Cuando la formalidad ordena las prácticas agrícolas y asegura el futuro en Lamas
CrónicaNormel Pérez encontró en la legalidad una forma de hacer sostenible su relación con el bosque.





9 de enero de 2026 - 6:00 a. m.
San Martín. - Desde lo lejos, la parcela de Normel Pérez Gil aparece como un mosaico verde y vigoroso. La bolaina, capirona y cedro se integran en un sistema agroforestal donde el cacao y el café crecen bajo la sombra de los árboles maderables, formando un paisaje ordenado y productivo que le dan vida al sector Progreso, en Lamas, departamento de San Martín.
Ese orden que hoy se aprecia no siempre estuvo presente. Hace 20 años, Normel trabajaba guiado por su experiencia y por lo que la tierra le enseñó, pero sin orientación técnica ni documentos que respaldaran legalmente ese esfuerzo. En 2018 decidió formalizar su actividad y obtuvo su primer contrato de cesión en uso para sistemas agroforestales (CCUSAF). “No sabíamos qué era un CCUSAF”, recuerda. Sin embargo, pronto comprendió que aquel documento no solo le brindaba seguridad en la tenencia de su parcela, sino que también le hizo visible ante el Estado y le abrió muchas oportunidades que le permitieron mejorar el manejo de sus cultivos y plantaciones forestales que había sembrado.
Años después, en 2022 y 2024, obtuvo dos CCUSAF adicionales, incorporando nuevas áreas con sistemas agroforestales. Sus tres contratos, que en conjunto superan las 35 hectáreas, hoy constituyen la base legal que respalda su trabajo y orienta la implementación de actividades productivas que sean sostenibles y amigables con el medio ambiente.
El OSINFOR, un aliado en el camino
En sus primeros pasos hacia la formalización, el acompañamiento del Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (OSINFOR) fue decisivo. Las visitas de orientación y las capacitaciones le permitieron conocer sus obligaciones, registrar adecuadamente sus plantaciones y mejorar el manejo y gestión de sus sistemas agroforestales. “Gracias a las capacitaciones, tengo bien ordenadita mi chacra”, comenta.
La formalidad también facilitó su actividad productiva. Normel, pudo registrar sus plantaciones forestales y comercializar su cacao en Juanjuí y su café en Moyobamba, con mayor seguridad y transparencia.
Como resultado de su compromiso y de las buenas prácticas implementadas en sus parcelas, en 2023, Normel recibió una constancia de cumplimiento de obligaciones, reconocimiento otorgado por el OSINFOR tras una supervisión. Este documento destaca su gestión sostenible y le brinda beneficios concretos: facilita futuros trámites, respalda el buen manejo de la parcela y fortalece la confianza frente a compradores y aliados. Para él, este reconocimiento tiene un valor especial: “Es una alegría. Me gusta tener mi parcela ordenada”, afirma.
Un futuro seguro desde la legalidad
Hoy, recorre su parcela con la tranquilidad que ofrece la formalidad. Sabe que cada árbol está registrado, que sus actividades cumplen con las normas y que su relación con el bosque es sostenible. “Ahora me siento seguro para trabajar la tierra y mejorar mucho en el futuro”, señala mientras observa el crecimiento de sus capironas.
En Progreso, no solo prosperan bolainas, capironas y cedros. También crece una forma distinta de habitar el bosque: desde la formalidad, la organización y el compromiso con un manejo responsable. Un camino donde el esfuerzo de las familias y el acompañamiento del Estado se unen para asegurar que la tierra siga dando frutos, hoy y en adelante.




