Estudios revelan que la violencia contra la mujer no se ha detenido en tiempos de pandemia

Nota de Prensa
Instituto Nacional de Salud Mental del Minsa ha elaborado una guía educativa para la sana convivencia en pareja, que beneficiará a 117 000 familias

Fotos: Minsa

22 de julio de 2021 - 11:56 a. m.

La violencia contra la mujer no se detuvo ni en tiempos de pandemia. El 54,8% de mujeres en el Perú fue víctima de violencia psicológica, física o sexual alguna vez por su esposo o compañero durante el 2020, reveló la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes). En Lima Metropolitana el abuso sistemático se incrementó de 5% a 8%, según el estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud Mental (INSM) del Ministerio de Salud (Minsa).
 
Al respecto, el doctor Humberto Castillo Martell, director general del INSM sostuvo que los resultados del estudio epidemiológico sobre el impacto de la pandemia en la salud mental son contundentes y sostuvo que la violencia contra la mujer deviene del machismo imperante en la sociedad, que se expresa erróneamente en el supuesto derecho de los hombres de corregir e incluso castigar a la mujer que no se ajusta a expectativas o ideales patriarcales. 
 
En ese sentido, precisó que para cambiar esta situación considera necesario, pero no suficiente, castigar a los agresores y proteger a las víctimas. Además de seguir fomentando la equidad de género en todos los ámbitos de la vida e impulsar un programa intensivo y continuo de educación emocional y sentimental al menos a lo largo de toda la formación escolar. 
 
“El cerebro humano tiene una instancia emocional donde se pueden activar impulsos agresivos, pero también tiene una parte racional con capacidad de reconocer, calmar y convertir estos impulsos en conductas apropiadas”, acotó. 
 
El experto también resaltó que la cultura romántica machista refuerza sentimientos erróneos como los celos y figuras idealizadas como la del ‘príncipe azul’ que distorsionan las relaciones de pareja. 
 
Una adecuada educación sentimental permitiría a las personas tomar conciencia que los sentimientos nocivos y el amor idealizado provienen de experiencias dolorosas -rivalidades de hermanos o paternidad ausente- en la infancia y que requieren ser calmadas en una relación adulta, paritaria y saludable.
 
Remarcó que muchas relaciones que terminan en violencia empiezan con ofertas y expectativas sobredimensionadas (como querer casarse apenas se conoce). “Estas más que reflejar amor o la intuición de compatibilidad, devienen de angustias o vacíos existenciales, propios de fallas en los procesos de apego en la infancia”, advirtió.
 
Guía educativa para la educación emocional en la pareja
El doctor castillo Martell informó que el INSM, en el objetivo de promover el bienestar emocional, psicológico y social de la población, realiza documentos técnicos y, a través de la Dirección de Salud Colectiva y el Departamento de Promoción de la Salud y Prevención de Problemas Psicosociales, ha elaborado el instrumento educativo ‘Aprendiendo habilidades para la convivencia en pareja’. 
 
Esta guía se convertirá en una herramienta de apoyo para el personal del primer nivel de atención, a fin de educar a las parejas, buscando así beneficiar a 117 000 familias. Para tal efecto, se está trabajando de manera coordinada y articulada con el Minsa. 
 
La magister del INSM, Mercedes Arévalo, detalló que la guía tiene módulos educativos para el fortalecimiento de la comunicación en la pareja, el fortalecimiento de la autoestima, el manejo de sentimientos y emociones, la resolución de conflictos y toma de decisiones. Además del tópico sobre técnicas para la convivencia saludable sin violencia. 
 
Manifestó que su implementación se realizará mediante la formación en cursos virtuales, a facilitadores de 25 regiones, iniciando con 15 en este mes y en agosto con las jurisdicciones restantes. “De esta manera se estará entrenando el desarrollo de capacidades y competencias en los profesionales de la salud del primer nivel de atención para que a su vez enseñen a las parejas peruanas”, puntualizó.