Daleshka Mejía demuestra que el talento no tiene barreras: es atleta y modelo
Nota de prensaEn la Videna destaca en sus entrenamientos de Para básquet y Para tenis

9 de febrero de 2026 - 6:09 p. m.
Daleshka Mejía Díaz es una historia de superación que inspira. Con disciplina y carisma, no solo destaca en las canchas de Para tenis y Para básquet en la Villa Deportiva Nacional (Videna), sino que además ha logrado abrirse camino en el modelaje, participando en pasarelas peruanas y ganando notoriedad en TikTok.
En la Videna, Daleshka se muestra aplicada en sus clases de Para básquet, donde entrena técnica, desplazamientos y coordinación, demostrando seguridad al pivoteo y al encestar. Su energía la impulsó también a explorar otra disciplina: el Para tenis, deporte que practica con entusiasmo y constancia.
“Me gustaría aprender mucho más y representar al Perú en competencias paralímpicas nacionales y, por qué no, también internacionales. Todavía tengo tiempo y seguro que lo consigo”, expresó Daleshka.
Daleshka pertenece al Colectivo Down Perú, organización que promueve la inclusión y defiende los derechos de las personas con Síndrome de Down y sus familias. A través de este colectivo, fue invitada a participar como modelo en eventos como “Iquitos está de Moda” y el “Perú Art Fashion Show”, una propuesta de moda sin etiquetas cuyo mensaje fue: “La pasarela que rompe reglas”.
Fue ahí donde descubrió otra pasión: el modelaje. Desde pequeña, practicaba a escondidas con tacones, ensayando su caminar como si estuviera en una pasarela. Al notar su interés, sus hermanas mayores la apoyaron inscribiéndola en un taller de modelaje. Con el tiempo, Daleshka logró reconocimientos como Miss Propósito y también fue destacada como influencer, consolidando su presencia en redes sociales.
Sus inicios
Daleshka nació hace 18 años con diagnóstico de discapacidad intelectual (Síndrome de Down). Al inicio, sus padres sintieron temor por las miradas y comentarios de la sociedad. Sin embargo, su madre, Irma Díaz, se mantuvo firme y fue un pilar constante: la acompañó en terapias y tratamientos, y pronto descubrió que Daleshka avanzaba con rapidez. Incluso, comenzó a caminar a los 10 meses, como cualquier niño.
Cuando cumplió dos años, doña Irma la inscribió en un colegio para niños especiales. Poco después, la institución le comunicó que Daleshka tenía condiciones para integrarse a un “jardín piloto”, donde interactuaría con otros niños y continuaría en evaluación.
“Empezó muy bien en ese jardín piloto, y a los seis meses me indicaron que debíamos buscar una vacante para que estudie en una inicial regular. Es decir, iba a ser una alumna inclusiva, y debíamos intensificar su preparación todas las semanas”, relató doña Irma.
Los docentes alentaron a la familia señalando que, con los informes psicológicos y pedagógicos, cualquier colegio regular podría aceptarla, además del monitoreo correspondiente.
“Mi hija se adaptó al colegio regular y estudió inicial, primaria y secundaria. Durante la pandemia aprendió a usar la computadora, a enviar tareas y exposiciones grabadas por WhatsApp. Sus compañeros y profesores la felicitaban, y mi ayuda cada vez era menor”, añadió su madre.
Hoy, aquella preocupación inicial se ha transformado en orgullo. Su familia la respalda plenamente para que continúe creciendo en lo que ama, demostrando que la capacidad se impone al prejuicio y que el talento, cuando se acompaña con oportunidades, puede romper cualquier barrera.
En la Videna, Daleshka se muestra aplicada en sus clases de Para básquet, donde entrena técnica, desplazamientos y coordinación, demostrando seguridad al pivoteo y al encestar. Su energía la impulsó también a explorar otra disciplina: el Para tenis, deporte que practica con entusiasmo y constancia.
“Me gustaría aprender mucho más y representar al Perú en competencias paralímpicas nacionales y, por qué no, también internacionales. Todavía tengo tiempo y seguro que lo consigo”, expresó Daleshka.
Daleshka pertenece al Colectivo Down Perú, organización que promueve la inclusión y defiende los derechos de las personas con Síndrome de Down y sus familias. A través de este colectivo, fue invitada a participar como modelo en eventos como “Iquitos está de Moda” y el “Perú Art Fashion Show”, una propuesta de moda sin etiquetas cuyo mensaje fue: “La pasarela que rompe reglas”.
Fue ahí donde descubrió otra pasión: el modelaje. Desde pequeña, practicaba a escondidas con tacones, ensayando su caminar como si estuviera en una pasarela. Al notar su interés, sus hermanas mayores la apoyaron inscribiéndola en un taller de modelaje. Con el tiempo, Daleshka logró reconocimientos como Miss Propósito y también fue destacada como influencer, consolidando su presencia en redes sociales.
Sus inicios
Daleshka nació hace 18 años con diagnóstico de discapacidad intelectual (Síndrome de Down). Al inicio, sus padres sintieron temor por las miradas y comentarios de la sociedad. Sin embargo, su madre, Irma Díaz, se mantuvo firme y fue un pilar constante: la acompañó en terapias y tratamientos, y pronto descubrió que Daleshka avanzaba con rapidez. Incluso, comenzó a caminar a los 10 meses, como cualquier niño.
Cuando cumplió dos años, doña Irma la inscribió en un colegio para niños especiales. Poco después, la institución le comunicó que Daleshka tenía condiciones para integrarse a un “jardín piloto”, donde interactuaría con otros niños y continuaría en evaluación.
“Empezó muy bien en ese jardín piloto, y a los seis meses me indicaron que debíamos buscar una vacante para que estudie en una inicial regular. Es decir, iba a ser una alumna inclusiva, y debíamos intensificar su preparación todas las semanas”, relató doña Irma.
Los docentes alentaron a la familia señalando que, con los informes psicológicos y pedagógicos, cualquier colegio regular podría aceptarla, además del monitoreo correspondiente.
“Mi hija se adaptó al colegio regular y estudió inicial, primaria y secundaria. Durante la pandemia aprendió a usar la computadora, a enviar tareas y exposiciones grabadas por WhatsApp. Sus compañeros y profesores la felicitaban, y mi ayuda cada vez era menor”, añadió su madre.
Hoy, aquella preocupación inicial se ha transformado en orgullo. Su familia la respalda plenamente para que continúe creciendo en lo que ama, demostrando que la capacidad se impone al prejuicio y que el talento, cuando se acompaña con oportunidades, puede romper cualquier barrera.