Perú lidera crecimiento y estabilidad macroeconómica en América Latina entre 2021 y 2025
Nota de prensa
11 de enero de 2026 - 12:10 p. m.
- Economía peruana registró uno de los mayores crecimientos de la región, la inflación más baja y las reservas internacionales más altas como porcentaje del PBI
- Ministra Denisse Miralles destaca que la estabilidad macroeconómica fortalece la inversión, el empleo y la confianza del país
Entre 2021 y 2025, la economía peruana se consolidó como una de las más sólidas y resilientes de América Latina, destacando por la fortaleza de sus fundamentos macroeconómicos, el dinamismo de la inversión y la prudencia en el manejo fiscal y monetario. Así lo señala el Informe Preelectoral 2021-2026 elaborado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que posiciona al Perú entre las economías líderes de la región en manejo macroeconómico, estabilidad y confianza para los inversionistas.
Durante el quinquenio 2021-2025, el Producto Bruto Interno (PBI) del Perú creció en promedio 4,5 % en términos reales, la segunda tasa más alta de América Latina, solo superada marginalmente por Colombia (4,6 %). Este desempeño resulta especialmente significativo en un contexto regional marcado por choques externos, volatilidad financiera internacional y los rezagos económicos de la pandemia.
El crecimiento económico estuvo sustentado por un fuerte impulso de la demanda interna, destacando el buen dinamismo de la inversión pública y privada, que crecieron en promedio 10,5 % y 8,3 %, respectivamente, en el periodo analizado. Este dinamismo respondió a una combinación de políticas fiscales contracíclicas, mejora en la ejecución del gasto público y un entorno macroeconómico predecible, que favoreció al desarrollo de las inversiones.
El impulso de la inversión privada estuvo sostenido por la construcción y ampliación de proyectos como Ampliación Toromocho II, Chalcobamba I y San Gabriel, entre otros. Estas inversiones no solo fortalecieron la capacidad productiva del país, sino que también contribuyeron al crecimiento de las exportaciones y al desarrollo de encadenamientos productivos regionales.
Asimismo, destacaron las inversiones en infraestructura logística y portuaria. Un hito clave fue la inauguración del Terminal Portuario de Chancay en noviembre de 2024, cuya Etapa 1 significó una inversión de US$ 1300 millones, consolidando al Perú como un hub estratégico de comercio exterior en el Pacífico sudamericano.
El periodo también estuvo marcado por una importante adjudicación de proyectos bajo la modalidad de Asociaciones Público-Privadas (APP), en sectores como transporte vial, puertos, energía eléctrica y saneamiento, además de la ampliación del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, los muelles Sur y Norte del Puerto del Callao y la continuidad de la Línea 2 del Metro de Lima.
Gracias al impulso de la minería y la agroindustria, las exportaciones peruanas crecieron 36,5 % en el periodo, pasando de US$ 63 mil millones en 2021 a más de US$ 86 mil millones en 2025, fortaleciendo la balanza comercial y la generación de divisas.
En materia fiscal, pese a un entorno desafiante entre 2020 y 2025, el Perú logró reducir progresivamente su déficit fiscal, manteniéndolo entre los más bajos de la región. El país preservó una sólida composición de su deuda pública y un nivel prudente de endeudamiento, lo que permitió mitigar riesgos ante choques externos y preservar su calificación crediticia de grado de inversión, obtenida inicialmente en el periodo 2008-2009.
Un elemento clave de la estabilidad macroeconómica fue el elevado nivel de Reservas Internacionales Netas (RIN), que al cierre de 2025 alcanzaron el 28 % del PBI, superando ampliamente a economías como Brasil (16 %), Colombia (15 %), Chile y México (14 %). Este colchón externo fortaleció la confianza de los mercados y la capacidad de respuesta ante escenarios adversos.
Como resultado de estas fortalezas, el riesgo país del Perú se ubicó en este periodo, en promedio, como el segundo más bajo de la región, con 172 puntos básicos, solo por detrás de Chile (139 puntos básicos), reduciendo el costo de financiamiento para el Estado, las empresas y los hogares.
En el ámbito monetario, la inflación promedio del periodo fue de 4,4 %, la más baja de América Latina, reflejando la efectividad del esquema de metas de inflación y la acción oportuna del BCRP. Este resultado se sustentó en una política monetaria técnica, creíble e independiente.
La ministra de Economía y Finanzas, Denisse Miralles, destacó que el país ha logrado preservar sus principales fortalezas macroeconómicas, incluso en un contexto desafiante, y resaltó que, en su gestión, se viene promoviendo una administración responsable y prudente de las finanzas públicas, orientada a resguardar la estabilidad macroeconómica. Señaló que este enfoque se sustenta en una gestión fiscal responsable, el impulso a la inversión y la priorización de la estabilidad macroeconómica como un activo estratégico para promover el crecimiento sostenible, generar empleo, fortalecer el bienestar de la población y consolidar un entorno de confianza que favorezca la inversión privada.
Con estos indicadores, el Perú reafirma su posición como una de las economías más sólidas de la región, con fundamentos macroeconómicos que constituyen una ventaja competitiva clave de cara a los desafíos y oportunidades del próximo ciclo económico.
Finalmente, de cara a los próximos años, el Gobierno ha definido una agenda fiscal orientada a fortalecer la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad de las finanzas públicas, con el compromiso de reducir de manera gradual y responsable el déficit fiscal y mantener la deuda pública por debajo del límite legal, reforzando así la capacidad del país para enfrentar futuros choques. Esta estrategia se sustenta en el fortalecimiento de ingresos más estables y permanentes, una mayor eficiencia y priorización del gasto público —en especial de la inversión y el gasto social con mayor impacto—, la continuidad del Acuerdo Fiscal para el Crecimiento Sostenible mediante el diálogo y los consensos, y la adopción de buenas prácticas internacionales recomendadas por organismos como el FMI, el Banco Mundial y la OCDE, orientadas a recaudar mejor, gastar con mayor eficiencia y preservar el equilibrio fiscal como base del crecimiento económico sostenible.