Programa Nacional Warmi Ñan atendió más de 4800 casos de violencia y realizó más de 6000 acciones en zonas rurales

Nota de prensa
• Equipos interdisciplinarios se despliegan en territorios de difícil acceso, adecuando su intervención a la realidad cultural y geográfica del ámbito rural.
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16 de febrero de 2026 - 9:12 a. m.

Navegar ríos caudalosos, recorrer largas distancias y adaptarse a las dinámicas culturales de cada comunidad forman parte del trabajo cotidiano del Programa Nacional Warmi Ñan del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), que durante el año 2025 logró atender 4898 casos de violencia contra las mujeres e integrantes del grupo familiar y desarrollar 6103 acciones de prevención y sensibilización con 161 560 participantes de comunidades rurales de la costa, sierra y selva del país con alta prevalencia de violencia.

Estas acciones estuvieron a cargo de los 67 equipos del Servicio de Atención Rural (SAR), presentes en 72 distritos rurales y 7 a demanda de distritos aledaños en 49 provincias y 365 comunidades en 23 regiones con una oferta de atención fija e itinerante a través de las Plataformas Itinerantes de Acción Social (PIAS). Como resultado de la intervención, se registró que el 85 % de las víctimas atendidas fueron mujeres y el 15 % hombres. En cuanto a los tipos de violencia, la más frecuente fue la psicológica (43 %), seguida de la violencia física (34 %), sexual (19 %) y económica (4 %).

En la región Loreto, a orillas del río Napo, los equipos del SAR Mazán se movilizan por vía fluvial para garantizar atención y prevención frente a la violencia. Dan Nix Ramírez Silva, gestor comunitario del servicio, señala que en su zona de intervención se articula la atención a población adulta mayor que se comunica en lenguas como kichwa y murui-muinani, así como en castellano. “En coordinación con otras instituciones, el equipo ha realizado traslados de hasta seis horas en bote, considerando que los ríos constituyen las principales vías de acceso, para atender casos de violencia, para acompañar a las usuarias en diligencias o su ingreso a hogares de refugio temporal. La comunidad ya nos identifica y eso ha hecho que el servicio se fortalezca con demanda de acciones preventivas, muchas de las cuales se realizaron en horarios nocturnos, cuando las familias se encuentran en sus viviendas”, relató.

De igual manera, en la sierra central, a más de 2500 m.s.n.m., Gabriela Bonifacio Elescano, profesional comunitaria del SAR Surcubamba en la región Huancavelica. Ella explica que, “ante la ocurrencia de casos, los traslados para diligencias legales pueden implicar viajes de hasta nueve horas hacia la ciudad de Huancayo. Paralelamente, el equipo ejecuta acciones preventivas sostenidas, evidenciando una persistente tolerancia social frente a la violencia contra las mujeres, lo que refuerza la importancia del trabajo articulado con aliados como los programas Juntos y PAIS. El trabajo del SAR resulta altamente significativo, ya que contribuye a transformar patrones culturales y formas de pensar en las comunidades”, enfatizó.

Cabe precisar que las víctimas pueden acceder a la atención del SAR de manera directa, a través de la detección de casos durante actividades preventivas, por alertas de testigos, derivaciones de instituciones u operadores de servicios del ámbito rural, así como por referencias de otros servicios del Programa Nacional Warmi Ñan y del MIMP.