EsSalud advierte incremento de casos de fobia social, estrés y ansiedad en niños y adolescentes
Nota de prensaSeguro Social de Salud recomienda a padres observar patrones de conducta en sus hijos y llevarlos a un especialista ante signos de alarma.


Fotos: EsSalud
8 de febrero de 2026 - 8:00 a. m.
El Seguro Social de Salud (EsSalud) advierte que desde hace tres años, luego de la pandemia, se registra un incremento de casos de estrés, ansiedad y fobia social entre niños y adolescentes, están más involucrados en las redes sociales que el resto de los grupos etarios, lo cual genera en ellos problemas de comunicación en sus hogares y en su entorno social.
El psiquiatra del Hospital de Emergencias Grau de EsSalud, Carlos Vera Scamarone, señala que un factor importante de ese cuadro es la dificultad para socializar, considerada como una secuela de la pandemia, dado que muchos niños permanecieron confinados por un año, limitando sus interacciones al uso de celulares o tablets.
Explica que todo ello configura lo que se conoce como fobia social, un trastorno de la conducta que afecta generalmente a menores de edad y está caracterizado por problemas de socialización, como el miedo a exponerse a los demás, inseguridad y baja autoestima.
“Si el uso de esos dispositivos no está bien direccionado, puede llevar a los chicos a ciertos problemas en su desarrollo como dificultad para interrelacionarse, fobia social, no poder controlar la frustración y tener reacciones impulsivas. Los pacientes que muestren estos signos de alerta deben acudir a los psicólogos, que son profesionales que se instruyen en el diagnóstico y acompañamiento sin el uso de medicación”, dice el especialista.
“Sin embargo, cuando la situación se ha sobrepasado y empieza a darse la autoagresión, tener idea suicida, impulsividades fuertes o adicciones, los pacientes deben acudir a un psiquiatra, donde se definirá un tratamiento con medicación o con estimulación transcraneal”, subraya.
Manejo de emociones
El psiquiatra del Hospital de Emergencias Grau de EsSalud, Carlos Vera Scamarone, señala que un factor importante de ese cuadro es la dificultad para socializar, considerada como una secuela de la pandemia, dado que muchos niños permanecieron confinados por un año, limitando sus interacciones al uso de celulares o tablets.
Explica que todo ello configura lo que se conoce como fobia social, un trastorno de la conducta que afecta generalmente a menores de edad y está caracterizado por problemas de socialización, como el miedo a exponerse a los demás, inseguridad y baja autoestima.
“Si el uso de esos dispositivos no está bien direccionado, puede llevar a los chicos a ciertos problemas en su desarrollo como dificultad para interrelacionarse, fobia social, no poder controlar la frustración y tener reacciones impulsivas. Los pacientes que muestren estos signos de alerta deben acudir a los psicólogos, que son profesionales que se instruyen en el diagnóstico y acompañamiento sin el uso de medicación”, dice el especialista.
“Sin embargo, cuando la situación se ha sobrepasado y empieza a darse la autoagresión, tener idea suicida, impulsividades fuertes o adicciones, los pacientes deben acudir a un psiquiatra, donde se definirá un tratamiento con medicación o con estimulación transcraneal”, subraya.
Manejo de emociones
El psiquiatra explicó que para el control del estrés y de la ansiedad se recomienda reconocer nuestras emociones y hablarlas con algún amigo o compañero, con el fin de evitar que se acumulen y generen un problema de salud mental. El doctor Vera indica que el estrés se puede combatir con ejercicios y rutinas, y que la ansiedad, cuando llega a bloquear el rendimiento, requiere medicación.
Recomienda que, si los padres observan estos patrones de conducta, deben llevar al menor a una consulta con un psicólogo, quien evaluará si es necesario derivarlo a psiquiatría para iniciar su tratamiento. “En caso de que un niño o una niña ya haya sido diagnosticado o diagnosticada con ansiedad es fundamental que los cuidadores mantengan la calma, aprendan a identificar los síntomas de sus episodios y fomenten la confianza y la comunicación”, aconseja.
Para cuidar la salud mental de los menores, el especialista recomienda fortalecer su autoestima, realizar pausas activas adecuadas para su edad, tener una alimentación equilibrada y, sobre todo, mantener un diálogo abierto y constante con ellos para que puedan expresar sus necesidades
Recomienda que, si los padres observan estos patrones de conducta, deben llevar al menor a una consulta con un psicólogo, quien evaluará si es necesario derivarlo a psiquiatría para iniciar su tratamiento. “En caso de que un niño o una niña ya haya sido diagnosticado o diagnosticada con ansiedad es fundamental que los cuidadores mantengan la calma, aprendan a identificar los síntomas de sus episodios y fomenten la confianza y la comunicación”, aconseja.
Para cuidar la salud mental de los menores, el especialista recomienda fortalecer su autoestima, realizar pausas activas adecuadas para su edad, tener una alimentación equilibrada y, sobre todo, mantener un diálogo abierto y constante con ellos para que puedan expresar sus necesidades

