“Soy una mujer emprendedora”: usuaria del programa Contigo transforma la adversidad en oportunidad con sus propias manos
Nota de prensaPensión que recibe del programa del Midis le permite salir adelante e impulsar su emprendimiento.




31 de marzo de 2026 - 12:07 p. m.
En un pequeño espacio de su hogar en Ventanilla, el sonido de la aguja atravesando la tela marca el ritmo de una historia hecha de esfuerzo y perseverancia. Ahí, entre moldes, hilos y una discapacidad severa que le impide caminar con normalidad, Cristina Flores da forma, no solo a carteras y portavinos, sino también a un futuro que decidió reconstruir con sus propias manos.
Antes de la pandemia, Cristina se dedicaba a la costura: arreglaba prendas y confeccionaba ropa. Era un oficio que había aprendido desde niña, observando a su madre trabajar en una antigua máquina de coser. Sin estudios formales, pero con habilidad y dedicación, hizo de la práctica su mejor escuela. Sin embargo, la llegada de la pandemia paralizó su actividad. “Me quedé en cero”, recuerda. Sin ingresos y con incertidumbre, tuvo que replantear su camino.
Lejos de rendirse, decidió empezar de nuevo. Tras la reactivación, apostó por reinventarse. Con las primeras pensiones que recibió del Programa Nacional Contigo del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, dio el primer paso: compró materiales y comenzó a elaborar carteras, portavinos, mochilas y monederos. Primero hizo los moldes, luego cortó, bordó y, poco a poco, vio cómo sus productos cobraban forma y aceptación.
Su talento no pasó desapercibido. Durante una visita del equipo del programa del Midis, Cristina mostró su trabajo con orgullo. Tiempo después, fue invitada a participar en ferias organizadas en los Centros de Mejor Atención al Ciudadano (MAC), donde hoy exhibe y vende sus productos directamente al público.
Su rutina combina las labores del hogar con largas jornadas de confección. Por las tardes, se instala a trabajar hasta la noche. Muchas veces borda mientras mira televisión. Trabaja sola, aunque su esposo, cuando está en Lima, la apoya en el corte de materiales. Su hijo también cumple un rol clave: es quien la ayuda con las entregas de pedidos.
Además de las ventas presenciales, Cristina ha comenzado a explorar el mundo digital. A través de WhatsApp, Facebook y transmisiones en vivo, ofrece sus productos y aprende, paso a paso, a manejar nuevas herramientas. “Poco a poco estoy aprendiendo”, dice entre risas, convencida de que pronto dominará también ese espacio.
Pero su historia no solo habla de emprendimiento, sino de propósito. Su principal motivación es su hijo, de 21 años, quien estudia Ingeniería Industrial. “Tienes que salir adelante”, le repite siempre. Con cada venta, Cristina aporta a sus estudios y reafirma su compromiso con su futuro.
El camino hacia el programa Contigo del Midis comenzó cuando buscaba atención médica. Fue en ese proceso que conoció el programa, realizó sus trámites y, tras recibir la confirmación de su pensión, tomó una decisión clave: invertir en su emprendimiento. “Con eso empecé”, afirma.
Hoy, Cristina sueña en grande. Aspira a tener su propia marca, trabajar exclusivamente con cuero y abrir no solo una, sino varias tiendas. “Sé que lo voy a lograr”, asegura con determinación.
Su historia es reflejo del impacto que generan las políticas públicas cuando se conectan con el esfuerzo de las personas. A través del Programa Nacional Contigo del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), en la gestión de la ministra Lily Vásquez Dávila, más de 142 mil usuarios como Cristina acceden a una pensión no contributiva que les permite mejorar su calidad de vida y desarrollar sus capacidades.
“Soy una mujer emprendedora y mi historia está hecha de esfuerzo y perseverancia”, dice Cristina. Y en cada puntada, esa historia sigue creciendo.



