Programa Nacional Warmi Ñan tiene como aliadas a defensoras comunitarias que acompañan a víctimas y previenen la violencia
Nota de prensa• Desde Junín, Ucayali y Lambayeque una enfermera, una emprendedora y una promotora educativa se han convertido en el primer apoyo para mujeres que buscan salir de la violencia.



12 de agosto de 2026 - 2:29 p. m.
Ninguna de ellas imaginó que llegaría a ser el primer apoyo para mujeres que enfrentan violencia. Una trabaja en una farmacia, otra dirige un pequeño emprendimiento y la tercera es promotora educativa. Las tres encontraron en el servicio a su comunidad a través del Programa Nacional Warmi Ñan del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables una razón para transformar la vida de otras mujeres.
Se trata de Zully Sedano, Elisa Chino y Edith Montalvo, tres defensoras comunitarias que trabajan de manera articulada con los Servicios de Atención Rural (SAR) del Programa Nacional Warmi Ñan del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP). Desde sus comunidades, se han convertido en un puente entre las mujeres que necesitan ayuda y los servicios especializados del Estado.
En el distrito de Tapo, región Junín, Zully Sedano descubrió que muchas mujeres soportaban situaciones de violencia, porque simplemente no sabían a quién acudir. “Siempre se necesita que alguien nos escuche y nos oriente”, afirma Zully, quien considera que la escucha puede convertirse en el primer paso para romper el ciclo de la violencia.
En Masisea, región Ucayali, Elisa Chino veía con preocupación casos de violencia. Por ello decidió involucrarse para cambiar esa realidad, y empezó a trabajar junto al Servicio de Atención Rural, impulsando charlas dirigidas a estudiantes y padres de familia.
“Las mujeres no tenemos que quedarnos calladas; siempre con la frente en alto podemos salir adelante”, señala Elisa, quien hoy también promueve campañas comunitarias y articula acciones con distintas instituciones para proteger a niñas, niños, adolescentes y mujeres de su localidad.
En tanto, en Chongoyape, Lambayeque, Edith Montalvo siempre creyó que enseñar iba mucho más allá del aula. Como promotora educativa comprendió que muchas madres también necesitaban orientación y alguien que las escuchara. Esa convicción la motivó a convertirse en lideresa comunitaria, y hoy aprovecha cada reunión con las familias para sensibilizar sobre la prevención de la violencia y acercarlas a los servicios del Estado.
“Quiero ser una amiga más para quienes necesitan ayuda”, señaló Edith, convencida de que escuchar, orientar y fortalecer la autoestima de otras mujeres también transforma comunidades.
Historias como las de Zully, Elisa y Edith reflejan el papel que cumplen las defensoras comunitarias en las zonas rurales del país, como aliadas del Programa Nacional Warmi Ñan. Ellas brindan orientación, prevención y acompañamiento a mujeres y familias, fortaleciendo redes de apoyo en sus comunidades y demostrando que una escucha oportuna puede marcar la diferencia para romper el ciclo de la violencia.


