El trabajo resocializador de los maestros en los establecimientos penitenciarios del país

Nota de Prensa
Son 594 docentes a nivel nacional.

6 de julio de 2021 - 9:00 a. m.

NOTA DE PRENSA N°655 -2021-INPE 
El 6 de julio, con motivo de celebrarse el “Día del Maestro” en el Perú, es propicio rendir homenaje a aquellas personas que han hecho de la enseñanza un modo de vida y de servicio a la sociedad en los centros educativos de los 69 establecimientos penitenciarios a nivel nacional.
 
Su trabajo exige mucho más que lo académico al ser tutores de sus educandos que traen consigo historias, dramas, falencias, traumas, que tienen que revertir, casi titánicamente para rescatar a un individuo muchas veces abandonado y enseñarle que vale la pena aprender para ser mejor en la vida a través de la formación educativa. 
 
En los penales laboran 192 maestros del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) y 402 del Ministerio de Educación, que enseñan con dedicación en 66 centros de educación básica alternativa y 50 centros de educación técnica productiva, contribuyendo en la resocialización de los privados de libertad y en 8 instituciones educativas iniciales cunas a los menores hijos de las internas.
 
La pandemia por COVID-19 generó que se reestructurará la modalidad de enseñanza en el mundo, los penales no fueron la excepción, mudándose de lo presencial a lo virtual, lo que hizo que los docentes enfrenten nuevos retos para asegurar la continuidad de los estudios de las personas privadas de su libertad.
 
La Subdirección de Educación del INPE, estableció el servicio educativo en la modalidad a distancia de forma progresiva con la elaboración y entrega de autoinstructivos, a los/las internos/as cada 15 días, para que continúen su formación académica, de acuerdo al plan de estudios correspondiente a su grado. El avance es supervisado permanentemente.
 
Los maestros brindan apoyo emocional a los/las internos/as y los ayudan en su desarrollo social y personal, a través de la creación de entornos cálidos y actividades artísticas-educativas que les permita relacionarse con los protocolos de bioseguridad, con sus compañeros y servidores penitenciarios.
 
Una experiencia conmovedora, entre muchas, que refleja los resultados de este esfuerzo es la manifestación de internas adultas mayores que luego de aprender sus primeras letras y que al recibir cartas de sus hijos pueden leerlas por primera vez. 
 
Otros, leyeron, se informaron y firmaron con conocimiento sus expedientes judiciales. Muchos, luego de su aprendizaje en especialidades técnicas descubrieron sus cualidades en confecciones, arte culinario, soldadura, artesanías, entre otras, que les facilitará nuevas oportunidades en un futuro. 
 
Los docentes penitenciarios han demostrado que cuentan con habilidades técnicas y pedagógicas para hacerle frente a la pandemia y sobre todo el compromiso con la sociedad y la institución que tiene como pilares de la resocialización la educación y el trabajo.
 
A ellos y ellas por su importante labor en los penales del país, feliz Día del Maestro.