Columna de Opinión | Patrimonio volcánico: ciencia, educación y resiliencia para gestionar el riesgo

Nota Informativa
Por: Carla Arias Salazar, vulcanóloga del IGP
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Fotos: IGP

Unidad Funcional de Comunicaciones

10 de febrero de 2026 - 3:37 p. m.

En el sur del Perú habitamos un territorio volcánico. Caminamos sobre suelos formados por antiguas erupciones y observamos paisajes que narran historias de fuego, transformación y vida. Los volcanes no son elementos lejanos: están presentes en nuestra cotidianidad, en nuestra historia y en nuestra identidad como región.

En los últimos años, conceptos como evaluación de peligros, gestión del riesgo o monitoreo volcánico se han vuelto familiares para quienes estudiamos estos fenómenos. Sin embargo, los volcanes no representan únicamente amenazas para la vida y la salud de la población. Estos macizos son también fuentes de valiosos recursos para la sociedad: suelos fértiles, energía geotérmica, minerales metálicos y paisajes singulares que atraen a visitantes nacionales e internacionales. A ello se suma su imponente presencia, que ha impulsado una mirada cada vez más amplia hacia el patrimonio volcánico.

Hoy, la relación entre la sociedad y los volcanes suele estar marcada por el temor. Muchas veces solo dirigimos la mirada hacia ellos cuando ocurre una erupción o se emite una alerta por reactivación volcánica. El desconocimiento, sin embargo, genera más riesgo que el propio fenómeno natural. No comprender el territorio que habitamos incrementa nuestra vulnerabilidad. Reconocer que los volcanes forman parte de nuestro entorno es el primer paso para aprender a convivir con ellos.

En el Instituto Geofísico del Perú somos conscientes de que la ciencia no puede quedarse solo en informes técnicos o espacios especializados. El conocimiento científico debe llegar a las personas de manera clara, sencilla y accesible. En ese sentido, desde la sede del Observatorio Vulcanológico del Sur (OVS), el IGP viene capacitando a autoridades y a estudiantes de nivel secundario y universitario de la región sur del país en temas relacionados con la actividad volcánica y sus peligros.

Además, en Arequipa existen sitios de interés vulcanológico o geositios, como la cantera de sillar en Cerro Colorado, emblema de la ciudad. Estos espacios funcionan como verdaderos “libros abiertos” para la ciencia: son escenarios educativos, relevantes para la investigación y atractivos para el turismo. Así, el patrimonio volcánico se convierte en una poderosa herramienta de sensibilización y comunicación para la gestión del riesgo. La difusión que realiza el IGP, junto con estos espacios naturales, no solo educa, sino que fortalece la resiliencia, acerca la ciencia a la sociedad y reafirma nuestro compromiso: ciencia para protegernos, ciencia para avanzar.


Columna de opinión publicada en el diario Correo Arequipa

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