Columna de opinión | El semáforo volcánico: señales que orientan
Nota InformativaPor Erick Soto, vulcanólogo del IGP

Fotos: IGP
14 de abril de 2026 - 5:40 p. m.
En el sur del Perú convivimos con volcanes que forman parte de nuestro entorno natural. Aunque muchas veces su actividad pasa desapercibida por ser leve, esta puede cambiar e incluso intensificarse. Por ello, el Instituto Geofísico del Perú (IGP), a través del Centro Vulcanológico Nacional (CENVUL), monitorea de manera permanente y en tiempo real 13 volcanes activos y potencialmente activos, con el objetivo de comprender su dinámica interna y reconocer oportunamente cualquier variación asociada a un incremento de actividad.
Sin embargo, no basta con conocer lo que ocurre en el interior de un volcán; también es fundamental comunicarlo de forma clara y oportuna. Para ello se emplea el semáforo volcánico, una herramienta que traduce la información científica en un lenguaje accesible. Este sistema permite informar, de manera sencilla, si un volcán se encuentra estable o si presenta cambios que requieren atención.
El semáforo volcánico se organiza en cuatro niveles: verde, amarillo, naranja y rojo. El nivel verde indica condiciones estables; el amarillo señala un incremento de la actividad interna del volcán y posibles manifestaciones superficiales, como emisiones leves de ceniza; el naranja corresponde a un nivel de actividad elevado, con explosiones y emisiones de ceniza de manera frecuente; y el rojo representa una situación crítica, con actividad eruptiva intensa y la posible ocurrencia de fenómenos de alto impacto, como flujos piroclásticos.
Actualmente, el volcán Sabancaya, ubicado en Arequipa, se mantiene en nivel naranja debido a sus explosiones y emisiones de ceniza. En contraste, los otros doce volcanes monitoreados por el IGP —entre ellos el Misti, Chachani y Coropuna en Arequipa; Sara Sara y Cerro Auquihuato en Ayacucho; Ubinas, Huaynaputina y Ticsani en Moquegua; y Tutupaca, Yucamane, Casiri y Purupuruni en Tacna— permanecen en nivel verde, es decir, en condiciones estables.
Es importante destacar que los cambios en los niveles de alerta no se activan de forma automática ni responden a una sola señal. Son el resultado de una evaluación continua de múltiples indicadores, como la sismicidad, la deformación del terreno, la temperatura, las emisiones de gases, entre otros, que permiten comprender lo que ocurre dentro del volcán. Cuando se identifica una variación significativa, esta se comunica mediante boletines vulcanológicos, que informan el cambio de nivel de alerta, presentan un resumen técnico y brindan recomendaciones a autoridades y población para la adopción de medidas preventivas.
El valor del semáforo volcánico radica en su capacidad para convertir información compleja en mensajes claros y útiles. En un país donde la actividad volcánica es parte de la vida cotidiana, contar con una herramienta de comunicación simple y confiable resulta esencial. IGP: Ciencia para protegernos, ciencia para avanzar.
Columna de opinión publicada en el diario Correo Arequipa
Esta noticia pertenece al compendio Columna de Opinión