Algo mejor que más violencia: ¡Dale una oportunidad! Justicia Juvenil Restaurativa

Nota Informativa

13 de julio de 2015 - 12:00 a. m.

 

Ulises Cipriano Lovatón Yanayaco

 

Fiscal Superior Civil y de Familia de Lima Sur


Actualmente, nuestra sociedad está inmersa en una alarmante ola de criminalidad y los niños y adolescentes, que constituyen el futuro de nuestra Nación, están protagonizando a diario una violencia indiscriminada ya que las organizaciones delictivas, aprovechando el concepto de protección al menor, los utilizan para actos cada vez más violentos.

La sociedad pide venganza, castigo para el joven que le arrebató su celular o le robó su cartera. Que los Jueces y Fiscales seamos implacables; pero como se ha demostrado en Perú y diversos países del mundo, la solución al problema no es al estilo de la Ley del Talión. La frialdad y ferocidad del sistema penal basado en el castigo, no frenan la transgresión juvenil. Todo lo contrario, la estimulan, y profundizan las causas de exclusión y resentimiento de los infractores, empujándolos a cometer delitos cada vez mayores contra una sociedad con fuertes brechas de desigualdad cultural y socioeconómica.

En mi opinión la Justicia Restaurativa constituye una justicia integral, que involucra a las víctimas, ofensores, la comunidad y equipos multidisciplinarios, junto a Jueces y Fiscales. Esta cohesión permite la optimización de la administración de justicia que, basada en los Derechos Humanos y teniendo como interés central a la víctima, permite resarcirle el mal ocasionado. Además, brinda una oportunidad de resiliencia a los jóvenes protagonistas del futuro de nuestra Nación, en aras de alcanzar la tan ansiada paz social”.

Este trabajo incesante por la administración de la justicia restaurativa se inspira en logros reales como el de un joven (lo llamaremos Pedro) retenido por la Policía por hurtar un bolso. El estaba arrepentido. Se le dio una oportunidad aplicando los criterios de la Justicia Restaurativa y un año después, encontró un trabajo e ingresó a la universidad para estudiar Derecho. Pedro dijo: “La sociedad no sólo me dio una oportunidad, sino que cambió el rumbo de mi vida”.

De haberse seguido los trámites del sistema penal ¿Cuál hubiera sido el destino de este joven? Tal vez Maranga y luego Lurigancho o Piedras Gordas. Ello merece una seria reflexión.

Finalmente, sin olvidar que debemos proteger los derechos de la víctima, estoy convencido que miles de jóvenes como Pedro pueden ser salvados del círculo vicioso que perpetúa el crimen, seguido del estigma y el prejuicio que les dificulta la reinserción social, factor clave para que el cambio sea permanente. Con este ideal trabajamos todo el equipo de justicia restaurativa, esperando que tú te sumes a la erradicación del origen del delito. Siembra valores en tus hijos en aras de un futuro promisorio de la juventud: esperanza de nuestra Nación.