RENZO ORIHUELA, EXRESIDENTE DEL INABIF: “EL CAMINO O LA RUTA PUEDE CAMBIAR, PERO LA META JAMÁS”

Nota de Prensa
RENZO ORIHUELA, EXRESIDENTE DEL INABIF: “EL CAMINO O LA RUTA PUEDE CAMBIAR, PERO LA META JAMÁS”

19 de abril de 2018 - 12:00 a. m.

El pasado 13 de abril, seis esposas de jefes de Estado que participaron en la VIII Cumbre de las Américas visitaron el Centro de Acogida Residencial (CAR) San Miguel Arcángel. Como parte del programa, brindó su testimonio Renzo Orihuela, exresidente del Inabif y hoy un destacado teniente de la Policía Nacional del Perú (PNP). Sus palabras conmovieron a las primeras damas Maribel Díaz Cabello (Perú), Cándida Montilla (República Dominicana), María Juliana Awada (Argentina), Ana García de Hernández (Honduras), Marie Étienne Martine Joseph Moïse (Haití) y Sybeline Patricia Minnis (Bahamas) y a todos los niños, niñas y adolescentes presentes.

A continuación, reproducimos parte de su emotivo discurso.

“Quiero dirigirme a todos los niños, niñas y jóvenes del Inabif para decirles que la vida es como una escalera llena de piedras en cuya cima se encuentra la meta. Esto quiere decir que en la vida, por más dura que sea, uno tiene que aprender a saber caer y a la vez saber levantarse para continuar con mayor esfuerzo. Tal vez el camino o la ruta pueda cambiar, pero la meta jamás.

Estuve en una casa hogar del Inabif. Mis padres estaban delicados de salud y no podían cuidar de mí, ni de mis hermanos. No entendía por qué el Estado me separaba de mis padres. No se imaginan lo duro que fue para mí y para mis hermanos adecuarnos a una nueva vida, con niños que tenían historias diferentes. Todos teníamos un sólo deseo: queríamos al menos por una noche estar al lado de nuestras familias.

Esta separación cambió mi comportamiento, me volvió agresivo, sumiso, introvertido y, mientras creaba mecanismos de defensa día tras día, mi hermano menor fue evacuado al Hospital del Niño y estuvo internado ocho meses. No sabía si iba a volver o quizá lo perdía, fueron momentos que marcaron mucho mi vida.

Mis deseos se convirtieron en mi mayor objetivo: ser policía. Mis ganas de estudiar y salir adelante eran muchas. Hubo momentos que dudaba de mí, que no podía, era un niño como cualquiera, tenía sueños y la fe de alcanzarlos.

Dios es tan sabio que hace milagros a través de otras personas, ya que en mi vida hubo más de un protagonista. Recuerdo que esta persona luchó como si fuera mi madre, a pesar de que a veces yo actuaba con indiferencia y lastimé su corazón. A veces, de niños no nos controlamos y lanzamos palabras hirientes. Esa persona que me ayudó tanto es la señora Ketty. Ella me cuidó y fue un punto clave para el gran cambio en mi vida. Y desde ese momento aparecieron otras personas que también fueron fundamentales para mi desarrollo como el señor Avilés y mamá Cecilia (Cecilia Adriánzen, Directora del CAR San Miguel Arcángel), que hicieron posible uno de mis anhelados sueños y por lo cual estaré eternamente agradecido.

Cuando acabé la secundaria, a fines del año 2005, en el Colegio Nacional de Varones de Vitarte, le comento a mamá Cecilia que quería postular a la Escuela de Oficiales de la PNP. Y en el 2006 su familia entera y el Inabif me apoyaron de manera desinteresada.

Egresé como Alférez de la PNP el año 2011 y el 2015 concluí la carrera de Derecho y Ciencias Políticas. Falta poco para titularme y ahora continúo esforzándome para cumplir otra de mis metas que es realizar estudios en el extranjero con el fin de ser el orgullo de mis padres y desempeñar mejor mis funciones como policía en bienestar de la sociedad”.

Sin duda, su relato de fortaleza y lucha son un ejemplo para todos los niños, niñas y adolescentes albergados en los CAR del Inabif.