La voz guerrera de Arequipa

Nota de Prensa
• Juana Antonia Condori Quispe, cantante vernacular y usuaria de Pensión 65.

Unidad de Comunicación e Imagen

14 de enero de 2022 - 10:46 p. m.

Cantar para ella es revitalizante. Juana, una verdadera madre coraje, encuentra en los huainos de su tierra un bálsamo de alegría que le renueva las fuerzas para continuar siendo el principal apoyo de su hija Celia, quien presenta discapacidad. Siempre están juntas. Hasta cuando Juana interpreta temas pegajosos que invitan al baile, Celia le sigue el ritmo con la tinya. ¡Aplausos!

“Subo la cuesta,
miro la pampa,
sirhuayuay.
Subo la cuesta,
miro la pampa,
sirhuayhuay.
Mi palomita
se me ha perdido,
sirhuayhuay.
Mi palomita
se me ha perdido,
sirhuayhuay.”

Cuando canta se transforma. Apenas comienza a entonar un huainito de aquellos, su rostro se llena de vigor, como si recargara energías para lo que resta del camino, que siempre es empinado. Juana Antonia Condori Quispe tiene 72 años, pero lo que tiene de sobra es coraje y amor de madre.

No cualquiera a esa edad atiende con esmero a una persona con discapacidad. Eso es lo que ella hace con su hija Celia Beatriz Díaz Condori, de 50 años, quien no puede desplazarse con facilidad. Es más, siempre están juntas, hasta cuando Juana canta. Celia le sigue el ritmo con la tinya. Cada golpe al tambor andino suena como el latido del inmenso corazón de mamá que tiene Juana.

Juana y su hija Celia son inseparables, dentro y fuera de los escenarios.

Si a lo lejos, en una calle del distrito de Cerro Colorado, en la ciudad de Arequipa, se ve a dos mujeres maduras cogidas de la mano, de andar lento y vestidas con sombrero de ala ancha, llicllas de vivos colores, blusas tan blancas como la parte más alta del Misti, y polleras amplias que enseñorean cada metro de la vereda, seguro se trata de Juana, usuaria de Pensión 65, y su hija Celia.

Son inseparables. No solo porque Celia, usuaria del programa Contigo, depende de su madre para muchas cosas. También porque Juana no concibe el mundo sin Celia. Tanto así que, con el fin de demostrar que su hija es capaz de mucho pese a su discapacidad, la ha puesto a cargo de la percusión en el trío que formó también junto a su amigo y vecino Basilio Quepi Ranilla, de 83 años, quien toca la quena.

El trío ha sabido ganarse un nombre en Cerro Colorado y más allá. Alcanzó el tercer lugar a nivel de la región Arequipa en la competencia regional del concurso “Canto al Bicentenario”, organizado en el 2021 por Pensión 65.

Juana es, desde siempre, el principal apoyo para su hija Celia, quien presenta discapacidad.

Pero no siempre Juana ha vivido en la zona de Alto Libertad, en Cerro Colorado. Llegó junto a su familia a la Ciudad Blanca recién hace 5 años, debido a una enfermedad de su esposo, que finalmente terminó llevándose al compañero de su vida justo antes del inicio de la pandemia de la COVID – 19.

Juana recuerda con nostalgia su chacra del anexo Rituy, en el distrito Viraco, en la provincia arequipeña de Castilla, donde sembraba zapallo, maíz y trigo. Acaso por esas experiencias agrícolas que quedaron impresas en su mente, hoy Juana, además de cantante folclórica, es empeñosa pequeña productora de tumbo, el cítrico ancestral andino, en el huerto que ha implementado en su casa de Alto Libertad.

“Allá, en Rituy, aprendí a cantar huainos de carnaval. Cantar me alegra la vida, y más porque lo hago junto a mi hija Celia. Hay que seguir en la lucha por ella. Por eso en la ciudad de Arequipa sigo cantando y lo haré hasta que Dios me dé fuerzas”, dice Juana antes de mandarse con otro huainito de su tierra.

Arequipa, 14 de enero de 2022

Esta noticia pertenece al compendio Historias Que Inspiran