Gracias al enfoque de interculturalidad establecido por el Minsa
Nota de prensa
20 de mayo de 2012 - 12:00 a. m.
La alta incidencia de muerte materna en el área rural de nuestro país, traducida en la dificultad que afronta la gestante para llegar a los establecimientos de salud para la atención del parto y de las complicaciones obstétricas, hizo que el Ministerio de Salud (Minsa), en coordinación con UNICEF y USAID decidieran crear espacios comunitarios cercanos a los establecimientos de salud para que sirvan de alojamiento a las madres, a los que se les denominó Casas de Espera Materna.
Estos recintos albergan a las madres principalmente en los días previos a la fecha de probable parto o para la estancia de gestantes con alta probabilidad de presentarse complicaciones durante el embarazo. Con ello se logró un incremento importante en el parto en establecimientos de salud o también llamado parto institucional. Según la última encuesta ENDES, en el área rural aumentó el parto institucional del 24% en el año 2000 a 63.9% en el año 2011, cifra que refleja un mejoramiento en la accesibilidad de los servicios (geográfica y cultural), así como una mejor capacidad resolutiva para la atención de las emergencias obstétricas.
A ello se suma que según las estadísticas de las Direcciones Regionales de Salud en todo el país, el parto vertical institucional se incrementó de 22,937 en el año 2008, a 32,942 en el 2011, siendo Cusco una de las regiones con mayor práctica del parto vertical con más de seis mil asistencias de ese tipo.
Así lo reveló Lucy del Carpio, coordinadora de la Estrategia Nacional de Salud Sexual y reproductiva del Minsa, quien precisó que sobre todo se pone énfasis en la atención de las mujeres rurales, indígenas y amazónicas, en situación de pobreza, que son las más vulnerables.
“La implementación del parto vertical, la adecuación cultural de los servicios de salud y las casas de espera, han permitido incrementar el parto institucional en el área rural”, explicó la especialista.
Para ello, primero se reconoció que es imprescindible garantizar el respeto por sus culturas, como requisito indispensable para brindar un servicio de calidad. “Se le dio el enfoque de interculturalidad, mediante el cual se establece una relación de respeto entre las personas de diversos contextos culturales y étnicos, respecto a la manera que cada uno entiende el proceso salud-enfermedad. Se consideraron sus creencias y prácticas”, resaltó la doctora del Carpio.
Consecuentemente, el Minsa, a través de la mencionada estrategia, elaboró la Norma para la Atención del parto vertical con adecuación intercultural, aprobada por RM Nº 598-2005/MINSA, del 02 de agosto del 2005.
El objetivo de esa norma fue estandarizar la atención del parto vertical de acuerdo a los criterios internacionales y la experiencia nacional, respondiendo a la necesidad de adecuar culturalmente la oferta de servicios para la atención de salud de las mujeres con la finalidad de contribuir a incrementar la incidencia del parto institucional, lo cual se ha logrado.
“El parto vertical es más fisiológico, con menos traumas y se realiza en menos tiempo, con menos medicamentos y es más beneficioso. No tiene contraindicación, a menos que haya sufrimiento fetal, pelvis estrecha, si es cesareada, presenta hemorragia o placenta previa”, subrayó la especialista.
Actualmente se cuenta con 501 Casas de Espera Materna que vienen funcionando en las jurisdicciones de las Direcciones de Salud, ubicadas en las zonas rurales.