El Ministerio de Cultura declara Patrimonio Cultural de la Nación al Arte de la Cerería en Ayacucho

Nota de Prensa
En Semana Santa, los artesanos adornan las andas con figuras hechas de cera, mazorcas de maíz y loros

OFICINA DE COMUNICACIÓN E IMAGEN INSTITUCIONAL

29 de enero de 2020 - 11:45 a. m.

  • Expresión de arte tradicional efímero muestra la profunda devoción y la identidad del pueblo ayacuchano

El arte de la cerería, que tiene gran tradición y arraigo en la región de Ayacucho, fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación. Esta manifestación se muestra preferentemente en su elaboración, en el contexto de las festividades religiosas.

El Ministerio de Cultura, a través de la Resolución Viceministerial Nº 020-2020-VMPCIC-MC, señala que la declaratoria se sustenta en que esta expresión de arte tradicional efímero expresa la profunda devoción y la identidad del pueblo ayacuchano.

La cerería es una modalidad de escultura, pues a través de las manos del artesano y de sus técnicas, se tiene que dar forma a la cera, inicialmente fundida y vertida en molde, para que luego enfriada, se procede al modelado artístico a mano, con la ayuda de algunos instrumentos punzocortantes.

En la ciudad de Ayacucho son notables varias familias, como los Alarcón, los Salvatierra, los Hurtado, y en los distritos aledaños destacan las familias Pérez y Pacheco, en San Miguel; los Cisneros en Cangallo, entre otros.

En la actualidad, gracias a su calidad, la demanda de cerería ayacuchana también proviene de otros departamentos, como Cusco, Huancavelica, Apurímac, Junín y Lima.

La cerería en Ayacucho

La cerería es uno de los aspectos en los que se manifiesta la tradición religiosa de la ciudad de Ayacucho, la cual alberga una gran cantidad de iglesias en su centro histórico. Esta ornamentación −con ceras y velas− es la que se lucen en las andas procesionales de las imágenes religiosas. Los mejores trabajos son los que se destinan para la Semana Santa.

La demanda de esta labor ha generado, desde la antigüedad, un trabajo especializado en talleres familiares liderados por maestros artesanos cereros, conocidos como adornistas, en alusión a su trabajo de decoración de las andas procesionales.

Durante la Semana Santa, de cada una de las iglesias ayacuchanas, salen en procesión imágenes religiosas que van sobre  andas de madera, recubiertas por un mantel blanco, generalmente de tocuyo y de recortes de papel blanco y papel metálico plateado, los cuales, a su vez, se disponen formando diseños geométricos como grecas y vegetales como flores y frutos.

Asimismo, en cada anda y alrededor de la imagen religiosa se disponen velas decoradas de tamaños diversos, constituyendo el grado más alto de esta decoración, por su belleza, un ramillete de flores de cera, con mazorcas de maíz y loros, motivos asociados al agradecimiento a la Madre Tierra por la producción agrícola y que se remontan a tiempos prehispánicos.