Columna de Opinión | Avalanchas de escombros: cuando un volcán se derrumba

Nota Informativa
Por: Carla Arias, vulcanóloga del IGP
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Fotos: IGP

Unidad Funcional de Comunicaciones

9 de junio de 2026 - 5:37 p. m.

El paisaje sobre el cual se construyó Arequipa es el resultado de miles de años de actividad volcánica. El volcán Misti representa belleza, identidad y es parte de nuestra historia. Lo observamos cada día y nos hemos acostumbrado a su presencia. Sin embargo, pocas veces pensamos que los volcanes también pueden transformarse. Aunque solemos asociar los peligros volcánicos a las erupciones, existen otros procesos que han moldeado el Misti y otros volcanes del sur del Perú, nos referimos a las avalanchas de escombros. Estos eventos ocurren cuando una parte del volcán pierde estabilidad y colapsa o se derrumba. La presencia de fracturas, fallas o sismos fuertes puede favorecer estos fenómenos. Como consecuencia, grandes volúmenes de roca y material volcánico descienden a gran velocidad por sus laderas, sepultando todo a su paso. En algunos casos, el colapso puede estar asociado a erupciones explosivas, aunque también puede ocurrir sin una erupción en curso.

Aunque son fenómenos poco frecuentes, las avalanchas pueden modificar paisajes, rellenar quebradas, represar ríos y dejar depósitos en forma de colinas y superficies irregulares en el terreno, desplazándose a más de 5 km desde su fuente o extenderse a decenas de kilómetros en casos extremos si llegan a transformarse en lahares. Gran parte del territorio que hoy observamos en Arequipa conserva evidencias de antiguas avalanchas del Misti en distritos como Alto Selva Alegre, Miraflores, Mariano Melgar y Cayma. Asimismo, existen depósitos asociados al extinto volcán Pichu Pichu sobre los cuales se han desarrollado diversos sectores urbanos de la ciudad en Paucarpata, Chiguata, Sabandía, Characato, Pocsi, Socabaya y José Luis Bustamante y Rivero.

Es así que el IGP evalúa escenarios de peligro asociados a eventuales derrumbes del volcán Misti, especialmente de su flanco occidental, cuyo colapso podría generar avalanchas de escombros capaces de represar el río Chili y afectar infraestructura ubicada a lo largo de su cañón. Este escenario forma parte del mapa de peligros del volcán Misti. Asimismo, el IGP monitorea la deformación del edificio volcánico mediante técnicas GNSS e InSAR, cuyos resultados contribuyen a la evaluación de este tipo de fenómenos. En el IGP sabemos que convivir con volcanes activos implica reconocer que el territorio que habitamos es el resultado de una larga evolución dinámica. Comprender cómo se formó nuestro entorno y cuáles son los fenómenos que podrían ocurrir en el futuro es fundamental para construir una sociedad más preparada y resiliente. Ciencia para protegernos, ciencia para avanzar.

Columna de opinión publicada en el diario Correo Arequipa

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