Mantener los ambientes adecuadamente ventilados previene el contagio de enfermedades

Nota de Prensa

22 de febrero de 2018 - 12:00 a. m.

Tuberculosis e influenza (AH1N1 y AH3N2), entre otras

Las altas temperaturas propias del verano originan una gran sensación calor y sofocación en las personas durante sus actividades diarias por lo que estas buscan refrescarse de diversas formas ya sea abriendo las ventanas, usando ventiladores o el aire acondicionado.  Sin embargo, esta práctica no debería darse solo como respuesta al calor sino que debe adoptarse permanentemente como un hábito positivo de salud.

FOTO ANDINA

Fotografía: Andina.

La falta de ventilación, especialmente en lugares públicos, eleva el riesgo del contagio de diversas enfermedades que pueden llegar a ser mortales como la tuberculosis y la influenza (AH1N1 y AH3N2), entre otras ya que son de fácil transmisión, señalaron especialistas del Instituto Nacional de Salud (INS).

En un ambiente público (aula, oficina, transporte urbano, etc) que no cuenta con una adecuada ventilación, una persona con alguna de estas enfermedades con solo toser, estornudar e incluso hablar emite pequeñas gotas de saliva que se esparcen en su entorno y puede contagiar fácilmente a quienes lo rodean.

Ante ello recomendaron mantener siempre las ventanas abiertas para que haya una mejor circulación del aire y así evitar el contagio de estas y otras enfermedades que se transmiten por vía aérea.

“Muchas personas tienen el mal hábito de cerrar completamente las ventanas por las corrientes de aire que sienten, y no se dan cuenta que tener el lugar cerrado posibilita el contagio de una enfermedad”, señalaron.

Otras medidas que ayudan a prevenir estas enfermedades son:

  • Cubrirse la boca con papel higiénico o un pañuelo al toser o estornudar. De no contar con alguno de estos implementos, la mejor opción es cubrirse con el antebrazo, nunca con las manos.
  • Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o en su defecto utilizar alcohol en gel para desinfectar las manos.
  • Dar mantenimiento a los filtros del aire acondicionado. El no hacerlo aumenta la posibilidad de transmisión de enfermedades.