuntan a la calidad educativa. En ese sentido, resaltó que se debe mirar las definiciones de ambos mecanismos e identificar ejes en común para mejorar esta articulación.

“Probablemente el licenciamiento tenga que ver con los insumos y algunas evidencias. Es decir, de qué manera las instituciones y los programas son capaces de desarrollar propósitos, objetivos, e, incluso, mecanismos de autorregulación. Probablemente la acreditación tiene que ver con el cumplimiento de esos objetivos y con tomar en cuenta los resultados en función de determinados estándares”, indicó.

Por su parte, el director de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior Universitaria del Sineace, Hugo Rosales García, también sostuvo que es importante identificar ejes comunes entre el licenciamiento y la acreditación, de modo que puedan articularse desde la evaluación de las condiciones básicas de calidad hasta la excelencia educativa.

Subrayó que la finalidad de los procesos no es “estar encima” de las instituciones o programas, sino que sean las propias instituciones las que se autorregulen e instalen una cultura de la calidad. Así, ellas mismas podrían controlarse e identificar mejoras para avanzar en esta ruta de la mejora continua, lo que no quiere decir que se minimice el rol supervisor del Estado.

“Más que una obligación, creo que las instituciones universitarias deben entender la responsabilidad que tienen ante la sociedad de formar profesionales, y la ley dice que deben ser competentes, con sentido de responsabilidad social y comportamiento ético. Si una institución no ha llegado a comprender bien esta responsabilidad ante la sociedad, no podría andar en este camino”, aseveró Rosales García.

DATOS:

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