Serpost presentó sello postal se-tenant conmemorativo a las relaciones diplomáticas del Perú – Medio Oriente y Países del Golfo

Evento
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3 de febrero de 2026 - 6:25 p. m.

#NoticiasSerpost | El pasado 3 de febrero, Serpost realizó la ceremonia de presentación de la serie de sellos postales por los aniversarios del establecimiento de relaciones bilaterales entre el Perú con Irak, Jordania y Kuwait, una emisión que simboliza décadas de cooperación, diálogo y respeto mutuo entre naciones.

La actividad contó con la participación del Director General de África, Medio Oriente y Países del Golfo del Ministerio de Relaciones Exteriores, embajador Jorge Raffo Carbajal; el Presidente del Directorio de Serpost, Sr. Gustavo González de Otoya La Torre; y el Director General de Europa del Ministerio de Relaciones Exteriores, embajador Luis Alberto Campana.

Durante la ceremonia, se destacó el valor de la filatelia como un medio de alto contenido simbólico, capaz de transmitir historia, patrimonio cultural y espíritu de amistad, aun en un formato de pequeña escala, proyectando al Perú y sus vínculos internacionales ante el mundo.

“Buenas señores representantes del MRE, funcionarios de SERPOST, damas y caballeros.

Es un gran honor y satisfacción recibirlos en nuestra casa para realizar esta ceremonia protocolar y cultural. Creo que es la primera vez que Serpost recibe a tan importante delegación del MRE.

Como ustedes pueden apreciar, este es un espacio que tenemos en nuestra oficina de Jesús María, ambientado justamente para destacar este mundo de la filatelia. Acá se hacen talleres educativos con niños y jóvenes, difundiendo justamente lo que es la afición filatélica. Y más allá de que las estampillas empezaron funcionando como un comprobante de pago por un servicio postal, hoy se han convertido en verdaderas embajadoras del papel.

Porque lo que se aprecia en una estampilla, sea un personaje, un hecho histórico, un tema cultural, un tema arquitectónico, una tradición, etcétera, viaja por todo el mundo y genera curiosidad por saber más, convirtiendo a la filatelia en un vehículo cultural de alto impacto.

El día de hoy, que vamos a celebrar tres relaciones bilaterales con países tan importantes de África: Kuwait, Irak y Jordania. Cincuenta, cincuenta y cuarenta años de relaciones bilaterales con el Perú respectivamente. Entonces, debemos empezar destacando lo atinado que ha sido escoger el formato se-tenant para las mismas porque lo que hace es enlazar o hermanar las estampillas en una sola. Así, tenemos Perú con Kuwait, Perú con Irak y Perú con Jordania. Y con un relacionamiento histórico-cultural que ya ha esbozado el embajador Raffo y que me voy a permitir profundizar un poco, porque realmente es sorprendente cómo culturas y ciudades tan lejanas en la distancia y en el tiempo, han podido coincidir de una manera tan significativa en sus manifestaciones arquitectónicas.

En la primera estampilla, se tiene a Chan Chan (900 años d. C., 1470 d. C) y a Zigurat de Ur (2100 años A.C), como civilizaciones donde se encuentra bastante distancia de tiempo y de distancia geográfica, pero también varias coincidencias:

a) La primera coincidencia que encontramos es que ambas son civilizaciones del barro, donde el adobe es como un ADN común.
Chan Chan, que pertenecía a la cultura Chimú, y Zigurat de Ur, que era una civilización sumeria, fueron levantadas casi íntegramente en adobe.
No es casualidad, ambos territorios son desérticos o semiáridos, con escasez de piedra y madera, pero abundancia de barro.
Hay una curiosidad inédita: en ambos casos, el barro no es un material pobre, sino un material sagrado y planificado, con fórmulas específicas, mezclas, capas, secado, que fueron transmitidos por generaciones.
b) Ambas son ciudades rituales, no son simples construcciones.
Chan Chan no solo era una ciudad, era un complejo político-ritual, con ciudadelas que funcionaban como palacios-templos.
El Zigurat de Ur no era un templo aislado, era el corazón simbólico y administrativo de la ciudad.
Tienen una semejanza clave: Ambos espacios ordenaban el poder: religión, economía y autoridad política estaban fusionadas, no separadas.
c) Arquitectura para dominar a la población (un poder que se siente).
Chan Chan impresiona por su escala horizontal, muros altos, pasadizos, patios restringidos.
Zigurat de Ur impresiona por su verticalidad, el zigurat elevándose como montaña artificial.
Curiosidad fina: Ambos generan sensación de pequeñez humana frente al poder divino estatal. Es arquitectura emocional, no solo funcional.
d) Relación obsesiva con el agua (en pleno desierto).
Chan Chan está lleno de relieves de olas, peces y redes, el mar como deidad. Zigurat de Ur estaba dedicado al dios lunar Nanna, pero dependía de complejos canales de irrigación del Éufrates.
Coincidencia profunda: En ambos casos, el agua es vida, poder y control social. Quien controla el agua, gobierna.
e) Espacios cerrados, acceso restringido.
La ciudadela de Chan Chan tenía una sola entrada, laberíntica y vigilada.
El zigurat de Ur tenía escalinatas rituales, no para todos, solo para los sacerdotes y élites.
Patrón común: el conocimiento y el acceso al centro estaban deliberadamente limitados. El misterio reforzaba la autoridad.
f) Caída ligada a cambios climáticos y políticos.
Chan Chan colapsa tras eventos climáticos extremos (Fenómeno El Niño) y por la conquista inca.
Zigurat de Ur declina por la salinización de los suelos, crisis agrícolas y cambios geopolíticos.
Curiosidad histórica poco destacada: Ninguna cayó solo por guerra. La naturaleza fue tan decisiva como los invasores.
g) Olvidadas, enterradas y redescubiertas
Ambas quedaron sepultadas por siglos.
Chan Chan, por arena y abandono.
Zigurat de Ur, por sedimentos y olvido mesopotámico.
Ironía histórica: Lo que las destruyó (barro y arena) fue también lo que las preservó.

En síntesis, desde la costa del Pacífico hasta las riberas del Éufrates, el ser humano levantó imperios de barro para dialogar con los dioses, controlar el agua y organizar el poder. Chan Chan y Zigurat de Ur son pruebas de que la historia mundial no solo se escribió en piedra, sino también en arcilla.

Respecto a la segunda estampilla muestra a Caral junto con Petra. Caral es la civilización más antigua de América, se desarrolló entre 3000 a 1800 años A.C. (contemporánea con Mesopotamia, Egipto, India y China), mientras que Petra estuvo entre los 500 a 400 años A.C., se puede señalar las siguientes características:

a) Arquitectura que dialoga con el paisaje (no lo domina)
Caral, que perteneció a la cultura Supe, no impone edificios aislados: sus pirámides y plazas están alineadas con el valle, el río y los cerros.
Petra (nabatea) no se construyó, se esculpió directamente en la roca, aprovechando cañones y fachadas naturales.
Semejanza profunda: Ambas civilizaciones construyeron leyendo el territorio, no violentándolo. El paisaje fue parte del diseño urbano.
b) Centros de integración regional, no ciudades comunes.
Caral no fue una ciudad de masas, sino un centro articulador de redes económicas, rituales y políticas del valle de Supe.
Petra fue un nodo comercial estratégico entre Arabia, el Mediterráneo y Mesopotamia.
Coincidencia clave: no se explican por sí solas, existen para conectar, no para aislarse.
c) Poder sin ejércitos visibles.
En Caral no hay murallas, armas ni restos de guerras.
Petra tampoco destaca por fortificaciones masivas: su poder se sostuvo en control comercial y diplomacia.
Curiosidad poco discutida: Ambas ejercieron hegemonía sin militarismo explícito, algo rarísimo en la historia antigua.
d) El control del agua como ingeniería sagrada.
Caral canalizó el río Supe y manejó ciclos agrícolas en un entorno desértico. Petra desarrolló uno de los sistemas hidráulicos más avanzados del mundo antiguo: canales, cisternas y represas en pleno desierto.
Patrón común: el agua no solo era técnica, era poder político y legitimación ritual.
e) Espacios ceremoniales para congregar, no para encerrar.
Caral destaca por plazas circulares hundidas, pensadas para rituales colectivos.
Petra tiene espacios abiertos ceremoniales, procesionales y teatrales. Coincidencia simbólica. Ambas culturas apostaron por la cohesión social a través del ritual público, no por la exclusión.
f) Economías basadas en redes, no en conquista.
Caral se sostuvo por intercambios a larga distancia (algodón, pesca, productos amazónicos).
Petra controló rutas de incienso, especias y caravanas.
Curiosidad inédita: en ambos casos, el valor estaba en circular, no en acumular territorio.
g) Abandono progresivo, no destrucción violenta.
Caral se desocupa gradualmente por cambios climáticos y reorganización regional.
Petra declina tras el cambio de rutas comerciales y terremotos.
Semejanza silenciosa: Ninguna fue arrasada, dejaron de ser necesarias para el sistema que las creó
h) Redescubiertas como símbolo de civilización, no de imperio.
Caral fue reconocida tardíamente como la civilización más antigua de América.
Petra fue redescubierta en el siglo XIX y romantizada como Ciudad Pérdida.
Ironía histórica: Ambas pasaron de ser nodos vivos a mitos arqueológicos que hoy reescriben la historia mundial.

En conclusión, podemos decir que Caral y Petra prueban que las grandes civilizaciones no siempre se fundaron sobre la guerra, sino sobre el agua, el intercambio y la lectura inteligente del paisaje. Una nació en el desierto costero del Pacífico, la otra entre rocas rosadas de Arabia. Ambas demostraron que el poder también puede ser silencioso.

Finalmente, la tercera estampilla se-tenant es la que vincula a la Fortaleza del Real Felipe, que se construyó entre 1747 y 1774 d. C., con el Fuerte Rojo de Kuwait, que se construyó entre 1910 y 1920 d. C., y donde se encuentra lo siguiente:

a) Fortalezas nacidas del miedo, pero pensadas con cabeza fría.
El Real Felipe se construyó tras el devastador terremoto y tsunami de 1746, cuando España comprende que Lima y el Callao eran vulnerables.
El Fuerte Rojo de Kuwait surge en un contexto de amenazas tribales, disputas regionales y necesidad de afirmar soberanía.
Coincidencia clave: Ambos nacen como respuesta a una crisis, no como un gesto de arrogancia militar.
b) Ubicación estratégica, controlar la puerta, no el territorio.
El Real Felipe protege el principal puerto del Pacífico Sur español.
El Fuerte Rojo custodia el acceso urbano y comercial de Kuwait, punto clave del Golfo.
Semejanza profunda: No buscan dominar grandes extensiones, sino asegurar el punto crítico de entrada y salida.
c) Arquitectura militar adaptada al enemigo real.
El Real Felipe sigue el modelo abaluartado europeo, pensado para artillería naval y asedios modernos.
El Fuerte Rojo combina murallas compactas y torres adaptadas a conflictos terrestres y tribales.
Curiosidad técnica: En ambos casos, la forma arquitectónica responde a amenazas concretas y no a una estética predeterminada.
d) Símbolos de poder estatal antes que campos de batalla.
El Real Felipe funcionó más como disuasivo que como fortaleza constantemente atacada.
El Fuerte Rojo fue un símbolo de autoridad y cohesión, más que un frente bélico permanente.
Patrón común: El poder que no necesita disparar suele ser el más eficaz.
e) Espacios cerrados, jerarquizados y altamente rituales.
El Real Felipe tiene patios, baluartes y zonas estrictamente jerárquicas.
El Fuerte Rojo organiza el espacio entre autoridad, vigilancia y resguardo comunitario.
Coincidencia silenciosa: La arquitectura militar también educa en obediencia y orden social.
f) Relación directa con el comercio internacional
Proteger el Callao era proteger el comercio imperial del Pacífico.
Proteger Kuwait era asegurar rutas comerciales del Golfo
Curiosidad poco destacada: Ambas fortalezas existen porque el comercio vale tanto como la guerra
g) Sobrevivieron más como símbolo que como arma.
El Real Felipe hoy es memoria histórica y museo, no es un bastión activo.
El Fuerte Rojo es un ícono nacional, referente del Kuwait previo al petróleo. Semejanza final: Su verdadera victoria fue permanecer en pie cuando el mundo cambió.
h) Fortalezas que cuentan historias nacionales.
El Real Felipe encarna el paso del Perú de Virreynato a República
El Fuerte Rojo representa la transición de Kuwait de asentamiento defensivo a Estado moderno.
Ironía histórica: Ambos fueron pensados para defender imperios o jeques …. Y terminaron defendiendo identidades nacionales.
En conclusión, se puede afirmar que desde el Pacífico sudamericano hasta el Golfo Pérsico, el Real Felipe y el Fuerte Rojo prueban que las fortalezas no solo detienen enemigos, fijan fronteras mentales, protegen el comercio y construyen nación. Son piedras armadas que terminaron siendo memoria”.
Finalmente y como colofón de este evento, permítanme recurrir a las metáforas que nos brindan las décimas para terminar de homenajear la hermandad con estos tres países amigos y rescatar el papel de difusor que le toca a Serpost
(Palabras del Presidente del Directorio de Serpost, Sr. Gustavo González de Otoya La Torre).

Serpost- La voz del Correo del Perú

Desde el Perú parte el viaje,

sin espada ni cañón,

es papel con corazón

que al mundo tiende su puente.

El correo está presente

donde la historia no muere.

cuando un sello al mundo hiere

con memoria y dignidad,

no cruza solo ciudad,

cruza el alma que persiste.

Irak-Origen de la palabra y la civilización

Desde el barro primigenio

donde el mundo aprendió a hablar,

Zigurat de Ur supo al tiempo enseñar

el destino del ingenio.

Caral, sin ruido ni dueño,

pensó el orden y razón.

dos orillas, una visión

que los siglos nos separan.

Hoy la filatelia ampara

Mesopotamia y nación.


No viaja tinta ni forma,

viaja escritura inicial,

arcilla viva y ancestral

que en la memoria se asoma.

Cuando el Perú hoy nombra

a Irak en noble envío,

no manda pasado frío,

manda civilización,

una carta en lección

que une al Tigris con el río.

Jordania- Permanencia, piedra y diálogo.

Petra, rosa que resiste

al silencio y al olvido.

no cayó, quedó dormido

el tiempo que aún persiste.

Como el Perú, que insiste

en dialogar con su ayer,

Jordania supo entender

que el poder no siempre grita,

permanece y se acredita

en saber durar y ser.


Hoy la estampilla convoca

piedra, valle y desierto.

Dice al mundo lo más cierto

con palabra que no equivoca.

El correo al fin provoca

historia compartida,

cuando la memoria es vida

y el respeto es la razón,

Perú y Jordania

son dos culturas que se miran.

Kuwait- Defensa, comercio y dignidad.

Kuwait alzó un fuerte rojo.

Antes que alzar dominación,

defender fue su razón,

para cuidar lo más propio.

El Callao, firme y sobrio,

supo al mar ponerle ley,

no por guerra ni por rey,

sino por patria y sustento,

dos puertos, mismo cimiento,

proteger para vivir.

Hoy el sello es centinela

de respeto soberano,

no vigila con la mano,

sino con memoria fiel.

Cuando Perú pone en papel

la historia de Kuwait hermano,

el mensaje es claro y humano,

comerciar es convivir,

defender es persistir

sin perder lo más sagrado.

Filatelia y diplomacia.

Así, el Perú, desde el correo,

no envía paquetes al azar,

une pueblos, tiempo, mar,

con filatelia de fuego.

Irak, Jordania y Kuwait

no son distancia ni olvido,

son historia en un mismo

latido con el Perú.

Y cuando un sello va al mundo,

no lleva tinta ni color,

lleva respeto y honor,

lleva futuro profundo.

Por eso hoy, de pie y en uno,

la historia vuelve a aplaudir,

porque el correo supo unir

lo que el tiempo no separa,

y en cada sello declara

que el Perú sabe cumplir.


Los diseños de esta serie filatélica establecen un diálogo visual entre monumentos y civilizaciones emblemáticas, reflejando la conexión histórica y cultural que une al Perú con las naciones homenajeadas.

El evento incluyó el tradicional matasellado conmemorativo y la develación oficial de las estampillas, marcando su puesta en circulación.

Las estampillas están disponibles en las oficinas de Serpost a nivel nacional y en la Oficina Postal Virtual (OPV).

Con esta emisión postal, Serpost reafirma su compromiso de preservar la memoria histórica y fortalecer los lazos de amistad entre el Perú y el mundo a través de la filatelia.

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