Casa Ronald McDonald: el hogar que abraza a las familias cuando más lo necesitan

Nota de prensa
Familias de distintas regiones que llegan al Hospital Rebagliati para que sus hijos reciban tratamientos de alta complejidad cuentan con alojamiento, alimentación y soporte emocional durante estancia.
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Fotos: EsSalud

Oficina de Relaciones Institucionales

25 de setiembre de 2026 - 4:00 p. m.

Cuando un niño necesita viajar a Lima para enfrentar un cáncer, una enfermedad renal, un trasplante u otra patología compleja, toda la familia comienza también un difícil camino.

Para muchas madres y padres procedentes de provincias, la preocupación no termina al ingresar al hospital. A ella se suman preguntas tan básicas como dolorosas: ¿dónde voy a dormir?, ¿dónde podré comer?, ¿cómo permaneceré en Lima durante semanas o meses mientras mi hijo recibe tratamiento? Para estas familias, la Casa Ronald McDonald se ha convertido en una respuesta concreta y, muchas veces, en el único hogar posible lejos de casa.

Ubicada cerca del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins, brinda alojamiento, alimentación, espacios para el aseo y descanso, además de acompañamiento emocional a familias que deben permanecer largos periodos en la capital para continuar el tratamiento de sus hijos.

“Llegué a dormir en el hospital”
Jennifer llegó a Lima sin familiares ni un lugar donde quedarse mientras su hijo Evans recibía tratamiento por una enfermedad compleja.

“Yo no tenía dónde quedarme. Estaba sola y llegué a dormir en el piso del hospital”, recuerda.
A través de una trabajadora social conoció la Casa Ronald. Primero recibió alimentación y luego pudo acceder a alojamiento.

“Nos hicieron sentir en familia. Tener techo, comida y un lugar donde descansar es una bendición. Cuando tienes un hijo enfermo, este apoyo significa muchísimo”, cuenta.

Un lugar donde también se sostiene a una madre
Shirley llegó desde Arequipa acompañando a su hijo Iker, quien durante años enfrentó una enfermedad renal, tratamientos de diálisis y finalmente un trasplante.

En Lima encontró mucho más que una habitación. “A veces vienes sola con tu hijo, recibes un diagnóstico difícil y necesitas tener a quién contarle lo que estás viviendo, a quién llorarle. Aquí te escuchan, te abrazan y te acompañan. Para mí, Casa Ronald es una familia”, afirma.

Annie Fernández vivió una experiencia similar. Llegó desde Arequipa con su hijaDaylet, paciente oncológica, en plena pandemia y sin familiares en Lima. “Dormíamos en una carpa porque no teníamos a nadie aquí. Cuando me dijeron que mi hija era una paciente oncológica no sabía cómo enfrentar todo lo que venía”, recuerda.
En Casa Ronald encontró alojamiento, pero también orientación y soporte psicológico para continuar acompañando a su pequeña.

Un aliado que complementa el cuidado del paciente
Mientras el Hospital Rebagliati brinda atención especializada a niños con enfermedades de alta complejidad, la Casa Ronald cumple una tarea complementaria fundamental: sostener a las familias que deben permanecer cerca de ellos durante tratamientos prolongados.

Para Diana Ángeles, coordinadora de la Sala de Uso Diurno de Casa Ronald McDonald, cuidar al padre o a la madre también repercute en el bienestar del niño.

“Muchas familias llegan de provincias sin familiares en Lima. Necesitan dónde descansar, ducharse, lavar su ropa, alimentarse, pero también necesitan que alguien las escuche y las acompañe”, explica.

Esta labor ha convertido a Casa Ronald en un importante aliado de EsSalud y del Hospital Rebagliati en el acompañamiento integral de las familias, especialmente de aquellas que deben dejar temporalmente sus ciudades, trabajos y hogares para permanecer cerca de sus hijos.

Un modelo que necesita crecer
Las historias de Jennifer, Shirley y Annie representan a muchas otras familias que, además de enfrentar una enfermedad compleja, deben afrontar el desafío económico y emocional de permanecer durante meses lejos de casa. Por ello, experiencias como Casa Ronald muestran la importancia de promover y fortalecer espacios de alojamiento temporal próximos a hospitales de alta complejidad.

Más que una casa, es una red de protección para quienes llegan a Lima sin tener a dónde ir. Un modelo de solidaridad y acompañamiento que puede y debe multiplicarse para que ninguna familia tenga que elegir entre permanecer cerca de su hijo enfermo o tener un lugar digno donde pasar la noche. Porque cuando un niño lucha por recuperarse, su familia también necesita un lugar que la sostenga.