Análisis de la crisis sísmica de Tarata (Tacna – Perú)

Nota Informativa

Fotos: IGP

Unidad Funcional de Comunicaciones

30 de julio de 2020 - 10:52 a. m.

El Perú es un país altamente sísmico y por ello, es parte de su geodinámica, la ocurrencia continua de sismos de variada magnitud, los mayores frecuentemente sacuden lo suelos con altas intensidades afectando a las áreas urbanas cercanas a los epicentros de estos sismos.

En este contexto, la principal fuente generadora de sismos, por su frecuencia y elevadas magnitudes, es debido a la convergencia de las placas de Nazca y Sudamericana, generando sismos con epicentros que se encuentran frente a la zona costera, en el mar; por ejemplo, los recientes sismos de Arequipa del año 2001 y Pisco del 2007, ambos con magnitudes de M8.0.

La segunda fuente genera sismos con menos frecuencia y magnitudes menores y es debido a la lenta deformación del continente, poniendo en evidencia en superficie, la presencia de fisuras en la corteza, conocidas como fallas geológicas. Estas fallas se reactivan generado eventos de magnitudes moderadas o enjambres de sismicidad de corta duración.

Los días 25 y 26 de julio del 2020, el distrito de Tarata, en la región Tacna, fue sorprendida con la ocurrencia continua de hasta siete eventos sísmicos con magnitudes que oscilaron entre M3.5 y M4.2, que generaron intensidades de III-IV (MM) en la localidad de Tarata y ciudad de Tacna, generando alerta en la población (Tabla 1 y Figura 1).

Los epicentros de estos eventos sísmicos se distribuyeron de manera alineada entre la localidad de Tarata y el volcán Purupuruni, sobre las trazas de fallas de variadas longitudes que se distribuyen en la región como parte del sistema de fallas de Incapuquio que se distribuye paralela a la línea costa entre las regiones de Tacna y Moquegua (orientación NO-SE). Durante estos dos días, los sismos reportados fueron seguidos por más de 250 réplicas con magnitudes menores a M3.5 (Figura 2); por lo tanto, los niveles de sacudimiento del suelo no fueron percibidos por la población.

Estas replicas, al igual que los sismos reportados, espacialmente se distribuyen entre la localidad de Tarata y el volcán Purupuruni, sobre las trazas de fallas locales que se encuentran en esta zona. Un buen número de estas réplicas están sobre la antigua caldera del volcán Purupuruni; sin embargo, dicho volcán no ha mostrado indicios de posible reactivación, de acuerdo al monitoreo continuo que viene realizando el Centro Vulcanológico Nacional (CENVUL) y el Centro Sismológico Nacional (CENSIS).

El mayor porcentaje de réplicas registradas presenta altas frecuencias correspondiendo a eventos tectónicos asociados a fracturamiento de rocas y, en este caso, a la reactivación temporal de fallas geológicas (Figura 3). Al día de hoy, la frecuencia de las réplicas ha disminuido considerablemente, pero continuamos realizando el monitoreo continuo y estaremos informando a las autoridades y a la población.

En este contexto, es importante indicar que los sismos, cualquiera sea su magnitud, son recurrentes en el tiempo, es decir, son cíclicos, y su periodo de retorno está asociado al tamaño de los mismos; sismos de gran magnitud requieren mayor tiempo de acumulación de deformación. Por otro lado, es importante resaltar que la ocurrencia de sismos es parte de la dinámica de la Tierra y los daños que ellos podrían causar a la población dependen únicamente de la calidad de las construcciones y de los suelos sobre los cuales se han construido, si ellos no son los adecuados, las viviendas podrían ser afectadas y, por ende, sus habitantes.

Similar escenario se tendría si las áreas urbanas se encuentran cerca de los macizos volcánicos. La prevención es nuestra responsabilidad y debemos tener muy en cuenta todo lo indicado por el INDECI durante los simulacros que continuamente se realizan a nivel nacional. Como IGP, nosotros seguiremos realizando “Ciencia para protegernos, ciencia para avanzar”.

Elaborado por el Instituto Geofísico del Perú: H. Tavera, L. Velarde, J.A. Del Carpio y E. Fernandez