Día Mundial contra la Depresión: Expertos advierten que no es tristeza pasajera sino una enfermedad sistémica
Nota de prensaInstituto Nacional de Salud Mental insta a no subestimar este trastorno que afecta el sistema inmune y requiere soporte profesional.

11 de enero de 2026 - 1:31 p. m.
La depresión no es una simple fluctuación del ánimo ni una debilidad de carácter; es una enfermedad compleja que requiere atención médica especializada. Así lo enfatizó la doctora Sonia Zevallos Bustamante, directora ejecutiva de la DEIDAE de Adultos y Adultos Mayores del Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado - Hideyo Noguchi” (INSM “HD-HN”). La especialista subrayó la necesidad de diferenciar la tristeza común de un cuadro depresivo clínico.
Mientras la tristeza es comparable a una ola que viene y se va, la depresión es como estar sumergido en el fondo del mar, donde el estado de apatía persiste por semanas o meses. Esta afección anula la capacidad de disfrute y el interés por las actividades cotidianas, afectando no solo la mente, sino la totalidad del organismo, incluyendo el sistema inmunológico y órganos vitales.
Las repercusiones físicas de la depresión son profundas. La doctora Zevallos explicó que esta patología puede incrementar la frecuencia de infecciones, empeorar enfermedades autoinmunes e incluso estar vinculada al aumento de riesgos oncológicos. "No hay división entre la mente y el cuerpo", señaló, destacando que combatir la depresión es esencial para recuperar el equilibrio biológico.
Existe un fuerte componente genético en este trastorno. Los hijos de progenitores con depresión, especialmente por línea materna, pueden presentan un riesgo significativamente mayor de padecerla. Aunque no existe un tratamiento preventivo absoluto, factores como el estrés sostenido y la falta de redes de apoyo social actúan como detonantes críticos que deben ser monitoreados de cerca.
Las redes de soporte —familia, amigos y compañeros de trabajo— son fundamentales. El aislamiento y la soledad son factores de riesgo determinantes. Según la última Encuesta Nacional de Salud Mental 2022, el estado civil (soltero, viudo o divorciado) muestra una asociación fuerte con la prevalencia de la enfermedad, evidenciando que el acompañamiento emocional es un escudo protector.
Casos de personas muy conocidas a nivel nacional e internacional, han visibilizado que la fama y el dinero no eximen del riesgo. El "estrés positivo", derivado de altas expectativas o grandes cambios de vida, puede sobrecargar el sistema emocional. En muchos casos, el refugio en el alcohol o las drogas no es sino un intento desesperado por evadir un dolor no tratado.
La enfermedad no distingue edades y puede manifestarse desde la infancia. Sin embargo, la mayor prevalencia se concentra en el grupo de adultos jóvenes, específicamente entre los 18 y 29 años. Es vital identificar los síntomas tempranamente para evitar que cuadros leves se conviertan en moderados o graves, donde el riesgo de desenlaces fatales como el suicidio se incrementa.
Respecto al tratamiento, la doctora aclaró que depende del grado de afectación. En casos leves, la psicoterapia brinda herramientas emocionales eficaces. No obstante, en niveles moderados es necesario un abordaje biológico con medicamentos, siempre complementado con terapia. "No se trata de ponerle ganas; un diabético no se cura con voluntad, un deprimido tampoco", sentenció.
Para el entorno cercano, la recomendación es la empatía y la validación. Frases como "tú puedes" a menudo resultan contraproducentes. Lo correcto es hacerle saber a la persona que no está sola y acompañarla a buscar ayuda profesional. En el Perú, existen más de 300 Centros de Salud Mental Comunitarios y la línea gratuita 113, opción 5, que ofrece el Ministerio de Salud las 24 horas del día, para atención inmediata.
Finalmente, este 13 de enero Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, sirve como recordatorio para desmitificar la salud mental. Reconocer los síntomas —alteración del sueño, apetito y desempeño laboral— es el primer paso para la recuperación. El compromiso del sistema de salud y la sociedad es vital para que cada paciente recupere su equilibrio y pueda enfrentar la vida con las herramientas necesarias.
Mientras la tristeza es comparable a una ola que viene y se va, la depresión es como estar sumergido en el fondo del mar, donde el estado de apatía persiste por semanas o meses. Esta afección anula la capacidad de disfrute y el interés por las actividades cotidianas, afectando no solo la mente, sino la totalidad del organismo, incluyendo el sistema inmunológico y órganos vitales.
Las repercusiones físicas de la depresión son profundas. La doctora Zevallos explicó que esta patología puede incrementar la frecuencia de infecciones, empeorar enfermedades autoinmunes e incluso estar vinculada al aumento de riesgos oncológicos. "No hay división entre la mente y el cuerpo", señaló, destacando que combatir la depresión es esencial para recuperar el equilibrio biológico.
Existe un fuerte componente genético en este trastorno. Los hijos de progenitores con depresión, especialmente por línea materna, pueden presentan un riesgo significativamente mayor de padecerla. Aunque no existe un tratamiento preventivo absoluto, factores como el estrés sostenido y la falta de redes de apoyo social actúan como detonantes críticos que deben ser monitoreados de cerca.
Las redes de soporte —familia, amigos y compañeros de trabajo— son fundamentales. El aislamiento y la soledad son factores de riesgo determinantes. Según la última Encuesta Nacional de Salud Mental 2022, el estado civil (soltero, viudo o divorciado) muestra una asociación fuerte con la prevalencia de la enfermedad, evidenciando que el acompañamiento emocional es un escudo protector.
Casos de personas muy conocidas a nivel nacional e internacional, han visibilizado que la fama y el dinero no eximen del riesgo. El "estrés positivo", derivado de altas expectativas o grandes cambios de vida, puede sobrecargar el sistema emocional. En muchos casos, el refugio en el alcohol o las drogas no es sino un intento desesperado por evadir un dolor no tratado.
La enfermedad no distingue edades y puede manifestarse desde la infancia. Sin embargo, la mayor prevalencia se concentra en el grupo de adultos jóvenes, específicamente entre los 18 y 29 años. Es vital identificar los síntomas tempranamente para evitar que cuadros leves se conviertan en moderados o graves, donde el riesgo de desenlaces fatales como el suicidio se incrementa.
Respecto al tratamiento, la doctora aclaró que depende del grado de afectación. En casos leves, la psicoterapia brinda herramientas emocionales eficaces. No obstante, en niveles moderados es necesario un abordaje biológico con medicamentos, siempre complementado con terapia. "No se trata de ponerle ganas; un diabético no se cura con voluntad, un deprimido tampoco", sentenció.
Para el entorno cercano, la recomendación es la empatía y la validación. Frases como "tú puedes" a menudo resultan contraproducentes. Lo correcto es hacerle saber a la persona que no está sola y acompañarla a buscar ayuda profesional. En el Perú, existen más de 300 Centros de Salud Mental Comunitarios y la línea gratuita 113, opción 5, que ofrece el Ministerio de Salud las 24 horas del día, para atención inmediata.
Finalmente, este 13 de enero Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, sirve como recordatorio para desmitificar la salud mental. Reconocer los síntomas —alteración del sueño, apetito y desempeño laboral— es el primer paso para la recuperación. El compromiso del sistema de salud y la sociedad es vital para que cada paciente recupere su equilibrio y pueda enfrentar la vida con las herramientas necesarias.