Entre fantasmas y migajas: ghosting, breadcrumbing y la erosión del vínculo en la era digital

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26 de febrero de 2026

Autor: Dr. Alfredo Saavedra – Director general del INSM "HD - HN"

Imagina que estás caminando por el pasillo del colegio, saludas a un amigo y este, simplemente, se desvanece frente a tus ojos sin decir una palabra. O peor aún: imagina que alguien te deja un rastro de dulces en el camino, pero cada vez que te acercas para encontrarte con esa persona, el rastro se corta y te quedas solo en medio de la nada.

En el mundo físico, esto sería una pesadilla. En el mundo digital de nuestros adolescentes, se ha convertido en la norma bajo los nombres de ghosting y breadcrumbing.

La recuperación de la salud mental escolar pasa por revalorar la responsabilidad afectiva: la capacidad de cuidar las emociones del otro, incluso detrás de una pantalla.

En la cartografía emocional de nuestros adolescentes, el territorio ya no es solo físico; es híbrido. Las relaciones se tejen entre carpetas de colegio y chats grupales, entre miradas en el recreo y likes en la madrugada. Sin embargo, en este nuevo mapa han surgido dos fenómenos que están redefiniendo la manera en que nuestros jóvenes procesan el afecto y el rechazo: el Ghosting (desaparecer) y el Breadcrumbing (dar migajas).

No se trata simplemente de descortesías modernas. Son síntomas de una fractura profunda en nuestras competencias socioemocionales, cimentada sobre una base de uso problemático de la tecnología que arrastramos desde hace años.

La herencia de una pantalla encendida

Para entender por qué un "me dejó en visto" puede doler tanto como un golpe, debemos mirar atrás. Desde hace más de una década, las cifras en escolares de secundaria de DEVIDA ya nos advertían: casi una cuarta parte de nuestros jóvenes (24 %) presentaba indicadores de abuso de internet. No solo estaban navegando; estaban aprendiendo a sentir, a amar y a ser rechazados a través de un filtro de cristal. (DEVIDA,2013).
Este entorno ha sido el caldo de cultivo para que la responsabilidad afectiva —esa capacidad de cuidar el corazón del otro— se diluya en la inmediatez de un clic.

El dolor que el cerebro no puede ignorar

A veces, los adultos minimizamos estas situaciones tratándolas como "cosas de chicos". Sin embargo, la ciencia nos dice lo contrario. Gracias a estudios de neuroimagen, hoy sabemos que cuando un adolescente sufre el Ghosting (esa desaparición repentina de quien le interesaba), su cerebro activa la corteza prefrontal las mismas áreas que procesan el dolor físico. El silencio digital no es una metáfora; es una agresión que duele en el cuerpo.

Por otro lado, el Breadcrumbing o "dar migajas" es una tortura de esperanza. Es enviar un like o un mensaje vacío solo para mantener al otro "enganchado" sin intención de compromiso. Aquí entra en juego lo que Skinner llamó el refuerzo intermitente: el cerebro se vuelve adicto no al afecto, sino a la posibilidad de recibirlo, generando una ansiedad crónica que erosiona la autoestima.

Del aislamiento a la palabra

El resultado de estas prácticas es un perfil de salud mental preocupante: jóvenes en estado de hipervigilancia, revisando el celular cada cinco minutos, sumidos en una indefensión aprendida donde sienten que, hagan lo que hagan, no tienen control sobre sus vínculos.

Desde el INSM "HD-HN", hacemos un llamado urgente. La alfabetización hoy no es solo digital, sino emocional. Debemos enseñar a nuestros hijos y estudiantes que:

Desaparecer (ghosting) no es una estrategia de salida, es una falta de valentía y el mantener a alguien en espera (breadcrumbing) no es poder, es manipulación.

La verdadera salud mental escolar se recupera cuando volvemos a valorar la palabra frente a frente. La tecnología debe ser un puente, no un muro de humo. En un mundo de fantasmas y migajas, el acto más revolucionario es la honestidad.

Anatomía del ghosting y el breadcrumbing: La tortura de la esperanza

Si el ghosting es un portazo silencioso, el breadcrumbing es dejar la puerta entreabierta intencionalmente. Se define como la práctica de enviar señales sociales intermitentes (un like, un mensaje esporádico de "hola", un meme sin contexto) sin la intención de concretar una relación o encuentro real, pero con el objetivo de mantener al otro "enganchado".

Mientras que el ghosting genera un duelo agudo por la pérdida, el breadcrumbing genera una ansiedad crónica. El adolescente víctima vive en un estado de alerta permanente, esperando la siguiente "migaja" de atención que valide su existencia digital.

El mecanismo de Las Vegas (Refuerzo Intermitente): B.F. Skinner demostró que las recompensas impredecibles generan las conductas más difíciles de extinguir. El cerebro del adolescente libera dopamina no cuando recibe el mensaje, sino ante la expectativa incierta de recibirlo.

El ghosting activa la corteza cingulada anterior (dolor físico/social). Es un golpe seco. El breadcrumbing secuestra el sistema de recompensa del cerebro. Mantiene a la víctima en un ciclo de abstinencia y euforia momentánea, similar a la ludopatía. (Ferster,C.,1957).

La neurociencia ha validado el sufrimiento de la víctima. Estudios de resonancia magnética funcional (fMRI), liderados por la Dra. Naomi Eisenberger (UCLA), han demostrado que el rechazo social activa la corteza cingulada anterior dorsal, la misma región cerebral que procesa el componente afectivo del dolor físico. Para el cerebro adolescente —aún en desarrollo y altamente sensible a la evaluación de pares—, el silencio digital no es una metáfora; es una agresión que duele físicamente. (Eisenberger,N.,2003).

Investigaciones recientes sobre el impacto del rechazo digital (LeFebvre et al., 2019; Williams, 2007) revelan que el ghosting ataca cuatro necesidades psicológicas fundamentales: pertenencia, autoestima, control y existencia significativa.

El perfil de salud mental del afectado

El perfil clínico de los adolescentes sometidos a ghosting recurrente muestra, según la evidencia comparada:
  • Sentimientos de indefensión aprendida: La percepción de que no importa cuánto se esfuercen, el resultado relacional es incontrolable.
  • Sintomatología depresiva: Correlación directa entre la frecuencia del ghosting recibido y el aumento de escalas de depresión.
  • Internalización del rechazo: En lugar de culpar al agresor (quien desaparece), la víctima adolescente tiende a internalizar la culpa, erosionando su autoimagen.

Hacia un pacto por la presencia: La respuesta multisectorial ante la desconexión

La evidencia acumulada en nuestros estudios epidemiológicos —desde aquella alerta temprana del 2012 que situaba el abuso de internet en un 24 % de la población escolar, hasta la clínica actual del ghosting y breadcrumbing— nos conduce a una conclusión ineludible: estamos ante una crisis de vinculación que excede los muros del consultorio.

La "alfabetización digital" ha resultado insuficiente. Enseñar a un adolescente a configurar su privacidad no evita que su autoestima se desmorone ante el silencio de un par, ni le impide ejercer violencia psicológica a través de un like.

Desde el Instituto Nacional de Salud Mental, planteamos que la intervención debe escalar hacia una Estrategia Nacional de Re-vinculación, articulada bajo el paraguas de la Ley N° 30947 (Ley de Salud Mental), que prioriza el enfoque comunitario y preventivo.

El primer anillo: La familia como escuela de vínculos

Ninguna política pública será efectiva si en la mesa del hogar impera el silencio digital. La intervención primaria recae en la familia, no como ente fiscalizador, sino como modelo de conducta. El fenómeno del phubbing parental (ignorar a los hijos por mirar el celular) valida la desconexión que luego los jóvenes replican en sus relaciones. Es imperativo recuperar la mirada; la prevención del ghosting comienza cuando el adolescente aprende en casa que la presencia del otro es sagrada y que los conflictos se resuelven hablando, no bloqueando.

Salud (MINSA): Del tamizaje de horas al tamizaje de vínculos

Como ente rector, y bajo los lineamientos de la Norma Técnica de Salud para la Atención Integral de Salud de Adolescentes” (NTS N° 157-MINSA/2019/DGIESP) debemos redefinir la evaluación clínica. Los profesionales del primer nivel de atención y los Centros de Salud Mental Comunitarios (CSMC) no deben limitarse a diagnosticar el "tiempo de pantalla". El tamizaje psicosocial debe indagar en la calidad de la interacción digital: detectar la dependencia emocional a las notificaciones y la ansiedad por la desconexión es vital para prevenir la depresión.

Educación (MINEDU): La convivencia no termina en el timbre de la salida

La escuela no puede seguir siendo analógica. En concordancia con los Lineamientos para la Gestión de la Convivencia Escolar (RM-383-2025-minedu) es urgente que la Tutoría trascienda lo académico. Necesitamos espacios de aprendizaje socioemocional donde se enseñe explícitamente la gestión de vínculos digitales, cómo dar cierre a una relación, cómo tolerar el rechazo y cómo ejercer la empatía detrás de una pantalla. El ciberacoso y la exclusión digital (ghosting) deben ser abordados con la misma rigurosidad que la violencia física en el aula.

Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP): La violencia camuflada

Finalmente, debemos llamar a las cosas por su nombre. El breadcrumbing (dar migajas de afecto para manipular) y el ghosting son formas de violencia psicológica que encajan en los alcances de la Ley N° 30364. A través de estrategias como el "Chat 100", el MIMP tiene el rol crucial de visibilizar que el control y la manipulación emocional digital son la antesala de relaciones de pareja abusivas. La responsabilidad afectiva debe ser promovida como un derecho fundamental de nuestros adolescentes a vivir una vida libre de violencia, tanto online como offline.

El desafío no es apagar las pantallas, sino encender la empatía. Transformar ese riesgo latente en nuestros adolescentes requiere que Salud cure, Educación enseñe, el MIMP proteja y la Familia contenga.

Conclusión:

En coherencia con lo expuesto en el presente análisis, en el Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado – Hideyo Noguchi” (INSM “HD-HN”) sostenemos que el ghosting y el breadcrumbing constituyen manifestaciones contemporáneas de violencia psicológica digital que impactan directamente en el bienestar emocional de adolescentes y jóvenes. La evidencia neurocientífica y psicológica demuestra que el rechazo social activa los mismos circuitos cerebrales asociados al dolor físico y que los patrones de refuerzo intermitente pueden generar dependencia emocional, ansiedad crónica e indefensión aprendida. Minimizar estas conductas como “dinámicas propias de la edad” supone invisibilizar un riesgo real para la salud mental.

Reafirmamos que la respuesta no puede limitarse a regular el tiempo de uso de dispositivos. Es necesario avanzar hacia una estrategia integral de alfabetización emocional y re-vinculación social, articulada con el enfoque comunitario establecido en la Ley N.° 30947. Asimismo, estas prácticas pueden enmarcarse dentro de formas de violencia psicológica contempladas en la Ley N.° 30364, lo que exige una intervención coordinada entre los sectores Salud, Educación y Mujer, junto con el compromiso activo de las familias.

El desafío no es prohibir la tecnología, sino humanizar su uso. Promover la responsabilidad afectiva, enseñar de manera explícita habilidades socioemocionales y detectar tempranamente señales de alerta —como la hipervigilancia digital, la ansiedad ante la desconexión o el deterioro de la autoestima— son acciones clave para proteger la salud mental adolescente. Encender la empatía en un entorno hiperconectado es hoy una prioridad sanitaria y social.

Referencias bibliográficas
  1. DEVIDA (2013): IV Estudio Nacional de prevención, Consumo de Drogas en Estudiantes de Secundaria:2012.
  2. Eisenberger, N. I., Lieberman, M. D., & Williams, K. D. (2003). Does rejection hurt? An fMRI study of social exclusion. Science, 302(5643), 290-292. (Estudio fundacional sobre dolor físico y social).
  3. Ferster, C. B., & Skinner, B. F. (1957): Schedules of Reinforcement. New York: Appleton-Century-Crofts. (Obra seminal que describe el "refuerzo intermitente", mecanismo base de la adicción al breadcrumbing y redes sociales).
  4. LeFebvre, L. E., Allen, M., Rasner, R. D., Garrot, S., & Gray, H. (2019). Ghosting in Emerging Adults’ Romantic Relationships: The Digital Dissolution Disappearance Strategy. Imagination, Cognition and Personality, 39(2), 125–150. (Estudio clave sobre mecanismos y percepción del ghosting).
  5. Freedman, G., Powell, D. N., Le, B., & Williams, K. D. (2019). Ghosting and destiny: Implicit theories of relationships predict beliefs about ghosting. Journal of Social and Personal Relationships, 36(3), 905–924. (Relación entre creencias sobre el destino y la evitación).
  6. Williams, K. D. (2007). Ostracism: The kiss of social death. Social and Personality Psychology Compass, 1(1), 236-247. (Modelo teórico sobre el impacto del ostracismo en necesidades fundamentales).
  7. Navarro, R., Larrañaga, E., Yubero, S., & Víllora, B. (2020). Psychological correlates of ghosting and breadcrumbing experiences: A preliminary study among adults. International Journal of Environmental Research and Public Health, 17(3), 1116. (Evidencia sobre impacto en salud mental: soledad y satisfacción con la vida).
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