CAR Rosa de Lima: dos años al servicio de adultos mayores en situación vulnerable

Nota de Prensa

Fotos: Sub Unidad de Comunicación e Imagen

Sub Unidad de Comunicación e Imagen

21 de marzo de 2022 - 6:49 p. m.

El Centro de Atención Residencial (CAR) para personas adultas mayores (Carpam) Rosa de Lima, celebró su segundo aniversario de creación, con declamaciones, canto, exposición de trabajos, baile y coreografías, en los que usuarios y personal asistencial expresaron cariño y agradecimiento por el servicio que allí se brinda, a través el Programa Integral Nacional para el Bienestar Familiar (Inabif).

Como se recuerda, al comenzar la pandemia en el 2020, muchas personas se quedaron sin lugar donde vivir debido a las restricciones impuestas por el estado de emergencia. En cumplimiento de su misión, el Inabif rápidamente habilitó refugios temporales, entre ellos el Rosa de Lima, ubicado en Villa María del Triunfo, para albergar personas adultas mayores en abandono y expuestas en la vía pública al contagio de la COVID-19.

Han transcurrido dos años y en la actualidad el centro ha pasado a condición de permanente, la mismas que se ha oficializado mediante la Resolución de la Dirección Ejecutiva Nº019-2022, del 24 de febrero del 2022.
En su calidad de director del centro, William Mena Sobrado, expresó su agradecimiento al personal del centro por su dedicación y profesionalismo en el cuidado de los 62 adultos mayores que allí residen, a quienes les ayudan en sus rehabilitaciones que necesitan, los alimentan, atienden en su aseo y les brindan calidad de vida.

Por su parte Julio César Moncada Álvarez, residente de 69 años, testimonia que llegar al albergue significó para él una nueva oportunidad de vida. Recuerda que antes de la pandemia vendía golosinas por las calles y dormía donde le daba la noche. “Cuando fui auxiliado por personal del Inabif estaba con neumonía y seguramente el bicho me había atacado”, cuenta.

“Me curaron, alimentaron y acogieron bajo un techo. Agradezco mucho a todos quienes me ayudaron”, dice este hombre natural de Sullana (Piura), quien hoy es el encargado de un pequeño quiosco dentro del CAR y lleva las cuentas con rigurosidad de un contador público. 

A su turno, Rosa María Mercado Rebaza, de la Unidad de Servicios de Protección de Personas Adultas Mayores (Usppam) del Inabif, expresó su saludo y felicitación al equipo a cargo del centro porque desde que comenzó la pandemia ha demostrado que no hay virus que los detenga para salvar vidas, darles un nuevo hogar y una familia.

Como una forma de expresar su aprecio a quienes atienden, trabajadores del centro se animaron a cantar, recitar y bailar, a lo que un grupo de residentes que usan sillas de ruedas respondieron con la presentación de una simpática y bien coordinada coreografía.

“Llevo casi dos años aquí y me siento contenta porque este es un servicio que brindamos con esmero y dedicación más allá de un trabajo, aquí atendemos a personas cuya tranquilidad y bienestar es nuestra máxima recompensa”, sostuvo Jéssica García, técnica en enfermería y además buena cantante.

La exposición de trabajos estuvo a cargo de Silva Díaz Tirado, una residente muy atenta y de excelente dicción. Dibujos decorados en alto relieve con arroz y quinua, muñecos de peluche, vinchas hechas a partir de ropas en desuso, son algunas de las maravillas producidas por sus trajinadas y a la vez delicadas manos.

Los CAR para adultas/os mayores brindan servicios gerontológicos, geriátricos a personas en situación de vulnerabilidad, atendiendo sus necesidades inmediatas de aseo, vestido, alimentación, de soporte afectivo, a través de los servicios médicos, psicológicos, de trabajo social, nutrición, terapia física y ocupacional, a fin de dar calidad de vida.