Una quema agrícola puede desatar un incendio forestal y arrasar grandes extensiones en la Amazonía

Nota de prensa
El fenómeno El Niño agrava la sequía en la región y multiplica el riesgo de incendios forestales durante la temporada seca.
dennis del castillo
incendio forestal
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Fotos: Imagen Institucional

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28 de setiembre de 2026 - 5:13 p. m.

La expansión de las chacras y el manejo descontrolado del fuego elevan el riesgo de incendios forestales en la Amazonía, advirtió el Dr. Dennis del Castillo Torres, director de la Dirección de Investigación de Bosques del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), entidad del Ministerio del Ambiente. Una quema agrícola, dijo, puede salirse de control en minutos cuando se realiza en parcelas grandes y con la vegetación muy seca.

En Perú, el 98% de los incendios forestales se origina por actividades humanas, según el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre. Del Castillo identificó las quemas agrícolas como uno de los principales riesgos, sobre todo en parcelas de 10, 20 o hasta 100 hectáreas, a lo que se suma la quema de hojarasca y residuos orgánicos en zonas rurales.

El fenómeno El Niño agrava el panorama: el aumento de temperaturas y la falta de las lluvias dejan el terreno más propenso a que el fuego se propague.

Las quemas tradicionales, en parcelas de media a una hectárea, tenían menor capacidad de propagación, pero las épocas y dimensiones cambian. El riesgo crece cuando el fuego se usa en superficies mucho mayores y se pierde el control sobre él.

Cuando las llamas avanzan sobre el bosque o los cultivos, la fauna queda expuesta y muchos animales no logran escapar. Eso golpea tanto a la biodiversidad amazónica como a una fuente de proteína para las comunidades rurales que dependen de la carne de monte para su alimentación.

El humo, además, afecta directamente a la población: el dióxido de carbono y otros contaminantes dañan el sistema respiratorio, en particular cuando se concentran dentro de las viviendas.

Para Del Castillo, la prevención es una responsabilidad individual y familiar. El fuego forma parte de las prácticas agrícolas amazónicas, pero debe mantenerse bajo control para que una chispa no alcance la vegetación primaria, secundaria o los cultivos vecinos.

Durante la temporada seca recomendó evitar iniciar fuegos y, ante un conato, actuar de inmediato: apagarlo, avisar a la comunidad y pedir apoyo a las autoridades. Controlar un fuego incipiente es mucho más simple que contener un incendio forestal fuera de control.

En 2025, Indeci y el COEN reportaron oficialmente 475 incendios forestales en el Perú entre mayo y noviembre, periodo de mayor incidencia de estos eventos. Siendo agosto el mes más crítico, con el 50 % de los casos registrados durante el año. Las regiones más afectadas fueron Cusco, Áncash, Puno, Ucayali, Apurímac y Pasco.