Salud mental y epilepsia: Desde el INSM “HD-HN” se insta a un abordaje integral en ceremonia cívica nacional
Nota de prensaEn el Día Internacional de la Epilepsia, el director general resalta que 500 mil peruanos la padecen y enfatiza la urgencia de cerrar brechas diagnósticas y eliminar el estigma social que los afecta.




9 de febrero de 2026 - 10:00 a. m.
En un acto marcado por el fervor patriótico y el compromiso social, el Dr. Alfredo Saavedra Castillo lideró la ceremonia de izamiento de la bandera este lunes 9 de febrero de 2026. La jornada, enmarcada en las nuevas políticas de civismo nacional, sirvió de plataforma para conmemorar el Día Internacional de la Epilepsia, una condición que afecta a millones.
Durante su alocución, el Dr. Saavedra destacó que la epilepsia no es solo un trastorno neurológico, sino un desafío de salud pública que impacta a más de 50 millones de personas a nivel mundial. De esta cifra, detalló que 24 millones corresponden a causas idiopáticas, mientras que 35 millones se vinculan a factores secundarios, exigiendo una mirada clínica rigurosa. Aterrizando las cifras al contexto nacional, el especialista reveló que en el Perú existen actualmente 500 mil personas conviviendo con este diagnóstico, lo que representa el 2 % de la población total. Esta estadística subraya la necesidad de fortalecer las capacidades institucionales para garantizar que cada paciente reciba el acompañamiento médico y social que requiere su condición.
Uno de los puntos más críticos de su discurso fue la estrecha relación entre la epilepsia y la salud mental. Saavedra explicó que uno de cada tres pacientes sufre trastornos mentales asociados, destacando que el riesgo de padecer depresión es hasta cinco veces mayor que en la población general, seguido por altos índices de ansiedad y psicosis. El director recordó que, históricamente, las personas con epilepsia fueron estigmatizadas e incomprendidas, siendo incluso tildadas de "endemoniadas". Ante este pasado oscuro, enfatizó que la ciencia moderna exige intervenciones interdisciplinarias donde la salud mental sea el eje fundamental para devolver la dignidad y calidad de vida al paciente.
En ese sentido, resaltó la labor del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas como pilar en la ejecución de políticas que dan sentido al tratamiento integral. La identificación temprana y el manejo preventivo son, según sus palabras, las herramientas más potentes para combatir la exclusión y mejorar el pronóstico de quienes sufren crisis recurrentes.
Como avance tecnológico concreto, el Dr. Saavedra anunció la reciente adquisición de equipos de electroencefalografía con tecnología de última generación. Esta herramienta permitirá a los profesionales médicos testificar y caracterizar con mayor precisión a la población afectada, optimizando los protocolos de atención y los resultados clínicos en el corto plazo.
La ceremonia también contó con la presencia de la M.C. Lourdes Díaz, jefa de la Oficina de Epidemiología, reforzando el carácter técnico del evento. Este acto cívico responde al Decreto Supremo N° 127-2025-PCM, que establece el izamiento obligatorio de los símbolos patrios cada lunes para fomentar la unidad nacional ante la inseguridad ciudadana.
Finalmente, el Dr. Saavedra exhortó al personal asistencial a iniciar la semana con renovado vigor y empatía hacia los usuarios, dando por concluida una jornada que unió el respeto por la patria con la urgencia de una salud pública más humana.
Durante su alocución, el Dr. Saavedra destacó que la epilepsia no es solo un trastorno neurológico, sino un desafío de salud pública que impacta a más de 50 millones de personas a nivel mundial. De esta cifra, detalló que 24 millones corresponden a causas idiopáticas, mientras que 35 millones se vinculan a factores secundarios, exigiendo una mirada clínica rigurosa. Aterrizando las cifras al contexto nacional, el especialista reveló que en el Perú existen actualmente 500 mil personas conviviendo con este diagnóstico, lo que representa el 2 % de la población total. Esta estadística subraya la necesidad de fortalecer las capacidades institucionales para garantizar que cada paciente reciba el acompañamiento médico y social que requiere su condición.
Uno de los puntos más críticos de su discurso fue la estrecha relación entre la epilepsia y la salud mental. Saavedra explicó que uno de cada tres pacientes sufre trastornos mentales asociados, destacando que el riesgo de padecer depresión es hasta cinco veces mayor que en la población general, seguido por altos índices de ansiedad y psicosis. El director recordó que, históricamente, las personas con epilepsia fueron estigmatizadas e incomprendidas, siendo incluso tildadas de "endemoniadas". Ante este pasado oscuro, enfatizó que la ciencia moderna exige intervenciones interdisciplinarias donde la salud mental sea el eje fundamental para devolver la dignidad y calidad de vida al paciente.
En ese sentido, resaltó la labor del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas como pilar en la ejecución de políticas que dan sentido al tratamiento integral. La identificación temprana y el manejo preventivo son, según sus palabras, las herramientas más potentes para combatir la exclusión y mejorar el pronóstico de quienes sufren crisis recurrentes.
Como avance tecnológico concreto, el Dr. Saavedra anunció la reciente adquisición de equipos de electroencefalografía con tecnología de última generación. Esta herramienta permitirá a los profesionales médicos testificar y caracterizar con mayor precisión a la población afectada, optimizando los protocolos de atención y los resultados clínicos en el corto plazo.
La ceremonia también contó con la presencia de la M.C. Lourdes Díaz, jefa de la Oficina de Epidemiología, reforzando el carácter técnico del evento. Este acto cívico responde al Decreto Supremo N° 127-2025-PCM, que establece el izamiento obligatorio de los símbolos patrios cada lunes para fomentar la unidad nacional ante la inseguridad ciudadana.
Finalmente, el Dr. Saavedra exhortó al personal asistencial a iniciar la semana con renovado vigor y empatía hacia los usuarios, dando por concluida una jornada que unió el respeto por la patria con la urgencia de una salud pública más humana.



