Mujeres del Bicentenario: Dra. Edda Caletti Ciriani

Artículo

30 de diciembre de 2021

“Ha sido muy importante poder expandir la acción del Servicio Médico hacia la promoción y la prevención, con miras a mejorar tanto la salud como la productividad del personal”

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La doctora Edda Caletti Ciriani, médico por la Universidad San Martín de Porres, con post grado y especialización en medicina interna por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, se incorporó a la familia de Torre Tagle como Jefa de Servicio Médico, en 2009, tras una trayectoria de trece años al servicio del Estado en la Fuerza Aérea del Perú y en el Congreso de la República.

 
Ese año, el médico jefe del Ministerio de Relaciones Exteriores, el recordado doctor Jesús Velarde, pasó a la jubilación. La doctora Caletti había estado cerca de un año atendiendo en el consultorio periódico que ofrece la compañía aseguradora en la sede de la Cancillería. Durante ese tiempo había logrado conocer al personal de la institución y destacar por su desempeño profesional, por lo cual se decidió, a través de la entonces Directora General de Desarrollo de Recursos Humanos, Embajadora María Susana Landaveri, gestionar su reasignación desde el Ministerio de Defensa hacia el Ministerio de Relaciones Exteriores.
 
Vocación de servicio
Una vez a cargo del Servicio Médico del MRE, el cual brinda atención a un número significativo de personas, incluyendo a los funcionarios diplomáticos en actividad y en retiro, así como los funcionarios administrativos de los diferentes regímenes, la doctora Caletti decidió introducir mejoras para una atención más eficiente. Entre ellas, optó por contar con personal profesional de la salud licenciado en enfermería, que permitió implementar un área de triaje, un sistema de citas en reemplazo de las colas de los pacientes, la digitalización de las historias clínicas para un mejor seguimiento de la salud del personal y, además, una serie de acciones enmarcadas en la cultura de la prevención. 
 
Para ello contó con el apoyo institucional de la Cancillería, especialmente de la Dirección General de Desarrollo de Recursos Humanos y de la Oficina General de Administración. Ello fue especialmente valioso durante los primeros años de la doctora Caletti, pues, entre 2009 (año en que inició funciones) y 2012, la población a ser atendida en el MRE casi se triplicó, lo que requirió adaptarse e implementar las mejoras mencionadas para cumplir con la demanda de atención.
 
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Entre las innovaciones a nivel del manejo del personal, se ha previsto que tanto las licenciadas en enfermería como la médica del Servicio Médico están en capacidad de suplir las funciones administrativas y otras, según necesidad, para poder remplazar a quien salga de vacaciones o esté con descanso médico. Asimismo, como debe ser, se ha hecho de la discreción profesional un valor clave entre los miembros del equipo del Servicio Médico.
 
Poco a poco las medidas tomadas fueron mostrando su relevancia. Así, por ejemplo, en 2019, cuando se produjo una inundación que dañó el archivo físico de historias clínicas, fue especialmente valioso que se hubiera iniciado el proceso de digitalización en el año 2016.  
 
 
Mejoras en el servicio de salud
Entre los puntos de mejora, la doctora Caletti identificó que ninguno de los ascensores del MRE tenía el espacio suficiente para transportar una camilla. Ante un incidente, se tendría que contar con la ayuda del personal para poder trasladar a un paciente, ya que el personal de la salud no podría hacerse cargo del traslado al mismo tiempo que brindar la atención médica.
 
Por lo tanto, ese mismo año, se inició la preparación y la capacitación de las brigadas de primeros auxilios en cada piso del Ministerio de Relaciones Exteriores, así como del equipo de agentes de seguridad. El personal recibió capacitación, se asignaron funciones y se realizaron simulacros en todas las áreas, incluyendo el WawaWasi del MRE, asegurando de esa forma una respuesta adecuada ante una emergencia. En la actualidad, los trabajadores del Área de Seguridad no solo fungen de apoyo como camilleros, sino constituyen la primera respuesta al ser el personal de primer contacto a través de su presencia en todos los edificios y su red de comunicación interna.
 
Asimismo, la doctora Caletti buscó una forma creativa de afrontar la imposibilidad de contar con una ambulancia propia, lo que llevó al MRE a gestionar la presencia de una ambulancia del Sistema de Atención Móvil de Urgencia (SAMU) del Ministerio de Salud para casos de emergencia, aportando a la seguridad de los eventos nacionales e internacionales que se realizan en la Cancillería.
 
Ha sido muy importante poder expandir la acción del Servicio Médico hacia la promoción y la prevención, más afín al área de bienestar, con miras a mejorar tanto la salud como la productividad del personal. Asimismo, se ha implementado el servicio de fisioterapia en la sede del MRE, de modo que los pacientes tengan mayores facilidades y no consuman tiempo al tomar servicios externos. Se espera poder extender esta cobertura a la atención odontológica. 
 
Poco a poco se ha ido decantando también la forma de trabajo del Servicio Médico, de tal forma que se ha establecido como su función principal la prevención y la promoción de la salud, así como la atención de las urgencias que se presenten durante las horas de labor, mas no de emergencias, las cuales son evacuadas inmediatamente.

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Adicionalmente, se programan consultas médicas, con una duración de entre 25 y 30 minutos, que se extienden a una hora cuando se trata del chequeo anual u otros de acuerdo a necesidad.
 
Tiempos de pandemia
La pandemia del Covid19 fue un reto mayúsculo durante el tiempo del confinamiento, en que el Servicio Médico trabajó sin descanso atendiendo por teléfono, principalmente las dudas y los temores del personal, así como haciendo gestiones para la atención de quienes caían infectados. 
 
A la doctora Caletti le gustaría crecer como área e ir implementando más programas en beneficio de la prevención y el control de la salud, pero es consciente de que ello requiere una programación detallada, ya que el actual volumen de atención no permitiría este crecimiento inmediato.
 
En su opinión, bajo el paraguas de la prevención de la salud, temas como el control del peso, la vacunación, los chequeos anuales, el (mal) uso de medicamentos, el cáncer, el tabaco, la evaluación de los signos vitales y el triaje, las campañas de despistaje (incluyendo  el control  de colesterol, perfil lípido, hemoglobina y glucosa), o el descarte de glaucoma, tendrían que formar parte de la atención que ofrece el Servicio Médico, que englobe la consulta médica, las imágenes, los exámenes de laboratorio y los exámenes físicos. 
 
Cambios favorables
La doctora Caletti considera que parte del éxito del Servicio Médico se puede explicar por las ganas de todo el equipo de hacer bien las cosas y por el hecho de poder contar con las herramientas necesarias (equipamiento, material médico, etc.). Señala que ha sentido el respaldo institucional de la Cancillería cada vez que ha presentado un nuevo proyecto de mejora, lo que le ha permitido al Servicio Médico evolucionar e ir ajustando su funcionamiento a las necesidades de la institución.

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Si bien trabajó trece años en la FAP y ocho años en el Congreso, es en el Ministerio de Relaciones Exteriores –donde ya lleva trece años como Jefa del Servicio Médico- que la doctora Caletti siente que ha generado un vínculo mayor, recibiendo el apoyo institucional y desarrollando una carrera de servicio. El MRE es un ministerio relativamente pequeño que permite que todos se conozcan y que se afiancen las relaciones con los pacientes, así como cultivar muy buenas amistades.
 
Como anécdota cuenta que, al llegar a la Cancillería, proveniente de una entidad dependiente de las Fuerzas Armadas, traía consigo una forma de comunicar muy directa y, al principio, los memorándums que redactaba no eran aprobados y requerían ser rehechos con un estilo más ponderado y cortés, lo que reconoce fue un aprendizaje personal enriquecedor. 
 
La doctora Caletti reflexiona que, como en todo trabajo, hay días buenos y días malos, pero es un lujo poder hacer lo que a uno le gusta y sentirse valorada: ganarse el reconocimiento al trabajo realizado, obtener la confianza de los directores para desarrollar los planes previstos y recibir el acompañamiento durante el proceso. Se siente parte de un equipo que quiere que la Cancillería avance y mejore. Después de trece años de servicio, no se imagina trabajando en otra entidad. 

Documentos

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