La depresión golpea con fuerza a la generación Z y desmiente mitos: el nivel económico y educativo no es barrera contra el trastorno

Nota de prensa
Los jóvenes de 18 a 29 años duplican en casos a los adultos, mientras la estadística oficial confirma que la pobreza o la riqueza no influyen en la prevalencia.
La depresión golpea con fuerza a la generación Z y desmiente mitos: el nivel económico y educativo no es barrera contra el trastorno

10 de enero de 2026 - 2:41 p. m.

La salud mental en el Perú tiene hoy rostro joven y urbano. Según los resultados preliminares de la Encuesta Nacional de Salud Mental (ENSM) 2022 impulsada por el Instituto Nacional de Salud mental “Honorio Delgado – Hideyo Noguchi” (INSM “HD-HN”), el grupo de 18 a 29 años es el más afectado, con una tasa de depresión anual del 7,11 %, cifra que casi duplica a la registrada en adultos de 30 a 44 años. La "Generación Z" enfrentaría un escenario de tormenta perfecta: precariedad laboral, incertidumbre sobre el futuro y vínculos afectivos cada vez más frágiles y digitalizados.

Un dato revelador que desmitifica percepciones históricas es la universalidad de la enfermedad. La depresión es "democrática" y no discrimina por situación económica social ni grado académico. No existe una diferencia estadística significativa entre quienes viven en "pobreza extrema" (11,42 %) y los "no pobres" (12,18 %). De igual forma, tener educación superior (12,18 %) no reduce el riesgo frente a quienes solo tienen primaria (12,32 %).

El Dr. Javier Saavedra, director ejecutivo de la Oficina Ejecutiva de Apoyo a la Investigación y Docencia Especializada del INSM “HD-HN” destaca que el estrés de la vida moderna y la comparación constante en redes sociales drenan la energía mental de los jóvenes. La percepción de éxito o fracaso frente a otros genera un estrés crónico que puede manifestarse en anhedonia, es decir, la pérdida de la capacidad de disfrutar actividades que antes resultaban placenteras.

En las grandes metrópolis, la prevalencia mensual se mantiene por encima del promedio nacional, confirmando que la crisis es territorial. Lima Metropolitana y la macrorregión Centro lideran las estadísticas de depresión actual, evidenciando que el estilo de vida citadino es un factor de riesgo clave. La falta de espacios de socialización real y el aislamiento digital son factores que agravan el cuadro.

Ante este panorama, la atención temprana es clave. Los especialistas advierten que cuando una persona, especialmente un joven, se siente desanimada, agotada o sin motivación durante más de dos semanas, y su desempeño diario se ve afectado, es importante buscar ayuda profesional de inmediato. Esperar a que la situación “pase sola” puede aumentar el riesgo de que el malestar se agrave. La educación emocional desde la familia y la escuela es fundamental para que niñas, niños y adolescentes desarrollen habilidades para reconocer sus emociones, pedir ayuda y afrontar las dificultades. Estas herramientas emocionales les permitirán enfrentar de mejor manera las exigencias de un mundo cada vez más acelerado y cambiante.

Frente a esta realidad, el INSM “HD-HN” recuerda que la ciudadanía puede acudir al Centro de Salud Mental Comunitario más cercano a su jurisdicción, donde recibirá orientación, evaluación y seguimiento especializado, o comunicarse de manera gratuita con la Línea 113, opción 5 del Ministerio de Salud para recibir información y apoyo profesional. Buscar ayuda a tiempo es un acto de cuidado, y contar con una red comunitaria cercana puede marcar una diferencia significativa en la recuperación y el bienestar emocional.