Dirección de Cultura de Cusco llevó a cabo pasarela de creación artística, maquillaje y diseño con talentosos artistas cusqueños.
Nota de prensa
23 de diciembre de 2025 - 8:27 a. m.
La Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, a través de la Subdirección de Industrias Culturales y Artes, el Equipo de Trabajo de Artes y Acceso a la Cultura, y en coorganización con la Escuela de Arte GIMMUA, presentó la pasarela de maquillaje artístico “Backstage – La Graduación”. La actividad se realizó en la Casa de Cultura Accomoco y estuvo dirigida por la joven artista cusqueña Gimena Corimayta Ramírez, reuniendo a nuevos talentos del Cusco que exhibieron sus más recientes investigaciones y propuestas creativas.
La pasarela se concibió como un espacio de exploración plástica del color, las texturas y el trazo libre, donde el maquillaje se afirmó como una potente forma de arte y autoexpresión. Los rostros se transformaron en lienzos vibrantes que reflejaron identidad, creatividad e innovación, inspirados en los imaginarios de la cultura andina y amazónica, consolidando el trabajo de artistas emergentes cusqueños.
A través de técnicas innovadoras y el uso de texturas audaces, los participantes redefinieron los conceptos tradicionales de belleza, dando lugar a obras efímeras que narraron historias y desafiaron percepciones.
El maquillaje contemporáneo cusqueño se presentó como una declaración estética y conceptual, con colores disruptivos y narrativas visuales que exploran nuevas miradas sobre el contexto social y la libertad creativa personal.
Destacó el carácter colectivo de la propuesta, que superó las expectativas del público y fortaleció la investigación artística en escenarios transdisciplinarios.
El diálogo entre cuerpo, video, música y narrativas diversas construyó una experiencia sensorial que se planteó como un llamado a la creación, entendiendo la belleza no como un ideal fijo, sino como un medio de autoafirmación personal y colectiva. En este proceso, el rostro y el cuerpo —de modelos de canon andino y occidental— se convirtieron en un espacio infinito para la expresión artística compartida.
La pasarela se concibió como un espacio de exploración plástica del color, las texturas y el trazo libre, donde el maquillaje se afirmó como una potente forma de arte y autoexpresión. Los rostros se transformaron en lienzos vibrantes que reflejaron identidad, creatividad e innovación, inspirados en los imaginarios de la cultura andina y amazónica, consolidando el trabajo de artistas emergentes cusqueños.
A través de técnicas innovadoras y el uso de texturas audaces, los participantes redefinieron los conceptos tradicionales de belleza, dando lugar a obras efímeras que narraron historias y desafiaron percepciones.
El maquillaje contemporáneo cusqueño se presentó como una declaración estética y conceptual, con colores disruptivos y narrativas visuales que exploran nuevas miradas sobre el contexto social y la libertad creativa personal.
Destacó el carácter colectivo de la propuesta, que superó las expectativas del público y fortaleció la investigación artística en escenarios transdisciplinarios.
El diálogo entre cuerpo, video, música y narrativas diversas construyó una experiencia sensorial que se planteó como un llamado a la creación, entendiendo la belleza no como un ideal fijo, sino como un medio de autoafirmación personal y colectiva. En este proceso, el rostro y el cuerpo —de modelos de canon andino y occidental— se convirtieron en un espacio infinito para la expresión artística compartida.