Historias que nos unen: el huesero de Los Aquijes
Nota de prensaMario Sayritupac, usuario de Pensión 65 del Midis, mantiene técnica ancestral en la región Ica.




1 de febrero de 2026 - 8:00 a. m.
Al sureste de la ciudad de Ica, bajo el impotente sol que logra marca más de 30ºC, se encuentra Los Aquijes, un cálido distrito reconocido por su tradición vitivinícola, pero también por diversos tratamientos ancestrales, como el que realiza don Mario Sayritupac Mantarí, para reducir el dolor del cuerpo y reconfortar el espíritu.
A sus 80 años, el usuario del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, se ha convertido en el huesero más confiable del sur, con una técnica milenaria que heredó de su madre.
Empieza con la cervical para detectar contracturas que se forman por estrés y producen un dolor insoportable. De inmediato, desliza su mano por la espalda hasta ubicar una anomalía que necesita ser tratada. Cuando detecta “algo que no cuadra”, realiza los movimientos necesarios con la presión adecuada para desaparecer el sufrimiento.
“Algunas personas se han roto una parte del brazo o necesitan tratamiento para que puedan volver a caminar, y yo las ayudo. También reubico huesos de las manos, que por una razón o accidente no están en su lugar. A veces desconfían de nosotros, pero somos herederos de una manera ancestral de curar a la gente”, reflexiona el señor Sayritupac Mantarí, quien hace unos años se incorporó a Pensión 65 del Midis.
Don Mario, participa de manera activa de las ferias de emprendedores, que le ha permitido ganar un nombre en la región Ica, a donde llegó tras cumplir 20 años.
“Nací en 1946 en Santiago de Chocorvos (Huancavelica). Desde los 15 años observaba como mi mamá calmaba el dolor de sus pacientes con el poder de sus manos. Eso me sorprendió, por eso seguí esos pasos. A los 20, la ayudaba porque ella quedó viuda y la pena le quitaba fuerza”, cuenta el adulto mayor.
A sus 80 años, el usuario del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, se ha convertido en el huesero más confiable del sur, con una técnica milenaria que heredó de su madre.
Empieza con la cervical para detectar contracturas que se forman por estrés y producen un dolor insoportable. De inmediato, desliza su mano por la espalda hasta ubicar una anomalía que necesita ser tratada. Cuando detecta “algo que no cuadra”, realiza los movimientos necesarios con la presión adecuada para desaparecer el sufrimiento.
“Algunas personas se han roto una parte del brazo o necesitan tratamiento para que puedan volver a caminar, y yo las ayudo. También reubico huesos de las manos, que por una razón o accidente no están en su lugar. A veces desconfían de nosotros, pero somos herederos de una manera ancestral de curar a la gente”, reflexiona el señor Sayritupac Mantarí, quien hace unos años se incorporó a Pensión 65 del Midis.
Don Mario, participa de manera activa de las ferias de emprendedores, que le ha permitido ganar un nombre en la región Ica, a donde llegó tras cumplir 20 años.
“Nací en 1946 en Santiago de Chocorvos (Huancavelica). Desde los 15 años observaba como mi mamá calmaba el dolor de sus pacientes con el poder de sus manos. Eso me sorprendió, por eso seguí esos pasos. A los 20, la ayudaba porque ella quedó viuda y la pena le quitaba fuerza”, cuenta el adulto mayor.
Mientras distribuye una crema artesanal -que contiene extracto de ortiga, eucalipto, árnica, clavo de olor, canela y aceite de copaiba- por sus manos, dice que está disponible todos los días. Desde que aparecen los primeros rayos del sol en el cielo, abre las puertas de su acogedor inmueble ubicado en la calle Sebastían Barranca, dentro del centro poblado El Arenal.
El usuario de Pensión 65 precisa además que tiene 11 hijos, de los cuales dos fallecieron. “Me hubiese gustado que sigan mi técnica, pero se fueron por otros caminos. Los que murieron tuvieron curiosidad, pero el tiempo nos golpeó”, sostiene.
“Acá han llegado turistas de todos los lugares del mundo. Ya me conocen como el huesero de Los Aquijes y mientras tenga energía, seguiré en mi casa al servicio de todos”, concluye el maestro, quien gracias a sus habilidades ancestrales aprendió a curar cuerpos, calmar dolores y dar tranquilidad a quien la necesita.
Hierbatero del sur
Don Mario Sayritupac también conoce las bondades de las plantas medicinales. Él tiene un pequeño huerto donde extrae los insumos de primera necesidad para hacer sus remedios caseros e infusiones tradicionales para aliviar diversos malestares y enfermedades que se generan con el tiempo. "Con esas hierbas ya no hay dolor, ya no hay nada, ni toman medicamentos", enfatiza el usuario de Pensión 65.
Ica, 1 de febrero de 2026
“Acá han llegado turistas de todos los lugares del mundo. Ya me conocen como el huesero de Los Aquijes y mientras tenga energía, seguiré en mi casa al servicio de todos”, concluye el maestro, quien gracias a sus habilidades ancestrales aprendió a curar cuerpos, calmar dolores y dar tranquilidad a quien la necesita.
Hierbatero del sur
Don Mario Sayritupac también conoce las bondades de las plantas medicinales. Él tiene un pequeño huerto donde extrae los insumos de primera necesidad para hacer sus remedios caseros e infusiones tradicionales para aliviar diversos malestares y enfermedades que se generan con el tiempo. "Con esas hierbas ya no hay dolor, ya no hay nada, ni toman medicamentos", enfatiza el usuario de Pensión 65.
Ica, 1 de febrero de 2026
Unidad de Comunicación e Imagen
Programa Nacional de Asistencia Solidaria Pensión 65
Esta noticia pertenece al compendio Historias Que Nos Unen



