Los de arriba y los de abajo: historias de siembra y cosecha del agua

Nota de Prensa
Proyecto Merese-FIDA del Minam es una alternativa eficaz para conservación y recuperación de infraestructura natural.

20 de julio de 2021 - 7:00 a. m.

Cada mañana, Zulma Recuay, sale de su casa en el campo para ir rumbo al río Cañete, al cual saluda con devota reverencia. Acompañada del trinar de las aves y el sonido de la naturaleza, agradece por todos los beneficios que este recurso natural brinda a su familia y a su comunidad.

Zulma vive en la comunidad campesina de Laraos, ubicada en las alturas de la provincia de Cañete, al sur de Lima. Con gran sabiduría obtenida de sus ancestros, explica que los bofedales son depósitos naturales de agua que, si se manejan adecuadamente pueden permitirnos cosechar agua durante el invierno (enero-abril) hasta noviembre, cuando regresan las lluvias. “Esto gracias a la conservación de los humedales y bofedales que, además, permiten que el agua de la parte alta de la cuenca llegue a la zona urbana para su abastecimiento. Por ello, es importante que la gente de la ciudad (señala hacia abajo de la cuenca) también comparta la cultura de la conservación del agua”, subraya.

Esa misma tarea es compartida por Abel Huamán, poblador de dicha comunidad, quien destaca el apoyo del Ministerio del Ambiente (Minam) en las capacitaciones para mejorar sus procesos de conservación de humedales. “Tuvimos muchos talleres de capacitación que nos inspiraron a mejorar el manejo no solo de bofedales, sino también de pastizales y árboles nativos”, comenta desde la altura de la capital.

En otro lugar, en la Comunidad Campesina de Madeán, provincia de Yauyos (también al sur de Lima), está Helbert Gutiérrez, quien con orgullo relata que gracias al trabajo comunal se han recuperado 603 hectáreas de pastos altoandinos para garantizar el almacenamiento de agua y evitar la erosión del suelo.

Señalando el horizonte del amplio valle en la parte alta de Lima, cuenta que, antiguamente, las lluvias torrenciales y el involucramiento del hombre dentro del bosque afectaban su conservación “ya que la parte baja no contaba con agua”.

Impactos del Proyecto Merese-FIDA

Estas y otras historias de buenas prácticas ambientales se han concretado gracias al proyecto Merese-FIDA del Minam, que es una alternativa sostenible para financiar acciones de conservación de los ecosistemas altoandinos, permitiendo la recuperación de la infraestructura natural en diversas regiones del Perú.

Gracias a los acuerdos comunales de conservación y al citado proyecto se ha logrado la recuperación y conservación de ecosistemas altoandinos en las cuencas de los ríos Jequetepeque y Cañete, tales como bosques y pastizales nativos, y bofedales.

Estos acuerdos, a su vez, se compementarán con la suscripción de Acuerdos de Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos (Merese), que son un instrumento financiero que busca una alianza estratégica entre los que conservan o restauran ecosistemas y los que se ven beneficiados por esta acción. A través de estos acuerdos, estos últimos reconocen el esfuerzo de poblaciones generalmente asentadas en cuenca alta y media, por asegurar que se mantengan servicios ecosistémicos como la calidad y regularidad el agua, la biodiversidad, la belleza escénica y el secuestro de gases de efecto invernadero.

Al respecto, Luis Marino, director general de Economía y Financiamiento Ambiental del Minam, manifiesta que miles de hectáreas de ecosistemas altoandinos se ven amenazados por el sobrepastoreo y las actividades productivas, ocasionando graves impactos en la conservación de la biodiversidad, disponibilidad de agua y capacidad de adaptación a los efectos del cambio climático de comunidades rurales. “Esto pone en riesgo no solo la subsistencia de las personas que habitan estas zonas sino también el acceso al agua de calidad y el abastecimiento a otras poblaciones urbanas del Perú”, advierte.

Este proyecto ha logrado impactos positivos en la restauración y conservación de ecosistemas andinos, promoviendo una trasformación positiva de paisajes con déficit hídrico a zonas en donde poblaciones rurales cuentan con acceso al agua durante todo el año. Ello ha sido posible gracias a la mejora y construcción de infraestructura verde basada en conocimientos ancestrales.

“Hemos logrado. en conjunto con los pobladores, instituciones amigas y cooperación internacional, beneficiar a más de 1 500 familias pertenecientes a 35 grupos comunales en la mejora de los ecosistemas ubicados en la cuenca del río Cañete y Jequetepeque, recuperando y conservando más de 15 000 hectáreas de ecosistemas altoandinos”, indica.

Según Jerónimo Chiarella, coordinador del proyecto Merese–FIDA, este trabajo representa un ejemplo de gestión para el diseño y la implementación de Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos (Merese) a partir del empoderamiento local y la acción colectiva, que ha beneficiado a la población y ha permitido generar acuerdos de conservación a través de los mismos.

Presentación de resultados


Los resultados e impactos de este trabajo serán presentados el 22 de julio de este año en el evento “Conservando los ecosistemas altoandinos a través de Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos”, a las 4:00 p.m., que contará con la participación de socios estratégicos del proyecto y expertos de diferentes entidades nacionales e internacionales.

Los interesados pueden inscribirse a través de este link: https://bit.ly/3xAvZLW