Tormenta geomagnética severa impactó la Tierra durante el 18 y 19 de enero afectando el entorno cercano a la Tierra y su tecnología

Nota Informativa
Figura 1.- La región activa 4341 y la llamarada solar de clase X1.9, producida el domingo 18 de enero de 2026 (Fuente: https://www.swpc.noaa.gov/).
Figura 2. Flujo de rayos X solares registrados durante el 18 de enero 2026, la flecha roja señala la llamarada solar X1.9 (Fuente: https://climaespacial.conida.gob.pe/GOES/#
Figura 3. Evolución del ciclo solar actual, con datos observados para el número de manchas solares (los puntos en la gráfica) y una proyección a futuro (zona de color rosado, a la derecha) (Fuente: https://www.swpc.noaa.gov/).
Figura 4. El índice geomagnético Kp, que mide la perturbación global del campo magnético terrestre, alcanzó valores máximos de Kp = 8, consistentes con una tormenta geomagnética severa (G4) (Fuente: https://climaespacial.conida.gob.pe/GOES/DatosClimaEspacial/IndicePlanetario/).

Dr. Jorge Samanes

21 de enero de 2026 - 4:38 p. m.

La Tierra fue impactada por una tormenta geomagnética severa (G4) como consecuencia de una intensa actividad solar registrada el 18 de enero de 2026. Ese día, el Sol produjo una potente llamarada solar de clase X1.9, asociada a una eyección de masa coronal (CME) rápida y geoefectiva, capaz de interactuar de manera directa y eficiente con el campo magnético terrestre y generar efectos observables en su entorno espacial, originada en la región activa 4341. La CME alcanzó la magnetosfera de la Tierra aproximadamente un día después, desencadenando una perturbación intensa y sostenida del campo magnético terrestre.

Figura 1.- La región activa 4341 y la llamarada solar de clase X1.9, producida el domingo 18 de enero de 2026 (Fuente: https://www.swpc.noaa.gov/).

Figura 2. Flujo de rayos X solares registrados durante el 18 de enero 2026, la flecha roja señala la llamarada solar X1.9 (Fuente: https://climaespacial.conida.gob.pe/GOES/#).
El evento solar alcanzó el nivel G4 (severo) en la escala de tormentas geomagnéticas, uno de los niveles más altos registrados en los últimos años, lo que evidencia un fuerte acoplamiento entre el plasma solar y el sistema magnetósfera–ionósfera terrestre.
Este evento ocurrió en un periodo de alta actividad del ciclo solar, una fase natural caracterizada por un aumento significativo en el número de manchas solares, llamaradas y eyecciones de masa coronal. El ciclo solar, con una periodicidad aproximada de 11 años, alcanzó valores cercanos a su máximo hacia finales de 2024, incrementando la probabilidad de eventos solares energéticos con impacto geoefectivo. La región activa 4341 presentó una configuración magnética compleja, condición favorable para la liberación súbita de grandes cantidades de energía electromagnética y partículas cargadas, como se observó durante la llamarada solar del 18 de enero.
Figura 3. Evolución del ciclo solar actual, con datos observados para el número de manchas solares (los puntos en la gráfica) y una proyección a futuro (zona de color rosado, a la derecha) (Fuente: https://www.swpc.noaa.gov/).
Impactos en la Tierra
El evento solar alcanzó niveles elevados en las principales escalas de clima espacial, clasificados como: apagones de radio (R1-R5), tormentas de radiación (S1-S5) y tormentas geomagnéticas (G1-G5). Este evento solar alcanzó niveles altos R3, S4 y G4 los cuales están asociados a interrupciones significativas en las comunicaciones de radio de alta frecuencia (HF), aumento del riesgo para satélites, misiones espaciales y vuelos en rutas polares (debido a un aumento súbito del flujo de partículas solares energéticas), así como a una fuerte perturbación del campo magnético terrestre, que permitió la observación de auroras en latitudes inusualmente bajas. En conjunto, estos efectos confirman que se trató de un evento solar intenso y altamente geoefectivo, con impactos temporales en diversos sistemas tecnológicos dependientes del entorno espacial.

Figura 4. El índice geomagnético Kp, que mide la perturbación global del campo magnético terrestre, alcanzó valores máximos de Kp = 8, consistentes con una tormenta geomagnética severa (G4) (Fuente: https://climaespacial.conida.gob.pe/GOES/DatosClimaEspacial/IndicePlanetario/).
La tormenta solar del 18–19 de enero de 2026, que alcanzó niveles R3, S4 y G4, se encuentra entre los eventos de clima espacial más intensos de los últimos años, aunque no llegó a niveles extremos. Su magnitud es comparable a otros episodios severos, como las tormentas solares del 2003, pero menor que eventos excepcionales como el Evento Carrington de 1859 o la tormenta extrema de mayo de 2024 (G5). Aun así, este episodio demuestra que, durante fases de alta actividad solar, pueden ocurrir tormentas capaces de generar impactos reales y observables en sistemas tecnológicos modernos, desde comunicaciones y navegación hasta operaciones espaciales.
En este contexto, el monitoreo continuo del clima espacial resulta fundamental para anticipar y mitigar los efectos de este tipo de fenómenos sobre infraestructuras críticas y actividades humanas dependientes del espacio. La vigilancia permanente del Sol y del entorno geoespacial, junto con la emisión oportuna de alertas, permite reducir riesgos y fortalecer la preparación frente a eventos solares severos, cuya ocurrencia forma parte natural del comportamiento de nuestra estrella. La Agencia Espacial del Perú - CONIDA realiza esfuerzos permanentes para el monitoreo del clima espacial, mediante el seguimiento de la actividad solar y de las condiciones geoespaciales que pueden afectar al país y su tecnología.
Referencias: