Fiestas de fin de año pueden desencadenar en trastornos depresivos

Nota de Prensa

29 de diciembre de 2008 - 12:00 a. m.

Angustia, alteraciones del sueño, nostalgia e irritabilidad, son algunos de los síntomas que pueden manifestarse durante esta época de fin de año. Los regalos, la soledad y el aumento de trabajo son percibidos por muchos como una pesada carga, capaz de aumentar los niveles de estrés, causando depresión e incluso pueden llevar a una persona a suicidarse.

Así lo advirtió el Dr. Freddy Vásquez Gómez, jefe del Programa de Prevención del Suicidio del Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado – Hideyo Noguchi”, quien sugirió buscar el apoyo de amigos y de las personas que siempre nos rodean, no aislarse, así como reconocer qué es lo que nos molesta y decidir si se trata de algo bajo nuestro control, y que tal vez puedan modificar, o encontrar maneras de superar emociones o situaciones fuera de control.

Según el especialista para algunas personas, esta clase de celebraciones significan acercamiento o reconciliación familiar, pero para otras que vienen atravesando conflictos laborales, conyugales o familiares, significa todo lo contrario, intensificando o agravando el ánimo depresivo que les aqueja, incluido el riesgo de autoeliminación.

Esto podría deberse porque algunos individuos sienten que tienen demasiadas cargas de actividades, al mismo tiempo que tienen que continuar con sus labores regulares en sus respectivos hogares y trabajo.

Vásquez Gómez explica que quienes tienden a deprimirse pueden culparse a sí mismos o sentirse culpables por no culminar sus actividades a tiempo. Se crean altas expectativas de “ser feliz” o “estar celebrando”, y sienten que las personas que conocen están demasiado ocupadas para compartir con ellos, profundizando aún más su soledad.

Recuerdo de seres queridos

El jefe del Programa de Prevención del Suicidio del Instituto Nacional de Salud Mental, añadió que el recordar a seres queridos, tal vez alejados o fallecidos, acontecimientos del pasado, las expectativas no cumplidas, el agotamiento físico, los gastos más allá de lo presupuestado o el no poder comprar para regalar, constituyen también situaciones que en estas fechas pueden acrecentarse y llegar a provocar una grave depresión.

En caso que los síntomas persistan, se debe buscar ayuda profesional de consejeros, terapeutas o personas de apoyo.