EsSalud registra más de 15 mil asegurados con hepatitis viral en los últimos cinco años
Nota de prensaHepatitis B fue la más frecuente y cuatro de cada diez pacientes tenían entre 30 y 59 años. Especialista advierte que puede permanecer sin síntomas y derivar en cirrosis o cáncer de hígado.





Fotos: EsSalud
3 de agosto de 2026 - 9:00 a. m.
Un total de 15 711 asegurados fueron atendidos en establecimientos de EsSalud con diagnóstico de hepatitis viral entre 2022 y 2026, según cifras de la Oficina de Inteligencia e Información Sanitaria (OIIS) de EsSalud. Del total de casos, la hepatitis B fue la más frecuente y los adultos de 30 a 59 años concentraron la mayor carga de la enfermedad.
Los registros institucionales muestran que 8 000 pacientes fueron diagnosticados con hepatitis B, 4 937 con hepatitis A y 813 con hepatitis C. Asimismo, el 51,3 % de los casos correspondió a hombres (8 067) y el 48,7 % a mujeres (7 644), con una edad promedio de 43,3 años.
En cuanto a la distribución por edades, los adultos de 30 a 59 años representaron el grupo más afectado con 6 449 casos, equivalente a cerca del 41 % del total. Les siguieron los niños de 0 a 11 años con 3 569 casos, los adultos mayores de 60 años a más con 2 988, los adolescentes de 12 a 17 años con 1 655 y los adultos jóvenes de 18 a 29 años con 1 233.
La médico gastroenteróloga hepatóloga, María Cecilia Cabrera Cabrejos, de la Unidad de Hígado del Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen, explicó que la hepatitis es una inflamación del hígado que puede ser ocasionada por sustancias tóxicas o por virus, y recordó que existen formas agudas y crónicas de la enfermedad.
"La mayoría de las hepatitis agudas desaparecen sin dejar secuelas. Sin embargo, la hepatitis B y la hepatitis C pueden permanecer en el organismo durante años sin producir síntomas, provocando una inflamación progresiva que puede derivar en cirrosis, cáncer de hígado e incluso la muerte", advirtió.
La especialista precisó que la cirrosis es una enfermedad en la que el tejido sano del hígado es reemplazado por tejido fibroso o cicatricial, lo que impide que el órgano cumpla adecuadamente funciones esenciales para el organismo.
Asimismo, indicó que menos del 1 % de las hepatitis agudas evolucionan a formas graves capaces de provocar insuficiencia hepática e incluso requerir un trasplante de hígado, razón por la cual enfatizó la importancia de la prevención.
Respecto a las formas de contagio, explicó que la hepatitis A se transmite principalmente por alimentos o agua contaminados y por una inadecuada higiene de manos, mientras que las hepatitis B y C se adquieren por contacto con sangre contaminada o relaciones sexuales sin protección.
Vacunación y despistaje
Los registros institucionales muestran que 8 000 pacientes fueron diagnosticados con hepatitis B, 4 937 con hepatitis A y 813 con hepatitis C. Asimismo, el 51,3 % de los casos correspondió a hombres (8 067) y el 48,7 % a mujeres (7 644), con una edad promedio de 43,3 años.
En cuanto a la distribución por edades, los adultos de 30 a 59 años representaron el grupo más afectado con 6 449 casos, equivalente a cerca del 41 % del total. Les siguieron los niños de 0 a 11 años con 3 569 casos, los adultos mayores de 60 años a más con 2 988, los adolescentes de 12 a 17 años con 1 655 y los adultos jóvenes de 18 a 29 años con 1 233.
La médico gastroenteróloga hepatóloga, María Cecilia Cabrera Cabrejos, de la Unidad de Hígado del Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen, explicó que la hepatitis es una inflamación del hígado que puede ser ocasionada por sustancias tóxicas o por virus, y recordó que existen formas agudas y crónicas de la enfermedad.
"La mayoría de las hepatitis agudas desaparecen sin dejar secuelas. Sin embargo, la hepatitis B y la hepatitis C pueden permanecer en el organismo durante años sin producir síntomas, provocando una inflamación progresiva que puede derivar en cirrosis, cáncer de hígado e incluso la muerte", advirtió.
La especialista precisó que la cirrosis es una enfermedad en la que el tejido sano del hígado es reemplazado por tejido fibroso o cicatricial, lo que impide que el órgano cumpla adecuadamente funciones esenciales para el organismo.
Asimismo, indicó que menos del 1 % de las hepatitis agudas evolucionan a formas graves capaces de provocar insuficiencia hepática e incluso requerir un trasplante de hígado, razón por la cual enfatizó la importancia de la prevención.
Respecto a las formas de contagio, explicó que la hepatitis A se transmite principalmente por alimentos o agua contaminados y por una inadecuada higiene de manos, mientras que las hepatitis B y C se adquieren por contacto con sangre contaminada o relaciones sexuales sin protección.
Vacunación y despistaje
"La mejor herramienta para prevenir la enfermedad es la vacunación. Existen vacunas seguras y altamente eficaces contra la hepatitis A y la hepatitis B, por lo que es importante verificar que los niños cumplan con su esquema de inmunización y que los adultos no vacunados acudan a inmunizarse", señaló la especialista.
Añadió que todos los adultos al menos una vez en la vida deben hacerse despistaje de hepatitis B y C, especialmente aquellos con antecedentes de relaciones sexuales sin protección, transfusiones de sangre y sus derivados, tatuajes, piercings o uso compartido de agujas.
La gastroenteróloga destacó que la hepatitis C actualmente puede curarse mediante tratamiento, mientras que la hepatitis B crónica puede controlarse con medicamentos que evitan la progresión hacia cirrosis o cáncer de hígado.
"Lo importante es no esperar a tener síntomas. Muchas personas viven durante años con hepatitis B o C sin saberlo. Un diagnóstico temprano permite iniciar el tratamiento oportunamente y prevenir complicaciones graves", enfatizó.
Finalmente, recordó que los asegurados pueden acudir a cualquier establecimiento de atención primaria de EsSalud para solicitar el despistaje durante su consulta médica y acceder a la vacunación correspondiente. Si el caso lo requiere, serán derivados al especialista para continuar su evaluación y tratamiento.
Añadió que todos los adultos al menos una vez en la vida deben hacerse despistaje de hepatitis B y C, especialmente aquellos con antecedentes de relaciones sexuales sin protección, transfusiones de sangre y sus derivados, tatuajes, piercings o uso compartido de agujas.
La gastroenteróloga destacó que la hepatitis C actualmente puede curarse mediante tratamiento, mientras que la hepatitis B crónica puede controlarse con medicamentos que evitan la progresión hacia cirrosis o cáncer de hígado.
"Lo importante es no esperar a tener síntomas. Muchas personas viven durante años con hepatitis B o C sin saberlo. Un diagnóstico temprano permite iniciar el tratamiento oportunamente y prevenir complicaciones graves", enfatizó.
Finalmente, recordó que los asegurados pueden acudir a cualquier establecimiento de atención primaria de EsSalud para solicitar el despistaje durante su consulta médica y acceder a la vacunación correspondiente. Si el caso lo requiere, serán derivados al especialista para continuar su evaluación y tratamiento.




