Piura apuesta por el aprovechamiento sostenible de la algarroba
Nota de prensaEl OSINFOR supervisa la recolección responsable y destaca la experiencia de la asociación Maza Maza en el marco del Día de la Algarrobina.


13 de marzo de 2026 - 8:00 a. m.
Piura. - La algarrobina, producto bandera de Piura, se obtiene de la vaina del algarrobo (Neltuma pallida), un árbol emblemático del bosque seco. Su aprovechamiento es supervisado por el Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (OSINFOR), con el objetivo de garantizar el uso sostenible y la conservación de esta especie.
Durante el 2025, en el departamento de Piura se otorgaron seis autorizaciones de un año para recolectar hasta 1.3 millones de kilos de algarroba. En un área que en total supera las 2000 hectáreas de bosque seco, a través de las supervisiones forestales, el OSINFOR garantiza que el aprovechamiento de las vainas se realice de manera responsable, sin cortar los árboles.
“Históricamente, Piura es el departamento donde se han otorgado más autorizaciones para el aprovechamiento del algarrobo con distintos fines productivos, siendo la algarrobina el principal derivado de su vaina”, destacó Williams Arellano Olano, jefe del OSINFOR. En ese contexto, explicó que la institución trasladó su oficina desconcentrada de Chiclayo a Piura, desde donde se impulsan acciones estratégicas con instituciones del sector para promover iniciativas conjuntas orientadas a la conservación de esta especie, a través de su uso legal y sostenible.
Maza Maza demuestra que el aprovechamiento sostenible es el camino
La asociación campesina Maza Maza es un grupo colector de algarroba que se ha organizado para gestionar 8.22 hectáreas de bosque seco en el sector Yécala, distrito de La Matanza, en Morropón. Para ello cuenta con una autorización, conocida como título habilitante, vigente hasta mayo de 2026.
En un periodo de un año, Maza Maza puede aprovechar hasta 110 000 kilos de algarroba, mediante prácticas que no afectan el bosque: las vainas de algarrobo se recolectan del suelo a donde caen de forma natural por efectos del viento. Este proceso es verificado por el OSINFOR durante las supervisiones en campo, donde se comprueba la presencia de los algarrobos en pie y se contrasta con el censo de árboles declarados en el plan de manejo presentado para obtener la autorización.
Pero esto no termina aquí. Después de recolectar responsablemente, los integrantes de la asociación procesan la algarroba y la transforman en algarrobina, un producto que apunta a venderse en mercados formales de Piura y de Perú, con la garantía de que proviene de bosques manejados de manera sostenible y libres de deforestación.
“Esta visita a la asociación Maza Maza permite que los miembros de la Mesa Técnica Regional del Algarrobo conozcan de primera mano que el aprovechamiento sostenible y responsable no pone en riesgo a la especie ni al bosque seco y, por el contrario, contribuye a su cuidado y al desarrollo económico de las comunidades campesinas”, precisó Arellano Olano, durante una visita técnica realizada en el sector de Yécala, en el marco del Día de la Algarrobina que Piura celebra cada 15 de marzo.
Un llamado a la acción: retos y oportunidades
Otra de las acciones que se impulsaron fue el foro académico “El algarrobo en el bosque seco del norte: retos y oportunidades para su aprovechamiento sostenible”, un espacio que reunió a representantes de la Universidad Nacional de Piura, Universidad Nacional de la Frontera, CITEagroindustrial Piura, Agrovisión, SERFOR, PROFONANPE-Proyecto Bosques Secos, CECOBOSQUE y el Gobierno Regional de Piura, quienes coincidieron en la importancia de articular esfuerzos para promover la recuperación del bosque seco y el aprovechamiento sostenible del algarrobo para dinamizar la economía local.
Desde PROFONANPE-Proyecto Bosques Secos y la Gerencia Regional de Recursos Naturales y Gestión del Medio Ambiente de Piura destacaron el proyecto que desarrollan junto al INIA y la Universidad Nacional de la Frontera para reforestar el bosque seco mediante el uso de drones agrícolas, que permiten dispersar semillas de algarrobo y otras especies en zonas como Suyo, Cañas y Sechura.
Por su parte, la Universidad Nacional de Piura resaltó que fortalecer las capacidades de las comunidades campesinas es importante para que puedan manejar sus bosques con prácticas sostenibles, mejorar su producción y apostar por la asociatividad para acceder a nuevos mercados.
En tanto, CECOBOSQUE manifestó su disposición de ser un canal de comunicación que fortalezca el trabajo con las comunidades campesinas de Piura, con el objetivo de impulsar al algarrobo como una fuente de ingresos y una oportunidad para acceder a mercados externos.
Finalmente, el OSINFOR destacó que el algarrobo no solo brinda bienes como madera, carbón y semillas, sino también servicios ecosistémicos fundamentales que deben ser protegidos. En ese sentido, Williams Arellano señaló la necesidad de actualizar la lista de especies forestales para facilitar la lucha contra la tala ilegal del algarrobo; fortalecer el control para evitar la comercialización ilegal de carbón de algarrobo, que suele declararse como proveniente de frutales; y promover un sello regional para vender productos como la algarrobina, que garantice el origen legal y que respalde a los productores que realizan un aprovechamiento responsable.

