Puerto Azul: la comunidad nativa que aprendió a defender su bosque
CrónicaUna comunidad kakataibo que sostiene un calificativo de muy bueno y que es un ejemplo de manejo forestal responsable.




Fotos: Foto 3: Municipalidad Provincial de Padre Abad
4 de mayo de 2026 - 8:46 a. m.
En el corazón de la selva peruana, entre los departamentos de Ucayali y Huánuco, al pie de la majestuosa Cordillera Azul, se asienta la comunidad nativa Puerto Azul, hogar del pueblo amazónico kakataibo, también conocido como cashibo-cacataibo, cuya historia se conecta con los ríos Aguaytía, San Alejandro y Sungaroyacu.
Esta comunidad de más 900 habitantes cuenta con Elías Noico Sánchez, subjefe comunal, un hombre de 39 años, que conoce cada árbol, cada curva del río y cada amenaza que han tenido que enfrentar para proteger lo que considera el mayor patrimonio de su pueblo, el bosque.
"Es una felicidad y un orgullo tener una responsabilidad saludable con nuestro bosque. Como fruto de este compromiso, hoy contamos con la calificación de ‘muy bueno’ en el manejo de nuestros recursos”, dice Elías, al hacer referencia a la evaluación obtenida en la plataforma de buen comportamiento de títulos habilitantes del Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (OSINFOR) tras la supervisión de 2025.
Un territorio, una identidad
La comunidad lleva el nombre Puerto Azul por la cordillera que la acoge, reconocida oficialmente por el Estado peruano en 1975. En sus bosques alberga especies maderables como cachimbo, shiringa y huayruro; en sus ríos, peces como boquichico, doncella y sábalo; en su monte, sajinos, venados y monos. Una riqueza que, durante años, atrajo miradas de extraños que no llegaban con buenas intenciones.
Agentes externos ingresaron al territorio de Puerto Azul a talar de manera ilegal. Las amenazas no eran solo contra los árboles; los propios líderes comunales se sintieron en riesgo, recuerda Elías. Fue en ese momento cuando la comunidad tomó una decisión que lo cambió todo: organizarse y defender su territorio, símbolo de su identidad.
Para ello, los comuneros kakataibo eligieron la vía formal, presentaron denuncias oportunas ante las instituciones competentes. Eso permitió detener las actividades ilícitas que amenazaban su bosque y dejar en claro que Puerto Azul defiende su bosque.
El camino hacia la sostenibilidad
En 2024, con apoyo de la Dirección Regional de Agricultura de Ucayali, la comunidad georreferenció sus tierras e identificó las zonas de aprovechamiento. Asimismo, conformó su comité de vigilancia y control forestal comunitario (CVCFC) integrado por hombres y mujeres que fueron capacitados por la Gerencia Forestal y de Fauna Silvestre de Ucayali y el OSINFOR.
Desde entonces, el bosque se ha convertido en una oportunidad de desarrollo, basada en el uso sostenible de recursos como la madera y en el compromiso colectivo del pueblo kakataibo por gestionar su territorio de manera responsable.
"El GPS y los instrumentos de monitoreo forestal no nos son familiares, pero con perseverancia y el acompañamiento de las instituciones los vamos integramos a nuestro trabajo de vigilancia", dice Elías, consciente de que su comunidad tiene la obligación de custodiar su bosque.
Reconocimiento por buenas practicas
A pesar de ser una comunidad que recién se inicia en el aprovechamiento de sus recursos como actividad económica, Puerto Azul ha obtenido buenos resultados gracias a las buenas prácticas que han implementado. En 2025, el OSINFOR les otorgó una constancia de cumplimiento de obligaciones, reconociéndola como un ejemplo de gestión responsable, planificada, documentada y vigilada por la propia comunidad.
Con el liderazgo de Elías y el compromiso de los comuneros, Puerto Azul ha formalizado un contrato con una empresa para el aprovechamiento de madera, bajo estricta vigilancia comunal y el cumplimiento de las obligaciones que garantiza la protección del bosque. Esto ha generado ingresos que se reflejan en mejoras concretas: el acondicionamiento del local comunal y la iglesia, la instalación de un altoparlante para facilitar la comunicación y una mejor atención a la salud de los adultos mayores de la comunidad.
“Una comunidad con conocimientos en el manejo de sus bosques va a hacer un aprovechamiento sano para el bienestar de todos, y ese es nuestro sueño; que nuestros hijos puedan aprovechar estos bosques de una forma saludable, que el bosque siga siendo bosque para el futuro de ellos", afirma Elías, quien tiene claro que la legalidad es un gran paso, que implica conocer sus derechos, cumplir sus obligaciones y asumir un compromiso con la normativa vigente.



