Renato Castro de la Mata Caamaño: Pionero de la salud mental comunitaria en el Perú
Nota de prensaFundador del INSM “HD-HN” junto a un equipo multidisciplinario desde el año 1978 lideró programa en beneficio de la población al norte de la ciudad de Lima



26 de enero de 2026 - 1:08 p. m.
Hay hombres que leen el mundo a través de microscopios y otros que lo hacen a través del alma de su pueblo. El Dr. Renato Castro de la Mata (1926-1988) pertenecía a la estirpe de los segundos. Nacido en el puerto norteño de Paita (Piura), su destino no era la quietud de los consultorios privados, sino la vorágine de las comunidades que, a finales de los sesenta, apenas asomaban en los mapas del bienestar.
Formado en las aulas de la Universidad Nacional de San Marcos y pulido en la excelencia científica de Montreal en Canadá, Renato regresó al Perú con una interrogante: ¿Cómo sanar la mente de un país que padece la invisibilidad de la pobreza? Su respuesta fue innovadora y diferente a la concepción médica de la época: la salud mental no se encuentra en el aislamiento de un hospital, sino en el abrazo de la comunidad.
Mientras la psiquiatría tradicional continuaba aún frente a un mundo cada vez más cambiante y de desafíos, Castro de la Mata se sentó en las "bancas de madera sin respaldo" de Independencia y el Cono Norte de Lima. Para él, el diagnóstico clínico era estéril si no comprendía la estructura de la familia peruana, esa que investigó con mística casi sagrada en los Andes y en las barriadas limeñas. Su tesis doctoral no fue un requisito académico, sino un mapa humano para democratizar el bienestar.
En 1978, antes de que el mundo firmara la célebre Declaración de Alma Ata, Renato ya hablaba de una medicina que no esperaba al paciente, sino que salía a buscarlo. Su visión transformó con el Programa de Psiquiatría Comunitaria, Programa de Salud Mental Comunitaria que derivó luego en Departamento de Salud Mental Comunitaria, erigiéndolo en escudo contra el estigma. Defendió la "investigación operativa": actuar sobre la realidad mientras se la estudia, una apuesta valiente por encontrar soluciones peruanas para problemas peruanos.
Su mayor obra, el Instituto Nacional de Salud Mental "Honorio Delgado - Hideyo Noguchi", nació junto al profesor doctor Javier Mariátegui, de su empuje incansable y su capacidad para tejer alianzas, como aquel convenio histórico con Japón. Pero su verdadero aporte fue el cambio de paradigma: la transición del "manicomio" a la red social. Renato integró a maestros, policías y pastores en el cuidado psicosocial, convencido de que la salud mental es un derecho humano indivisible de la salud general.
Incluso cuando en 1984 el destino le puso enfrente una enfermedad incurable, su mística no se amilanó. Trabajó con la urgencia de quien sabe que el tiempo se acaba, pero la obra debe trascender al hombre. No buscaba monumentos, sino un patrimonio social que no dependiera de él. Renato Castro de la Mata falleció con la serenidad de quien dejó sembrada la semilla de la dignidad. Hoy, su rostro humano vive en cada niño que encuentra en la escuela una puerta a la salud y en cada familia que sana desde su propia comunidad.
Fuentes:
Formado en las aulas de la Universidad Nacional de San Marcos y pulido en la excelencia científica de Montreal en Canadá, Renato regresó al Perú con una interrogante: ¿Cómo sanar la mente de un país que padece la invisibilidad de la pobreza? Su respuesta fue innovadora y diferente a la concepción médica de la época: la salud mental no se encuentra en el aislamiento de un hospital, sino en el abrazo de la comunidad.
Mientras la psiquiatría tradicional continuaba aún frente a un mundo cada vez más cambiante y de desafíos, Castro de la Mata se sentó en las "bancas de madera sin respaldo" de Independencia y el Cono Norte de Lima. Para él, el diagnóstico clínico era estéril si no comprendía la estructura de la familia peruana, esa que investigó con mística casi sagrada en los Andes y en las barriadas limeñas. Su tesis doctoral no fue un requisito académico, sino un mapa humano para democratizar el bienestar.
En 1978, antes de que el mundo firmara la célebre Declaración de Alma Ata, Renato ya hablaba de una medicina que no esperaba al paciente, sino que salía a buscarlo. Su visión transformó con el Programa de Psiquiatría Comunitaria, Programa de Salud Mental Comunitaria que derivó luego en Departamento de Salud Mental Comunitaria, erigiéndolo en escudo contra el estigma. Defendió la "investigación operativa": actuar sobre la realidad mientras se la estudia, una apuesta valiente por encontrar soluciones peruanas para problemas peruanos.
Su mayor obra, el Instituto Nacional de Salud Mental "Honorio Delgado - Hideyo Noguchi", nació junto al profesor doctor Javier Mariátegui, de su empuje incansable y su capacidad para tejer alianzas, como aquel convenio histórico con Japón. Pero su verdadero aporte fue el cambio de paradigma: la transición del "manicomio" a la red social. Renato integró a maestros, policías y pastores en el cuidado psicosocial, convencido de que la salud mental es un derecho humano indivisible de la salud general.
Incluso cuando en 1984 el destino le puso enfrente una enfermedad incurable, su mística no se amilanó. Trabajó con la urgencia de quien sabe que el tiempo se acaba, pero la obra debe trascender al hombre. No buscaba monumentos, sino un patrimonio social que no dependiera de él. Renato Castro de la Mata falleció con la serenidad de quien dejó sembrada la semilla de la dignidad. Hoy, su rostro humano vive en cada niño que encuentra en la escuela una puerta a la salud y en cada familia que sana desde su propia comunidad.
Fuentes:
- Mendoza, M. (2024). Renato Castro de la Mata (1926 - 1988) : Publicado: 23 de diciembre de 2022. Anales De Salud Mental, 10(1 y 2), Páginas: 193-197. https://openjournal.insm.gob.pe/revistasm/asm/article/view/448
- Castillo, A. (2024). Renato Castro De La Mata 1926 - 1988: Publicado: 27 de diciembre de 2022. Anales De Salud Mental, 4(1 y 2), Páginas: 168-170. https://openjournal.insm.gob.pe/revistasm/asm/article/view/341


