Día Internacional de los Humedales: ecosistemas estratégicos para la Civilización Caral

Nota Informativa
Los humedales tienen especial importancia en la estabilización de emisiones de GEI y en la reducción de los efectos del cambio climático.
humedales en caral, junco, totora
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Fotos: Zona Arqueológica Caral - UE 003 - Mincul

Comunicación e Imagen Institucional ZAC

2 de febrero de 2026 - 3:16 p. m.

En el marco del Día Internacional de los Humedales, que se conmemora cada 2 de febrero, es importante reconocer el valor de estos ecosistemas en el Perú y el mundo, así como promover su protección y conservación por el rol fundamental que han desempeñado en el desarrollo de las sociedades humanas desde tiempos ancestrales.

Los humedales cumplieron un papel esencial en el desarrollo y la sostenibilidad de la Civilización Caral (3000-1800 a. C.), asentada en los valles de Supe y Huaura, en el área norcentral del Perú, hace cinco mil años. Estos ecosistemas naturales estratégicos contribuyeron a la organización económica, social y ambiental de las poblaciones caralinas.

Ubicados en zonas cercanas a ríos, desembocaduras y áreas de filtración natural de agua, los humedales proporcionaron recursos indispensables para la subsistencia. En ellos se desarrolló una abundante biodiversidad que permitió el acceso a plantas acuáticas, aves, peces y otros organismos, los cuales complementaron la dieta basada en la agricultura y la pesca marítima.

Asimismo, estos espacios facilitaron la obtención de materias primas, como fibras vegetales, empleadas en la elaboración de cuerdas, redes de pesca, bolsas de shicras y otros implementos indispensables para la vida cotidiana. Desde el punto de vista agrícola, los humedales contribuyeron a la regulación hídrica de los valles, ayudando a mantener la humedad del suelo y a mitigar los efectos de las variaciones climáticas.

La Civilización Caral supo aprovechar estos ecosistemas de manera sostenible, integrándolos a su sistema productivo sin alterar su equilibrio natural. Ello evidencia un profundo conocimiento del entorno y una relación armónica con la naturaleza, basada en el respeto y el manejo responsable de los recursos.

Continuando las tradiciones

En la actualidad, los humedales vinculados al territorio donde se desarrolló la Civilización Caral continúan siendo ecosistemas de gran valor ambiental y cultural. Su conservación no solo permite proteger la biodiversidad, sino también comprender las estrategias de adaptación y manejo sostenible del medio ambiente aplicadas por las antiguas sociedades andinas.

Las poblaciones aledañas a estos humedales mantienen vigentes saberes ancestrales, como la extracción del junco para la elaboración de diversos objetos, desde monederos hasta grandes cestas, destinados al uso personal y a la comercialización, lo que contribuye a su desarrollo socioeconómico.

Además, la Zona Arqueológica Caral, Unidad Ejecutora 003 del Ministerio de Cultura, busca transmitir estos conocimientos a las nuevas generaciones a través de talleres didácticos y gratuitos, apto para jóvenes y adultos, como el “Taller de Tejido con fibra de junco” en el valle de Supe y su área de influencia, el cual busca profesionalizar a sus participantes, herederos de esta tradición caralina.

En reconocimiento a esta herencia cultural, en el año 2015 el Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a los conocimientos y prácticas relacionados con la cestería en junco y totora en las provincias de Huaura, Huaral y Barranca, en el departamento de Lima. Esta expresión cultural constituye un arte tradicional ancestral, basado en el uso milenario y sostenible de estas fibras vegetales, y refleja conocimientos técnicos y artísticos transmitidos de generación en generación.

Reflexión

Proteger los humedales es preservar una herencia milenaria que demuestra que el desarrollo social puede ir de la mano con el respeto y el cuidado de la naturaleza.