Zhaveta Yard: doce años construyendo bienestar para la fauna silvestre

Crónica
Desde la Selva Central, este zoológico impulsa la conservación de la biodiversidad mediante el cuidado de animales rescatados y la educación ambiental.
Archivo JPGE de Zhaveta Yard: doce años construyendo bienestar para la fauna silvestre
Archivo JPGE de Zhaveta Yard: doce años construyendo bienestar para la fauna silvestre
Archivo JPGE de Zhaveta Yard: doce años construyendo bienestar para la fauna silvestre
Archivo JPGE de Zhaveta Yard: doce años construyendo bienestar para la fauna silvestre
Archivo JPGE de Zhaveta Yard: doce años construyendo bienestar para la fauna silvestre

30 de junio de 2026 - 12:33 p. m.

Junín. - A 15 minutos de La Merced, en el kilómetro 9 de la carretera marginal, entre el canto de las aves, el aleteo de las mariposas y la abundante vegetación de la Selva Central, se encuentra Zhaveta Yard, un zoológico que resguarda historias de rescate y que se ha consolidado como un referente de conservación, educación ambiental y manejo responsable de fauna silvestre.

"Todos los animales que viven aquí tienen una historia. Algunos fueron víctimas del tráfico ilegal, otros llegaron heridos o perdieron su hábitat. Nuestro trabajo es darles bienestar y una segunda oportunidad", comenta Becher Abner Escobedo Sayán, fundador y titular del zoológico.

En Zhaveta Yard, los animales ocupan recintos seguros adaptados a sus necesidades. El equipo especializado realiza labores de alimentación, atención veterinaria, monitoreo sanitario y observación constante para garantizar el bienestar animal. Además, es fiscalizado por el Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (OSINFOR).

El sueño que nació entre alas de colores
La historia de Zhaveta Yard comenzó en 2007 cuando Becher encontró unas orugas y decidió llevarlas a casa. Días después, las mariposas emergieron y llenaron de color la sala de su vivienda. Aquella experiencia despertó una pasión que terminó convirtiéndose en un proyecto de vida. “Cuando inicié, mucha gente me decía que no iba a funcionar, que era muy difícil”, comenta mientras recorre los ambientes del zoológico.

Esta experiencia inspiró a Becher a dar nombre a su proyecto combinando la palabra asháninka zhaveta, que significa “mariposa”, con el término inglés yard, que se traduce como “patio”. Así este “patio de mariposas” se convirtió en la primera atracción. Hoy, los visitantes pueden ver el ciclo completo de estos insectos: desde el huevo y la oruga hasta la crisálida y su primer vuelo.

Cuando el bosque ya no puede recibirlos de vuelta
Con el tiempo, la historia dio un giro inesperado para Zhaveta Yard. Mientras las mariposas seguían multiplicándose, empezaron a llegar animales rescatados por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR), aquellos que no podían regresar a su hábitat natural por la gravedad de sus lesiones o porque perdieron sus habilidades silvestres.

“Tenemos un tapir hembra que llegó con cortes profundos en el cuerpo. También un caimán que perdió parte del hocico tras un ataque con machete durante su caza y boas a las que les extrajeron los colmillos”, explica Becher, mientras acaricia con suavidad las heridas del tapir.

La incorporación de estos animales exigió adecuar los espacios y organizar un trabajo especializado para cada especie. Detrás de cada recinto existe un trabajo diario que pocas veces perciben los visitantes: la evaluación de los animales, la adecuación de dietas y la supervisión de su comportamiento para mantener condiciones estables.

“La base fundamental para un buen manejo es contar con personal capacitado. Tenemos veterinarios y cuidadores con más de diez años de experiencia que conocen perfectamente a los animales y sus necesidades”, señala Becher.

Supervisión, aprendizaje y mejora continua
A lo largo de doce años de funcionamiento como zoológico autorizado, Zhaveta Yard consolidó sus procesos de manejo, actualizó los registros y mejoró sus instalaciones. Hoy, alberga 71 especímenes de 28 especies diferentes en buen estado de salud.

Estos esfuerzos fueron reconocidos por el OSINFOR. Tras una supervisión realizada en 2023, el zoológico obtuvo una evaluación favorable por la implementación de su plan de manejo y el cumplimiento de sus obligaciones administrativas, lo que le valió una calificación de ocho estrellas en el Zoobservatorio. Además, en 2025 recibió el sello de buen comportamiento por su manejo sostenible de fauna silvestre en cautiverio.

“Antes veíamos al OSINFOR con mucho temor, pero se convirtió en un aliado. Nos orienta, nos capacita y nos ayuda a mejorar. Es una pieza fundamental para nosotros”, comenta Becher.

Más que una visita, una experiencia para aprender
Cada año, alrededor de 85 000 personas visitan Zhaveta Yard, entre estudiantes, investigadores y familias que llegan para conocer la biodiversidad de la Selva Central. El recorrido inicia en el mariposario, donde el vuelo de decenas de mariposas da la bienvenida a esta experiencia de naturaleza y conservación.

El camino continúa bajo la sombra de los árboles. En la ruta se encuentra diferentes ambientes donde se pueden ver tapires, caimanes, tortugas, leopardos, sajinos, pacaranas, boas, aves y otras especies silvestres. Cada parada permite aprender sobre su biología, comportamiento y hábitat.

La visita concluye con una mirada más amplia sobre la diversidad de especies que habitan la Amazonía y los desafíos para su protección. Así, Zhaveta Yard se consolida como un espacio que acerca a las personas al conocimiento y valoración de la fauna silvestre.