Experto en salud mental analizan el eje intestino-cerebro y su rol crucial en el tratamiento de la Depresión
Nota de prensaDr. Jeff Huarcaya expuso cómo la microbiota intestinal influye directamente en la salud mental de los pacientes.
20 de febrero de 2026 - 10:10 p. m.
Dr. Jeff Huarcaya al disertar sobre el eje intestino-cerebro destacó la importancia de mirar más allá de los neurotransmisores tradicionales para entender la depresión como un sistema complejo. Su exposición se dio durante la Jornada Científica "Las depresiones: más allá de sus fronteras" que organiza el departamento de Emergencia del Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado – Hideyo Noguchi” (INSM “HD-HN”). El evento reunió a destacados especialistas para discutir los avances más recientes en neurociencias y estrategias de cuidado integral.
Durante su exposición, el Dr. Huarcaya, psiquiatra e investigador clínico con experiencia en psicosis, salud mental pública e innovación en educación médica, coordinador de la Unidad de Investigación de Psiquiatría del Hospital Almenara y autor de más de 80 publicaciones indexadas y múltiples premios nacionales en investigación; explicó que la microbiota intestinal no es solo un conjunto de bacterias, sino un sistema dinámico que regula la inmunidad, el metabolismo y la inflamación en el ser humano. El desequilibrio de este ecosistema, conocido como disbiosis, se ha vinculado estrechamente con la vulnerabilidad a trastornos depresivos. Según la evidencia presentada, existe una relación directa entre la reducción de bacterias productoras de butirato y el aumento de la inflamación sistémica. El especialista subrayó que el nervio vago actúa como la vía de comunicación bidireccional central entre el intestino y el cerebro. Esta conexión explica por qué muchos pacientes con depresión presentan síntomas gastrointestinales crónicos, como el síndrome de intestino irritable o la distensión abdominal. Por ello, el Dr. Huarcaya enfatizó que tratar únicamente el ánimo sin considerar la salud intestinal puede dejar el circuito de recuperación incompleto.
Un punto clave de la jornada fue la aclaración de que, aunque la microbiota es un factor relevante, actualmente no funciona como un biomarcador diagnóstico. No existe una "firma bacteriana" que permita distinguir mediante exámenes de laboratorio entre depresión, ansiedad o psicosis. Sin embargo, su evaluación permite a los clínicos identificar estados proinflamatorios que podrían estar perpetuando los síntomas afectivos y cognitivos en los pacientes. En la práctica clínica diaria, el Dr. Huarcaya recomendó evaluar patrones dietarios, niveles de actividad física y hábitos de sueño. Se advirtió que una dieta alta en ultra procesados y baja en fibra favorece un tono inflamatorio basal que dificulta la respuesta al tratamiento convencional. De hecho, intervenciones simples como la mejora en la alimentación pueden actuar como una forma de neuro modulación vagal coadyuvante.
La exposición también abordó el impacto de los psicofármacos en la microbiota intestinal. Medicamentos como los antipsicóticos pueden generar cambios metabólicos y alteraciones gastrointestinales que realimentan el circuito inflamatorio. Por esta razón, el monitoreo del índice de masa corporal (IMC) y el perfil lipídico es esencial para evitar que los efectos secundarios interfieran con la recuperación anímica del paciente.
Complementando la visión biológica, se discutió la importancia del entorno familiar en el proceso terapéutico. El texto base resalta que los conflictos familiares no resueltos y la falta de apoyo emocional pueden materializarse en somatizaciones. La comunicación disfuncional y los roles rígidos actúan como círculos viciosos que refuerzan la impotencia y la baja autoestima en el paciente deprimido, dificultando el avance de cualquier intervención médica.
La disertación del Dr. Huarcaya comprendió también, un análisis sobre la diferencia entre el duelo y el episodio depresivo. Mientras que el duelo es una respuesta natural y adaptativa ante una pérdida, la depresión puede presentarse de forma desproporcionada o sin un factor estresante claro. Los especialistas coincidieron en que permitir la expresión emocional es fundamental para evitar que un duelo mal gestionado se transforme en un cuadro clínico de depresión mayor. La unificación de criterios de manejo, integrando la visión biológica de la microbiota con el enfoque psicosocial, es imperativa para garantizar la seguridad y eficacia en la atención.
Finalmente, la conclusión principal de la ponencia del Dr. Huarcaya fue que tratar la depresión es tratar sistemas integrados: ánimo, metabolismo e inflamación. Mejorar la dieta y los hábitos de vida reduce el tono inflamatorio, pero debe entenderse como una intervención coadyuvante y no sustitutiva del tratamiento psicoterapéutico y farmacológico, reafirmando el compromiso del INSM “HD-HN” con una medicina de precisión y humanizada.
Durante su exposición, el Dr. Huarcaya, psiquiatra e investigador clínico con experiencia en psicosis, salud mental pública e innovación en educación médica, coordinador de la Unidad de Investigación de Psiquiatría del Hospital Almenara y autor de más de 80 publicaciones indexadas y múltiples premios nacionales en investigación; explicó que la microbiota intestinal no es solo un conjunto de bacterias, sino un sistema dinámico que regula la inmunidad, el metabolismo y la inflamación en el ser humano. El desequilibrio de este ecosistema, conocido como disbiosis, se ha vinculado estrechamente con la vulnerabilidad a trastornos depresivos. Según la evidencia presentada, existe una relación directa entre la reducción de bacterias productoras de butirato y el aumento de la inflamación sistémica. El especialista subrayó que el nervio vago actúa como la vía de comunicación bidireccional central entre el intestino y el cerebro. Esta conexión explica por qué muchos pacientes con depresión presentan síntomas gastrointestinales crónicos, como el síndrome de intestino irritable o la distensión abdominal. Por ello, el Dr. Huarcaya enfatizó que tratar únicamente el ánimo sin considerar la salud intestinal puede dejar el circuito de recuperación incompleto.
Un punto clave de la jornada fue la aclaración de que, aunque la microbiota es un factor relevante, actualmente no funciona como un biomarcador diagnóstico. No existe una "firma bacteriana" que permita distinguir mediante exámenes de laboratorio entre depresión, ansiedad o psicosis. Sin embargo, su evaluación permite a los clínicos identificar estados proinflamatorios que podrían estar perpetuando los síntomas afectivos y cognitivos en los pacientes. En la práctica clínica diaria, el Dr. Huarcaya recomendó evaluar patrones dietarios, niveles de actividad física y hábitos de sueño. Se advirtió que una dieta alta en ultra procesados y baja en fibra favorece un tono inflamatorio basal que dificulta la respuesta al tratamiento convencional. De hecho, intervenciones simples como la mejora en la alimentación pueden actuar como una forma de neuro modulación vagal coadyuvante.
La exposición también abordó el impacto de los psicofármacos en la microbiota intestinal. Medicamentos como los antipsicóticos pueden generar cambios metabólicos y alteraciones gastrointestinales que realimentan el circuito inflamatorio. Por esta razón, el monitoreo del índice de masa corporal (IMC) y el perfil lipídico es esencial para evitar que los efectos secundarios interfieran con la recuperación anímica del paciente.
Complementando la visión biológica, se discutió la importancia del entorno familiar en el proceso terapéutico. El texto base resalta que los conflictos familiares no resueltos y la falta de apoyo emocional pueden materializarse en somatizaciones. La comunicación disfuncional y los roles rígidos actúan como círculos viciosos que refuerzan la impotencia y la baja autoestima en el paciente deprimido, dificultando el avance de cualquier intervención médica.
La disertación del Dr. Huarcaya comprendió también, un análisis sobre la diferencia entre el duelo y el episodio depresivo. Mientras que el duelo es una respuesta natural y adaptativa ante una pérdida, la depresión puede presentarse de forma desproporcionada o sin un factor estresante claro. Los especialistas coincidieron en que permitir la expresión emocional es fundamental para evitar que un duelo mal gestionado se transforme en un cuadro clínico de depresión mayor. La unificación de criterios de manejo, integrando la visión biológica de la microbiota con el enfoque psicosocial, es imperativa para garantizar la seguridad y eficacia en la atención.
Finalmente, la conclusión principal de la ponencia del Dr. Huarcaya fue que tratar la depresión es tratar sistemas integrados: ánimo, metabolismo e inflamación. Mejorar la dieta y los hábitos de vida reduce el tono inflamatorio, pero debe entenderse como una intervención coadyuvante y no sustitutiva del tratamiento psicoterapéutico y farmacológico, reafirmando el compromiso del INSM “HD-HN” con una medicina de precisión y humanizada.
Esta noticia pertenece al compendio Noticias de la Jornada científica: "Las depresiones: más allá de sus fronteras".