Experta en salud mental advierte que la depresión en el adulto mayor no es normal y requiere un abordaje integral ante el riesgo de demencia

Nota de prensa
Dra. Karol Lipa destacó la necesidad de diferenciar la depresión del envejecimiento natural y alertó sobre su impacto en la funcionalidad y el incremento del riesgo suicida en la vejez.
Experta en salud mental advierte que la depresión en el adulto mayor no es normal y requiere un abordaje integral ante el riesgo de demencia
Experta en salud mental advierte que la depresión en el adulto mayor no es normal y requiere un abordaje integral ante el riesgo de demencia

20 de febrero de 2026 - 10:20 p. m.

Dra. Karol Melissa Lipa Pari, especialista en Psiquiatría y Geriatría con alta especialidad en envejecimiento cognitivo y demencias, presentó una actualización crucial sobre los desafíos clínicos y las fronteras de tratamiento en la depresión del adulto mayor. La experta subrayó que este trastorno no es un proceso normal del envejecimiento, a pesar de que suele pasar desapercibido sin diagnóstico ni tratamiento adecuado por parte de familiares y otros profesionales de la salud. Su disertación se dio en el marco del XLI aniversario del Departamento de Emergencia del Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado – Hideyo Noguchi” (INSM “HD-HN”).

Durante la jornada científica titulada "Las depresiones: más allá de sus fronteras", la Dra. Lipa explicó que la depresión en la vejez presenta un perfil neurobiológico distinto, caracterizado por una mayor carga vascular y disfunción frontoestriatal. La especialista detalló que la prevalencia global de depresión en mayores de 60 años se sitúa en un 5.7 %, pero este número se dispara dramáticamente según el entorno: alcanza el 11 % en personas institucionalizadas y hasta un 33% en pacientes hospitalizados. El impacto de esta patología es severo, pues no solo disminuye la calidad de vida y la funcionalidad —el activo más importante a preservar en el adulto mayor—, sino que eleva el estrés del cuidador y aumenta la vulnerabilidad ante enfermedades médicas crónicas.

Uno de los puntos clave de la ponencia fue la distinción entre la depresión de inicio temprano y la de inicio tardío. Mientras que la primera suele tener antecedentes familiares y mayor ansiedad, la de inicio tardío está más ligada a cambios estructurales cerebrales, factores de riesgo cardiovascular y presenta síntomas menos afectivos y más ejecutivos, como la apatía, el retardo motor y mayores quejas cognitivas que a menudo se confunden con el declive propio de la edad. La Dra. Lipa enfatizó que la depresión y la demencia no son entidades excluyentes, sino que interactúan de forma compleja. La depresión puede ser un síntoma prodrómico de una demencia o un factor de riesgo que acelera el deterioro cerebral. Es fundamental realizar un diagnóstico diferencial preciso frente a la enfermedad de Alzheimer, observando si el inicio es agudo o insidioso y evaluando la conciencia que el paciente tiene de sus propias fallas de memoria, algo más común en cuadros depresivos.

En cuanto a la evaluación, recomendó un abordaje exhaustivo que incluya la mirada del cuidador principal, ya que el paciente suele minimizar sus síntomas. La experta sugirió el uso de herramientas validadas como la Escala de Yesavage (GDS) y la de Cornell (CSDD), esta última especialmente útil para evaluar la depresión en personas que ya presentan demencia. Asimismo, advirtió que, en mayores de 65 años, uno de cada tres intentos de suicidio es consumado, lo que obliga a vigilar cambios bruscos en el autocuidado o el aislamiento. Respecto al tratamiento farmacológico, la Dra. Lipa abogó por la precaución y la paciencia. La respuesta terapéutica en el adulto mayor puede tardar muchas semanas en manifestarse y requiere dosis optimizadas que no siempre se alcanzan por temor a efectos secundarios. Es crucial considerar la polifarmacia y el riesgo de interacciones, evitando fármacos con alta carga anticolinérgica que puedan provocar caídas, delirium o hiponatremia, priorizando opciones como la sertralina o la duloxetina según el perfil del paciente. La seguridad es tan importante como la eficacia en esta población. La ponente revisó el uso de potenciadores como el aripiprazol en casos de respuesta parcial y mencionó la importancia de la psicoterapia cognitiva-conductual como pilar del tratamiento. En cuadros de depresión resistente o con alto riesgo vital, la Terapia Electroconvulsiva (TEC) sigue siendo el estándar de mayor eficacia, con tasas de remisión de hasta el 90%, especialmente en casos con marcada carga vascular.

La exposición también abordó la "pseudodemencia depresiva", donde los síntomas cognitivos son secundarios al estado de ánimo. La Dra. Lipa señaló que una respuesta positiva al tratamiento antidepresivo puede mejorar significativamente el rendimiento ejecutivo y social, aunque subrayó que estos pacientes deben ser monitoreados a largo plazo por su alta probabilidad de desarrollar una demencia neurodegenerativa en el futuro cercano, dada la fragilidad de sus circuitos neuronales. La Dra. Karol Lipa concluyó que el manejo de la depresión en la vejez debe ser personalizado y multidisciplinario, integrando el soporte social y la actividad física. Se insistió en asegurar que la atención del adulto mayor no termine en la simple medicación, sino en una red de apoyo emocional y estructural que preserve su dignidad y autonomía.

Esta noticia pertenece al compendio Noticias de la Jornada científica: "Las depresiones: más allá de sus fronteras".