Historia que nos unen: el eterno compositor y su musa
Nota de prensaNicanor Paitán y María Huarcaya, usuarios de Pesión 65, demuestran sus sentimientos en cada acorde.




15 de febrero de 2026 - 8:00 a. m.
A 3691 metros sobre el nivel del mar, dos adultos mayores mantienen un amor tan puro como el aire que se respira en su hermoso centro poblado de Nueva Jerusalén de Chacarilla, ubicado en el distrito de Yauli (Huancavelica). Nicanor Paitán Araujo (74) y María Huarcaya (71) son los protagonistas de esta historia, donde el cielo contempla la magnitud de sus sentimientos y los montes son testigos de los acordes que el septuagenario compone para su musa.
En el patio de su casa, donde la vista transmite paz y hace unos años decidieron armar una banca bajo una estructura de madera, con el objetivo de descansar, hablar de la vida, darse besos y caricias, tienen la noble costumbre de cantar después del almuerzo.
Él, en su tradicional bandurria, rasga las tres primeras cuerdas, mientras su mano izquierda se pasea por el mástil y logra marcar una serie de notas que llenan de ilusión los ojos de su amada. Ella, tras lanzar una sonrisa inocente y mover sus brazos con alegría, acompaña la música con su entonada voz.
Sus vidas se entrecruzaron hace cinco décadas en su natal Yauli, cuando trabajaban en el campo ayudando a sus padres. Luego de entrelazar sus miradas durante una jornada, don Nicanor quiso impresionarla y con ayuda de su instrumento, le compuso unos versos que le permitieron ingresar a su corazón. Ahora, que superan los 70 años y forman parte del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), mantienen su amor como el primer día.
“María, nuestras ovejas conocen tus pasos, el campo florece con tu melodía y mi corazón continua con la dicha, de ver tu mirada cada día”, recita el señor Paitán, quien dedica su tiempo libre a componer estrofas cargadas de emoción.
Uno para el otro
En el marco del Día de San Valentín, los adultos mayores son reconocidos por sus vecinos como un ejemplo de lucha y apoyo mutuo. Todos en el centro poblado de Nueva Jerusalén de Chacarilla conocen su historia y observan cómo se mantienen. “Mientras la señora pastorea a sus animalitos, él ve la cosecha para cocinar. Después de comer, cantan, bailan, ríen”, cuenta una vecina.
“Siempre estamos juntos, cuando hay sol y cuando inician las heladas”, enfatiza don Nicanor. “Y seguiremos así”, agrega risueña la matriarca.
Además de sus actividades diarias, gracias al programa social del Midis, participan en los encuentros de Saberes Productivos, que se organizan con el gobierno local, donde venden lana de oveja, diferentes verduras y ponen toda su alegría a través de la música.
“Cantamos a la vida, al amor, a lo que tenemos y hemos hecho”, refuerza el eterno compositor, quien asegura que seguirá haciendo versos inspirados en su única musa.
Seguirán cantando
Doña María adelanta que la música no se detendrá, porque este 18 de febrero su esposo cumplirá 75 años. Sonrojado, el señor Paitán Araujo confirma que el próximo miércoles 18 celebrará un año más de vida, junto a sus vecinos, que esperan escucharlo tocando su instrumento, acompañado de la voz de su amada. “Nací en 1951, ha pasado mucho”, añade el hombre más romántico que vive a 3691 m s. n. m., donde continuará gritando su amor al ritmo de su bandurria.
Huancavelica, 15 de febrero de 2026
Huancavelica, 15 de febrero de 2026
Unidad de Comunicación e Imagen
Programa Nacional de Asistencia Solidaria Pensión 65
Esta noticia pertenece al compendio Historias Que Nos Unen



