Día de la Amazonía: su importancia y vínculo con la Civilización Caral
Nota InformativaIntegración e interacción social milenaria.

12 de febrero de 2026 - 2:39 p. m.
Cada 12 de febrero, el Perú conmemora el Día de la Amazonía, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia histórica, cultural y ambiental de este vasto territorio. La Amazonía no solo es fundamental para el equilibrio ecológico del país y del planeta, sino que también desempeñó un rol significativo en las dinámicas de interacción que contribuyeron al desarrollo de las primeras civilizaciones andinas, entre ellas la Civilización Caral (3000–1800 a. C.), la más antigua de América.
La Civilización Caral se desarrolló en el área norcentral del Perú, que comprendió valles de la costa —desde el Santa hasta el Chillón—, la sierra de Áncash y Junín, así como las cabeceras de los ríos Marañón, Huallaga y Ucayali. En esta red de interacción interregional que articuló costa, sierra y selva, las relaciones no fueron esporádicas, sino sostenidas, y evidencian procesos de integración social, intercambio de bienes y circulación de conocimientos a larga distancia, que incluyeron territorios amazónicos.
Las investigaciones arqueológicas realizadas en doce centros urbanos, dirigidas por la doctora Ruth Shady, directora de la Zona Arqueológica Caral, Unidad Ejecutora 003 del Ministerio de Cultura, han proporcionado evidencias materiales que sustentan estas interacciones.
Fauna de filiación amazónica y bienes de prestigio
En contextos funerarios asociados a personajes de alto estatus se han recuperado elementos procedentes de la selva tropical. Destaca el hallazgo, en Áspero, de un panel elaborado con plumas celestes de guacamayo. Asimismo, se han registrado un pico de tucán con incrustaciones de cuentas y restos óseos de mono ardilla (Saimiri sp.), especie característica de la Amazonía, hallado en Peñico.
Estos materiales, fuera de su hábitat natural, evidencian redes de intercambio a larga distancia y el valor simbólico asignado a bienes de procedencia amazónica.
Recursos biológicos de tierras bajas tropicales
También se han identificado productos vegetales como el achiote (Bixa orellana), cultígeno originario de la región amazónica. Su presencia en contextos arqueológicos evidencia procesos de complementariedad ecológica y articulación económica interregional entre la costa y las tierras bajas tropicales.
Asimismo, se han registrado caracolas como el “congompe” (Megalobulimus maximus), empleadas como ofrendas o adornos de prestigio, cuya incorporación en contextos ceremoniales sugiere no solo intercambio, sino también resignificación simbólica.
Expresiones simbólicas compartidas
Entre las ofrendas se han documentado elementos textiles conocidos como “Ojos de Dios”, con diseños de rombos concéntricos, cuya simbología remite a tradiciones ampliamente difundidas en ámbitos amazónicos, lo que sugiere vínculos no solo económicos, sino también ideológicos y rituales.
Estos hallazgos permiten comprender que las sociedades de la Civilización Caral no estuvieron aisladas, sino que formaron parte de un sistema de interacción macro regional. Sus habitantes desarrollaron una visión integradora del territorio, basada en el aprovechamiento complementario de diversos ecosistemas y en el intercambio con otras sociedades, entre ellas las amazónicas, poseedoras de una vasta biodiversidad y conocimientos ancestrales.
En el Día de la Amazonía Peruana, reconocer este vínculo histórico reafirma que, desde los albores de la civilización en el Perú, el desarrollo humano estuvo estrechamente asociado a la articulación territorial, al intercambio cultural y al equilibrio con los ecosistemas.
Reflexión
Proteger la Amazonía en la actualidad no es solo una responsabilidad ambiental: es también preservar una herencia cultural milenaria que formó parte de las redes de interacción que sustentaron una de las civilizaciones más antiguas del mundo.