Sacha Causay una concesión que abraza vida
CrónicaAtiycuy Perú trabaja de la mano con ocho centros poblados para cuidar los bosques de Junín.
20 de julio de 2026 - 6:00 a. m.
Junín. - Montañas surcadas por quebradas. Árboles altos y frondosos que extienden su sombra como un refugio natural frente al sol. Un bosque donde la lluvia aparece y se despide sin aviso, mientras la neblina abraza las pendientes andinas y cubre el paisaje de humedad. Así es la concesión para conservación Sacha Causay, un lugar que protege las plantas, los animales, los ojos de agua, el suelo y el aire en la Selva Central del Perú.
Esta oportunidad de vida silvestre se creó en 2017, tras la llegada de la ONG Atiycuy Perú al departamento de Junín. Sus esfuerzos por cuidar la naturaleza, la llevaron a gestionar ante el Estado peruano una concesión para conservar 17 887 hectáreas de bosque montano. Y tres años después pidió otra área de 1020 hectáreas, con el compromiso de investigar, educar y sensibilizar a las poblaciones locales para proteger conjuntamente los ecosistemas.
“En este tiempo hemos cumplido con la implementación de más del 90% de los compromisos que hemos asumido dentro de la concesión”, afirma Fredy Rodríguez Gerardini, coordinador del Proyecto Mein Regenwald de Atiycuy Perú. Pero esta cifra no es solo un porcentaje, es el reflejo del trabajo a favor del bosque y de las comunidades locales, que se ha sostenido a pesar de las dificultades.
Este esfuerzo fue reconocido en 2022 y 2025 por el Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (OSINFOR), que otorgó dos constancias de cumplimiento de obligaciones tras verificar en campo la protección del área de la concesión, la señalización de sus límites, el relacionamiento comunitario, las actividades de educación e investigación. Estos documentos se han convertido en la clave para que Chance eV, organización cristiana sin fines de lucro de Alemania, continúe financiando la labor de Atiycuy Perú en la Selva Central del Perú.
Sacha Causay, bosque de vida
Sacha Causay es fuente de vida en Junín, donde nacen siete ríos que abastecen de agua a las poblaciones que habitan los distritos de Perené, La Merced y Pichanaqui; donde 111 quebradas calman la sed de los animales y riegan las plantas que la habitan. Además, es el hogar del oso de anteojos (Tremarctos ornatus), del tapir de altura (Tapirus pinchaque), del gallito de las rocas (Rupicola peruviana) y otras especies en peligro crítico que fueron avistadas por las cámaras trampa que están ubicadas estratégicamente.
Aquí la protección del área es un compromiso con la conservación de la biodiversidad y los servicios que el bosque ofrece, por ello, Atiycuy Perú aplica dos metodologías complementarias de vigilancia. De manera directa, cuatro guardabosques monitorean permanentemente la concesión mediante patrullajes, drones e información satelital. Además, implementaron dos puestos de control en los centros poblados Naciente Pucusani y San Juan de Miraflores, puntos estratégicos para vigilar el ingreso a la concesión que abraza vida.
Y de forma indirecta, el trabajo se extiende a la educación ambiental con las comunidades vecinas. “Les enseñamos la importancia de los bosques, el aprovechamiento sostenible de los recursos forestales no maderables, como la apicultura, y desarrollamos proyectos productivos sostenibles en sistemas agroforestales, donde se cultiva café sin depredar el bosque”, comenta Fredy.
Comunidades que protegen los bosques
Los pobladores de Naciente Pucusani, San Juan de Miraflores, Nuevo Horizonte y Alto Gran Playa, centros poblados ubicados en el área de influencia de la concesión, decidieron tomar las riendas de su propio destino al apostar por un desarrollo económico que no afecta los bosques. No fue una decisión inmediata ni sencilla. En el camino hubo dudas y conflictos, pero con el tiempo entendieron que trabajar de manera conjunta por la conservación los beneficia a ellos mismos y les abre oportunidades.
A través del programa de conservación y biodiversidad, redescubrieron el valor del bosque: dejaron atrás monocultivos como la piña y apostaron por sistemas agroforestales, donde siembran café sin talar los árboles. Con el programa de reforestación con especies nativas, comenzaron a sanar la tierra y recuperar las áreas que antes fueron degradadas.
Pero este cambio fue más profundo. Gracias al programa de educación ambiental, fortalecieron su vínculo con el bosque; y mediante el programa de acompañamiento a niños, niñas y adolescentes, apostaron por el desarrollo psicoemocional y el futuro de sus hijos y nietos.
Estas actividades forman parte de una estrategia de intervención a largo plazo, proyectada a 40 años, que busca consolidar cambios sostenibles en favor del bosque y del desarrollo económico local. La zona de influencia de la concesión abarca 30 000 hectáreas y comprende más de 18 comunidades. Atiycuy Perú trabaja de manera directa con ocho de ellas: con cuatro mantiene un trabajo conjunto y sostenido; con las demás, el relacionamiento se encuentra en una etapa inicial, centrada en el acercamiento, la construcción de confianza y la sensibilización.
Bosques que aún guardan secretos
El compromiso con la conservación también se proyecta en la investigación científica. Atiycuy Perú impulsa un plan para desarrollar estudios sobre la biodiversidad de Sacha Causay, así como la implementación de una estación biológica para revelar los secretos que aún guardan sus bosques.