Perú suscribe declaratoria de rechazo al turismo de trasplante en Latinoamérica

Nota de Prensa

6 de diciembre de 2008 - 12:00 a. m.

El Perú, junto a 21 países de América Latina, suscribió recientemente en México la Declaratoria de Rechazo al Turismo de Trasplante en Latinoamérica, a fin de evitar el tráfico de órganos o la comercialización de trasplantes.

Considerando la existencia de turismo de trasplante en algunos países de Latinoamérica, los miembros de la Red/Consejo Iberoamericano de Donación y Trasplante (RCIDT) expresaron su rechazo a este ilícito, pues el suministrar trasplantes a pacientes extranjeros, debilitan la capacidad del país de ofrecer servicios a su propia población, considerando que ningún país del mundo ha logrado satisfacer completamente su requerimiento en esta materia.

El director ejecutivo de la Organización Nacional de Donación y Trasplantes (ONDT) del Ministerio de Salud del Perú, Juan Almeyda, detalló que se trata de un llamado de alerta a los gobiernos para que tomen medidas necesarias en su ordenamiento jurídico para controlar y sancionar la promoción y publicidad de trasplante de personas que entran a territorio extranjero con la sola finalidad de trasplante de órganos.

La RCIDT considera que todas las personas que necesiten un transplante deben acceder al mismo con transparencia, eficacia y calidad, por acciones propias o por convenios de cooperación justos, equitativos y solidarios entre los países, dando prioridad en la aplicación de la terapéutica del trasplante a quien lo necesite con la donación de órganos de los propios ciudadanos de su país.

Suscribieron dicha declaratoria, representantes de los Ministerio de Salud de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, Uruguay, Venezuela y España.

Esto fue en la VII Reunión del Consejo Iberoamericano de Donación y Trasplante celebrado en Ciudad de México en noviembre último, donde acudió el Dr. Almeyda en representación del Perú.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que un mercado de órganos y tejidos serviría sobre todo para institucionalizar la explotación de la miseria. Si bien los riesgos médicos no serían diferentes, se vulneraría el derecho de las personas, a una misma consideración y respeto, y consagraría la existencia de dos grupos de población diferenciados no solo por su riqueza sino por su acceso a los bienes más básicos: la vida y la salud.