Terremotos en el sur: ¿cuánto hemos aprendido?, por el Dr. Hernando Tavera

Nota Informativa
Archivo de Noticias Migrado

26 de junio de 2018 - 11:19 a. m.

Por el Dr. Hernando Tavera, presidente ejecutivo del Instituto Geofísico del Perú

La región sur del Perú ha sido afectada en los años 1604, 1784, 1868, 1877 y 2001 por terremotos de gran intensidad que produjeron la muerte de un alto porcentaje de la población de aquellos años, además del colapso y daños en viviendas y problemas sociales y económicos. En los años siguientes ocurrieron terremotos de menor intensidad, pero con similares consecuencias debido a que las ciudades y la población de la región sur se expandieron  notablemente.

En este momento me viene a la mente la siguiente reflexión: “si tantas veces hemos sido afectados por terremotos, ¿deberían repetirse los mismos escenarios de muerte y destrucción?, ¿qué hemos aprendido?, ¿es culpable el terremoto o la indiferencia de la sociedad?, ¿por qué nuestra historia de terremotos no se transmite de generación en generación?, ¿por qué no se corrigen errores?, ¿dónde quedaron las experiencias vividas y escritas? o, en todo caso, ¿en qué textos y en qué mentes se ha perdido toda esta información?”.

A nivel nacional se han editado textos que cuentan la historia de los terremotos usando material gráfico y un lenguaje sencillo, se han desarrollado talleres divulgativos, se han entregado informes técnicos a autoridades y población. Así, me pregunto: ¿qué faltó para que este esfuerzo diera sus frutos? En los años 2010 y 2011 hemos visto con asombro la respuesta de la población y autoridades de Japón y Chile ante la ocurrencia de grandes terremotos. ¿Cómo lo lograron? La respuesta es sencilla: educación y cultura para saber cómo construir, identidad y confianza para ser una sociedad diferente a las demás.

El nivel de cultura se refleja también en nuestra vulnerabilidad ante los terremotos. La dinámica de la Tierra se evidencia en el continuo movimiento de las placas tectónicas; por lo tanto, siempre tendremos más terremotos, así como sus efectos secundarios: tsunamis, deslizamientos de tierra y piedras, procesos de licuación de suelos, etc. La naturaleza nos amenaza continuamente y todo indica que no somos capaces de saber enfrentarla o disminuir nuestro riesgo.

El terremoto ocurrido el 23 de junio de 2001 se va a repetir, solo es cuestión de tiempo, pero si este tiempo crece, el terremoto será de mayor magnitud. Con estas reflexiones, debo invitarlos a conversar en familia sobre los terremotos, comprender su origen, su aporte al cambio y al desarrollo de una sociedad. Los terremotos no tienen la culpa de nuestras equivocadas costumbres de vida. Ellos han venido ocurriendo en esta parte del mundo antes que el hombre decidiera asentarse para construir ciudades. Debemos aprender a convivir con ellos. Solo así estaremos a salvo. Mientras tanto, sigamos preparándonos.

Publicado en la edición impresa del diario Correo Arequipa el 26 de junio del 2018

Foto: Andina