La sensibilidad de los procuradores de EsSalud es clave para concretar donaciones de órganos

Nota de prensa
Se trata de profesionales muy capacitados que sostienen y acompañan a la familia donante, a las cuales ayudan a convertir el dolor en una oportunidad para que otros sigan viviendo.
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Fotos: EsSalud

Oficina de Relaciones Institucionales

1 de febrero de 2026 - 8:00 a. m.

Como un ejército blanco que va en busca de la solidaridad de una familia que perdió un ser querido por muerte cerebral, los 50 procuradores del Seguro Social de Salud (EsSalud) recorren diariamente los servicios de emergencias y las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de los centros asistenciales de la seguridad social, a nivel nacional, en busca de un posible donante de órganos para salvar la vida de pacientes en lista de espera.

En las áreas críticas, donde cada minuto cuenta, el procurador o la procuradora no solo identifica a tiempo a un posible donante, también coordina, vigila y articula todo el proceso, desde la evaluación clínica hasta la activación del operativo. Su trabajo exige precisión, entrega y una disponibilidad que no conoce horarios.

Según la doctora Mary Díaz, Gerente de Procura y Trasplante de EsSalud, los procuradores son el puente entre la familia donante y el personal asistencial. “Detrás de cada trasplante hay una historia de pérdida, amor y profundo compromiso humano. En el centro de ese momento decisivo está el procurador de órganos y tejidos, el profesional que sostiene, acompaña y ayuda a convertir el dolor en una oportunidad para que otros sigan viviendo”, dice la especialista.

“El procurador es el enlace entre los familiares solidarios y el equipo médico que interviene durante todo el proceso de donación para que los órganos lleguen a tiempo a los pacientes que más lo necesitan”, precisa.

La funcionaria destaca que el rol del procurador va mucho más allá de lo técnico. “El procurador es, ante todo, un acompañante del duelo. Es quien se acerca con respeto a una familia que acaba de perder a un ser querido, escucha en silencio, aclara dudas y espera el momento justo. No presiona: acompaña, comprende y camina junto a ellos en uno de los instantes más difíciles de la vida”, afirma la doctora Díaz.

El procurador es, en esencia, la mente que coordina y el corazón que acompaña. Un profesional que, desde la discreción y el compromiso, hace posible que el dolor se transforme en vida y que un “Sí” haga renacer esperanzas.

Cada familia es diferente
La licenciada en enfermería Gianina Sánchez Valladares, procuradora del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins, señala que cada familia de un posible donante es un universo distinto.

“Nuestra función inicia con la identificación de los posibles donantes, que son aquellas personas que ingresan por la emergencia o a unidades críticas de nuestro hospital y que tienen una lesión neurológica grave. No es lo mismo trabajar con la familia A que con la familia B porque ingresamos a la vida de la persona donante, que es un mundo muy particular”, relata la procuradora.

“Esta persona que es potencial donante ha tenido una vida, ha sido mamá de alguien, hijo de alguien, esposo o esposa de alguien. Entonces -afirma la licenciada Sánchez-, ingresamos allí a trabajar con una familia en duelo, y respetamos las fases de este duelo, usando habilidades blandas y cuidando la parte psicológica de una familia en duelo”.

La marcha de honor: el último homenaje
En tanto, la doctora Jéssica Román Robledo, procuradora de Hospital Nacional Alberto Sabogal Sologuren, del Callao, señala la importancia de brindar a las familias la posibilidad de rendir un último homenaje al donante, antes de su ingreso a la sala de operaciones.

“Con la marcha de honor lo que nosotros buscamos, siempre en coordinación con la familia, es homenajear a la persona que ya partió y que brindará vida a través de sus órganos. Se coordina con el jefe de guardia, con el área de enfermería y con los responsables de los servicios que se encuentran programados, sea de noche, madrugada, a la hora que sea, para realizar la marcha”, detalla la doctora Román.

La procuradora del Hospital Sabogal explica que la marcha de honor es el último tránsito: trasladan al donante hasta la puerta de sala de operaciones, y es un acto muy sentido incluso para los profesionales de la salud que no están acostumbrados a ese momento.

“Formamos un pasaje, como un pasadizo, cuando sale el donante del área crítica en el que se encuentra, ya sea Unidad de Cuidados Intensivos o Emergencia, y pasa a la sala de operaciones. Es un reconocimiento, un agradecimiento a la solidaridad que está teniendo, por las vidas que va a salvar, por su acto de amor y del de su familia. Es muy significativo para las familias, les mueve mucho porque son emociones y nosotros tenemos que estar preparados para el acompañamiento y comprender que es su duelo”, precisa.

Trato humanizado
En suma, los procuradores son elementos fundamentales en la cadena de acciones que concluyen en la donación de órganos, profesionales especializados con sensibilidad y trato humanizado. Su trabajo se enmarca también en el incremento de la producción asistencial, uno de los principales ejes de la gestión del presidente ejecutivo de EsSalud, doctor Segundo Acho Mego, que tiene al asegurado como centro de la toma de decisiones institucionales.