Evite que las celebraciones de año nuevo le ocasionen indigestión, cólicos y diarreas

Nota de Prensa

30 de diciembre de 2007 - 12:00 a. m.

Con las celebraciones de Año Nuevo son frecuentes las consultas médicas por problemas digestivos que se manifiestan con hinchazón abdominal, nauseas, ardor en el estómago, cólicos, gases y flatulencia, producto de una indigestión (dispepsia), gastritis aguda o gastroenterocolitis (diarrea), que generalmente están relacionadas al exceso de alimentos y bebidas alcohólicas, advirtió Sonia Salazar Ventura, jefe del Servicio de Gastroenterología del Hospital Daniel. A. Carrión.

Por tal razón recomendó a la población en general ser prudentes y no ingerir muchas grasas de origen animal y no mezclar estos alimentos con exceso de alcohol. Asimismo recomendó abstenerse de consumir licores de dudosa procedencia.

Consideró que no se debe mezclar por ejemplo un plato copioso de pavo, pollo, lechón u otra carne con chocolate de taza o café, ya que puede provocar cuadros agudos de dolor abdominal.

Recordó que también es común los cuadros de gastroenterocolitis, es decir diarreas, ocasionados por las ensaladas y cremas preparadas con muchas horas de anticipación o falta de higiene.

Lo adecuado en estos casos es preparar las ensaladas y cremas en casa y servirlas dos horas después de su preparación, como máximo.

Tratamiento

Salazar Ventura señaló que si la persona presenta dolor abdominal, se debe suspender la alimentación, sólo ingerir líquidos y tomar un antiespamódico o sedotropina (para los cólicos de gases), pero si el dolor persiste, acudir inmediatamente por atención médica.

En casos de diarrea, suspender los lácteos por 48 horas, e ingerir abundantes líquidos para evitar la deshidratación.

En ambos casos es recomendable una dieta ligera, baja en grasas y comidas condimentadas, agregó la gastroenteróloga.

“La prudencia es la clave, sobre todo en las personas que padecen gastritis, adultos mayores o en aquellos que tienen la predisposición a sufrir de indigestión”, aseveró.

Es conveniente asimismo no dormir al poco tiempo de haber cenado y esperar por lo menos entre dos o tres horas después de comer.